Pancho Piedra, la incomodidad lleva a una nueva experiencias: prácticas de continuidad

Pancho pinta con pincel, acrílicos y barras de óleo, pero también con el cuerpo: trabaja con las manos, presiona, arrastra, insiste.  Su incursión en la pintura, iniciada en 2020, es un desplazamiento al ahora. No organiza su producción por series cerradas, ni frecuenta terminarlas, no es  por cronologías; prefiere operar sobre varios lienzos simultáneamente, sosteniendo una lógica de ensayo continuo. 

Aunque separa conscientemente música y pintura como prácticas, ambas comparten una misma ética: no acomodarse a la expectativa. Hay momentos en los que producir música es central; otros en los que la pintura ocupa el lugar principal. No hay jerarquía entre lenguajes, sino alternancia. La creación no aparece como vocación romántica, sino como una forma de organizar y ocupar el tiempo.

Pancho Piedra trabaja por continuidades desde una práctica que no se ordena por disciplinas. Me recibe en el último piso de la radio de su familia,  parte de la historia de la radiodifusión cuencana. Su relación con el sonido es su herencia y formación. Proviene de una familia de radiofonistas, comunicadores y técnicos, una genealogía de saberes  acumulados durante generaciones.

Desde los 10 años operaba equipos de radio, a los 15 lanzó su propio programa de música electrónica; a los 18 ingresó a los grandes escenarios. Esa temprana exposición a la escena no derivó en una carrera lineal, sino en la consolidación de un rol distinto: artista, productor, inversionista, curador informal de públicos. Durante 21 años sostuvo Trippy Trippy, una fiesta convertida en plataforma cultural, clave para entender la escena electrónica en Cuenca y su persistencia más allá de modas o ciclos de consumo.

El espacio desde donde trabaja hoy no responde a la lógica del estudio especializado. Es un territorio mixto donde conviven producción musical, pintura, archivo personal y restos de biografía: vinilos, sombreros, objetos familiares, recuerdos de viaje. Una relación cercana con los objetos. 

La vista desde las ventanas eran las cúpulas de la Catedral y la cordillera despejada rodeando el espacio; el paisaje coincidía con el horizonte. .

Pancho pinta con pincel, acrílicos y barras de óleo, pero también con el cuerpo: trabaja con las manos, presiona, arrastra, insiste.  Su incursión en la pintura, iniciada en 2020, es un desplazamiento al ahora. No organiza su producción por series cerradas, ni frecuenta terminarlas, no es  por cronologías; prefiere operar sobre varios lienzos simultáneamente, sosteniendo una lógica de ensayo continuo. 

Las imágenes resultantes son abstractas, intensas, gestuales, más cercanas al ritmo y a la repetición que a la narración o la representación.

El cuerpo de obra presentado en Sala 18 fue concebido con antelación y desarrollado para el contexto de la última Bienal de Cuenca, situando su trabajo pictórico dentro de un marco institucional sin renunciar a su carácter. Recientemente, Pancho Piedra se desplazó a Barcelona, como gesto y estrategia. Señala que el público ecuatoriano tiende a replegarse temprano, que la escena se vuelve doméstica con rapidez, y que no está dispuesto a modificar el formato de su trabajo para sostener una expectativa ajena. Frente a ese límite, decide exponer su práctica a otros ritmos y experiencias. 

 

Compartir:

Facebook
Twitter
LinkedIn

FLUSH

FLUSH nació en 2018 como contraste a otra serie anterior titulada TropicalDeco, ambas desarrolladas en Miami ese mismo año, mientras Dávila Soto documentaba edificios Art Deco por las calles de la ciudad. La diferencia mayor entre ellas es que las fotografías de TropicalDeco fueron tomadas de día y las de FLUSH por la noche. Al salir el sol, Edgar se centraba en los motivos arquitectónicos Art Deco de Miami y en sus efectos visuales, a modo de hilo conector con la arquitectura Art Deco que puede encontrase actualmente en diferentes ciudades de Ecuador.  Este trabajo de investigación fue expuesto en Quito en mayo de 2019 en una galería del Mall El Jardín, con la intencionalidad de establecer conversaciones con audiencias diversas sobre las similitudes arquitectónicas entre el Pacífico y el Atlántico. El formato elegido para la ocasión fue el de fotografías impresas en papel.

Rocío Soria Díaz explora la relación con las pantallas y las formas que los humanos nos sobre archivamos

Para la artista estamos viviendo la era del sapeo de las pantallas. Sus investigaciones exploran la relación que tenemos con las pantallas que brillan y la forma que venimos generando información al momento de guardarnos y sobre guardarnos. Para Rocío algo importante es visibilizar el impacto que generamos al tener estas interacciones con estos dispositivos. Las pantallas se relacionan con energía que directamente estamos consumiendo. En nuestra conversación Soria resalta que la tecnología nace del control y de esa manera el internet es una traducción del capitalismo y los poderes hegemónicos.

Pancho Piedra, la incomodidad lleva a una nueva experiencias: prácticas de continuidad

Pancho pinta con pincel, acrílicos y barras de óleo, pero también con el cuerpo: trabaja con las manos, presiona, arrastra, insiste.  Su incursión en la pintura, iniciada en 2020, es un desplazamiento al ahora. No organiza su producción por series cerradas, ni frecuenta terminarlas, no es  por cronologías; prefiere operar sobre varios lienzos simultáneamente, sosteniendo una lógica de ensayo continuo.