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La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

Las formas abstractas del artista ecuatoriano Roberto Rivadeneira se mostraron en su ‘soloshow’ llamado Transiciones. La galería A7MA expuso el 16 de marzo la muestra compuesta por 12 piezas con técnicas que incluyó: acrílico, escultura y serigrafía.

Una tarde recibí la llamada de Urku. El artista planeaba un viaje a Brasil y necesitaba registrar su obra. Cuadramos un día y fui hasta su casa. Era en las afueras de la ciudad donde los árboles crecen cubriendo las fachadas de las casas y los jardines adornan las estructuras. El sol explotaba y Roberto Rivadeneira, también conocido como Urku me esperaba junto a la puerta de la casa. Relajado. Me invitó a pasar al espacio donde había adecuado esos días para pintar. El lugar junto a la piscina emanaba una particular humedad. La luz atravesaba la claraboya del techo y llegaba a uno de los lienzos del artista. El espacio temporal creado por Urku tenía todo lo necesario para producir.

Algunos bocetos estaban pegados en la pared. Las formas abstractas sobrepuestas tenían un paleta con el que el artista venía trabajando de hace poco. Luego de explorar por meses con tonos violetas, plantas y un arte más figurativo. Decidió evolucionar luego de dos años tras un viaje a Atenas.

Con detenimiento despegaba del lienzo una cinta de papel que mostraba su línea prolija. ‘También me dedico a hacer aplicaciones. Pronto viajaré a Mexico a visitar un cliente’. me decía, mientras retocaba ciertas partes de la obra. Éste año su nueva serie llegó a Sao Paulo por un amigo que conoció en Berlín donde tenía su estudio. El 16 de marzo en la galería @a7magaleria de Sao Paulo se presentó su muestra: Transiciones.

Su arte se acopla a los entornos.
‘Trabaja con las formas y el color creando espacios planos en formas que se interponen unas con otras’- Gaby Moyano.

*foto registro del artista

En su trayectoria ha trabajado con muralismo. ‘Hago full trabajo digital previo y les termino a veces en digital’- decía. Sus pinturas por todo el mundo transforman los lugares. Cada vez que viaja se propone pintar en la ciudad por donde pasa. Actualmente ha probado soportes de madera logrando esculturas con sus formas y colores.

Sus boceteros mostraban sus procesos y de donde provenían algunas de sus formas.

Urku vive en Berlín y estos días estaba visitando Ecuador para saltarse el invierno de Europa. Esa mañana negociamos un precio para registrar su obra. Me comentó de lo importante para él de documentar su obra y crear su portafolio. ‘Al final es lo que me queda, una buena comunicación que muestre lo que estoy camellando. Es mucha la diferencia de tener buenas fotos. La verdad que la veo como una inversión’- decía.

Para crear un filtro en la claraboya se subió a una silla. Urku se fijaba en los detalles para que las fotos quedaran bien. Antes de irme le hice un retrato. Hablamos de Araceli Gilbert y sus líneas. Del arte, nuestra generación y la nueva percepción de la vida, y del tiempo. ‘Esta comprobado que estar full time trabajando no es lo más productivo, estar cuarenta horas sentado en una oficina no tiene sentido. La salida más fácil ahora es tener un trabajo’- decía.

 

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Selina Cuenca, con nuevos aires de ciudad

Selina Cuenca, con nuevos aires de ciudad

Así como las personas, las ciudades también se adaptan crecen y evolucionan al ritmo de las necesidades. Este año junto a KIKI transitando el nuevo ritmo de Cuenca.

Foto archivo Cuenca

Si no quieres desaparecer, adáptate. Una de las frases de Darwin aseverando que la única constante que tenemos en la vida es el cambio. Viajábamos por la carretera desde Quito rumbo al sur traspasando la cordillera. El destino era Cuenca. Lista y cargada de todos los colores para celebrar sus 198 años de independencia. Esta vez con nuevos aires.

Arrendamiento de hoteles pone en evidencia su baja ocupación
(12-sep-2018)

‘En Cuenca, ante la baja demanda y alta oferta hotelera, la demora en la construcción del tranvía, los problemas de conectividad aérea, además de la situación económica del país, algunos hoteles han cerrado sus puertas, otros han sido puestos en arriendo’.

La ciudad había cambiado. Calles peatonales, plazas renovadas, mercados ambulantes y ferias artesanales se articulaban a lo largo del río. La baja demanda esta vez se ocultaba tras el movimiento y el turismo de las fiestas.

La hermosa casona de la Calle Larga perteneciente al tradicional Hotel Crespo también se había renovado. Las molduras de madera contrastaban con el intenso color que habían elegido para su fachada.

Construída a finales de 1800 por el ingeniero Steel que habría llegado al país para encargarse del puente colgante de Zhumir sobre el río Paute. Tiene detalles únicos como sus paredes de adobe y sus columnas de eucalipto. Por varios años perteneció a la familia Ordóñez Lasso de la Vega. Ante la mirada de algunas familias inconformes al cambio, esos días Almendra iba a disfrutar de sus alfombras texturizadas, sus sábanas nuevas y su vista al río.

El Crespo cambió por Selina. El hotel fue alquilado a una cadena que llegó hace un tiempo al país para reproducir su fórmula aplicada en todo el mundo.

Es un emprendimiento de Rafael Museri y Daniel Rudasevski, dos israelitas que después de haber recorrido el mundo y haberse hospedado en más de 140 lugares crearon una nueva experiencia de convivir.

Los colores intensos predominaban. Espacios adaptados como salas de descanso decorados con artículos producidos en la zona. Puertas, mesas y muebles de todo tipo fueron re utilizados.

Artistas como La Suerte, Rio y David Sur llegaron hasta el lugar para pintar murales y ambientar rincones que ayuden a conectar a los viajeros con los espacios.

Esta experiencia estuve acompañado de hermosos personajes entre ellos KIKI que armó una nota sobre el lugar y su articulación con la ciudad.

El clásico hotel se ha convertido en un lugar de interacción de viajeros que disfrutan consumiendo arte local, jugando una partida de futbolín o descansando al atardecer en la terraza, sabiendo que al final del día dormirán acompañados de sus mascotas.

 

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Los lugares que Kst pinta se regeneran

Los lugares que Kst pinta se regeneran

Con rodillo, brocha y latas, Andrés de la Bastida, Kst pintaba un muro en Guápulo una soleada mañana. El lugar que había elegido estaba lleno de basura. El césped había crecido entre las ranuras del cemento de una vereda en mal estado. Ese día, sus dibujos se mezclaban con las formas y los diseños tipográficos de Caro Iturralde, @concdecaro. Su colaboración dio paso para que las personas del barrio se interesan por recuperar la esquina. Semanas después de su intervención hubo un gran cambio. Las ranuras habían sido niveladas y el lugar estaba limpio.

 

Kst, es arquitecto de profesión, pero esa mañana tenía su pantalón manchado de pintura, un encauchado azul para la lluvia, su pelo corto y su sonrisa grande. Sin ningún permiso, usaba el rodillo y la brocha para generar las luces y las sombras de un joven que cargaba entre sus manos una brillante bola translúcida con un pollito en su interior. Con las latas definía contornos y otras líneas. Su paleta de altos contrastes, amarillo y morado, y su habilidad al pintar personajes le han llevado a crear maravillosos murales en el país. Hace poco le invitaron a un festival en la amazonía peruana y le ha servido de motor para seguir.

La tarde que me invitó a su taller estaba el pollito que había representado en varias partes sobre su mesa de trabajo. Esta vez inmóvil y de hule- reposaba junto a las herramientas, los bocetos y los colores del artista. El departamento donde vive y trabaja hace casi tres años está ubicado en el centro norte de Quito. La gran pared de piedra pómez que recubre la sala y el piso de tablón de madera guarda la memoria de su edad.

Mientras tomábamos una cerveza, el artista me comentó sobre el trabajo que le tomó recuperar el lugar donde actualmente vive. “Me acuerdo que los primeros días tuve que lavar los platos en el baño de servicio”- recuerda. Antiguamente, el piso entero funcionaban como oficinas. “Cuando yo entré había un counter de esos de los noventa hecho con materiales pesadazos”. La cocina tuvo que ser remodelada integramente al igual que la instalación del agua caliente y otros servicios para habitarlo. Todos los muebles de la cocina fueron diseñados por él. Los cuadros en las paredes de la sala son impresiones de la serie Impossible Isometrics, las había hecho inspiradas en Escher mientras estudiaba arquitectura.

La maqueta ubicada en el centro de mesa de la sala nos distrajo para hablar sobre habitabilidad de ciudad y sus dinámicas. “He oído que vivir en la latitud cero tiene mucho que ver, es una energía diferente. En latinoamérica hay más colores, hay algo más allá. Creo”. La maqueta que era parte de su tesis brindaba plantas libres pero a su vez privadas. “Este proyecto me gusta porque su estructura es la fachada”. Me contaba que estudió arquitectura por su cercanía con el arte y el dibujo. “La arquitectura es todo, no es necesariamente arte, es una complejidad en la que los sistemas estén bien resueltos. El arte es su carga estética”.

Un mueble de Gerrit Rietveld, diseñador y carpintero, forma parte del área social. Una obra de Daniel Adoum adorna la sala. El mural que ambienta su estudio es una re interpretación inspirada en las obra del ilustrador mexicano Gastón Pacheco. “Cuando mi viejo me preguntó de pequeño ‘qué quería ser’, yo le dije que caricaturas”. Su madre le le contó que a los 4 años rayaba en sus cuadernos líneas y pintaba los cuadrados de su cuaderno a manera de tableros de ajedrez hasta quedarse dormido. “Lo más cague de todo era que me despertaba con el marcador explotado en el bolsillo de la camiseta”, entre risas.

A sus, 16 tuvo una banda de punk con sus amigos. Aunque acostumbra a pintar solo ha conocido varios colegas a través del trabajo. “En el arte urbano la gente se saluda, hay una red de colaboración grande”- dice.
Kst me comentaba que los pollitos nacieron de una salida a bandalear. “Elegimos una pared y salió súper rápido el pajarito y de ahí lo he vuelto a repetir”. En la mesa de su taller varios bocetos eran parte de sus prácticas. “He estado trabajando mucho luego del viaje a Pucallpa, Perú. Habían muchos artistas de lienzo que pintaban mural y me inspiraron. Usan mucho con acrílico y es un material muy noble.” – me confesó.

Hace pocos días se aprobó una ley en Ecuador que castiga intervenir en espacios públicos y pegar afiches en lugares no autorizados. En varias salidas a pintar a la calle junto a sus amigos han tenido que escapar de los policías. Sin embargo, si Kst no hubiera intervenido la esquina de Guápulo jamás la hubieran limpiado, esa esquina seguiría deshabitada, destruída y sucia. Kst sigue construyendo su historia, pronto será parte de Tandana Fest junto a Mona Caron y otros grandes artistas.

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Uno de los jardines más lindos del mundo está en Quito

Uno de los jardines más lindos del mundo está en Quito

Hace pocas semanas el diario The Guardian calificó al Jardín Botánico de Quito entre los 10 lugares de plantas más lindos del mundo. Según el medio, su amplia colección de orquídeas y la visita de quindes y mariposas hacen del lugar un must para visitar en la ciudad.

Existe una forma muy particular para conectarse con las plantas. La contemplación es un método efectivo para entablar una relación con los seres milenarios. En su comportamiento y convivencia está la clave para que los humanos con conciencia y raciocinio encontremos un significado más profundo de vida. Cuidar una planta es sentir el tiempo. Enamorarse de sus particularidades es llevar al gusto más allá de la forma. Mirarlas es afinar el ojo.

Hace pocas semanas el diario The Guardian nombró al Jardín Botánico de Quito entre 10 jardines más hermosos del mundo.Su historia se remonta a 1989 cuando el Municipio de Quito autorizó el uso del antiguo vivero para la creación del Jardín Botánico de la ciudad ubicado en el Parque La Carolina. Su construcción ha venido desarrollándose por etapas.

En 1995 gracias al aporte de Gisela Neustaetter se construyó el palacio que alberga una importante colección de orquídeas. En 1996, Judith Evans Parker, arquitecta paisajista, entregó el master plan para el desarrollo del parque. En 2004 el Municipio de Quito inició un proceso de rehabilitación para finalmente el 25 de febrero de 2005 abrir las puertas al público.

En enero de 2018 como parte de la conmemoración del centenario de relaciones entre Japón y Ecuador se inauguró una extension de 1 600 metros cuadrados en los que se puede disfrutar de azaleas, cerezos chinos, bonsais, arupos, hortensias, entre otras plantas provenientes de Asia. En el lugar también existe una estructura de bambú donde es posible darse el todo el tiempo para contemplar.

In the very pleasant Parque Carolina, the unsung Jardin Botánico Quito is a lovely place to visit. Its collection includes a wide selection of the plants found in one of the most biodiverse countries on the planet, with a major highlight being the orchid house, which contains a good range of Ecuador’s several thousand varieties. As well as spectacular bromeliads, fuchsias and native fruit trees, there are many butterflies and birds to be seen, including many hummingbird species.
Peter Myers
THE GUARDIAN

En el agradable Parque Carolina, el poco conocido Jardín Botánico Quito es un lugar encantador para visitar. Su colección incluye una amplia selección de las plantas que se encuentran en uno de los países con mayor biodiversidad en el planeta, entre las que destacan las orquídeas, en el lugar existee una buena variedad de las miles que hay en Ecuador. Además de espectaculares bromelias, fucsias y árboles frutales nativos, hay muchas mariposas y aves para ver, incluyendo muchas especies de colibríes.

 

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La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

Una serie de texturas caligráficas intervenidas con collage sobre diferentes soportes hacen parte de Circulares Veces, obras que re valorizan la escritura a mano y crean un nuevo imaginario sobre el arte de escribir.

La obra de Caro Iturralde ocupaba las paredes del Museo de Acuarela y Dibujo Muñóz Mariño. La casona del arquitecto y artista se había convertido desde el 2010 en un espacio para exhibir. Esta vez era el tiempo de Circulares Veces una obra cargada de letras convertidas en infinitas texturas sobre soportes de otros tiempos: periódicos, revistas y páginas de libros intervenidos con patrones caligráficos estaban enmarcados en molduras recicladas. Algunas talladas. Otras se salían del soporte: esculturas religiosas re pintadas y ventanales de la casona también tenían las formas de Iturralde.

La noche de San Marcos me presentaba a la artista surda que había convertido su brocha plana y su plumilla chata en su herramienta para expresar su historia.

La mañana que nos reencontramos para conocer su estudio estaba junto a su padre arreglando un mueble en la puerta de su casa/taller. El día estaba soleado y la luz reflejaba sobre los techos de las casas construídas al borde de la montaña. Caro Iturralde, madre y creadora, me invitaba a pasar a su espacio. El desnivel desde la entrada generaba varios sitios en un solo lugar. Un ventanal con vista hacia Guápulo permitía el ingreso de luz a la antigua sala y comedor del departmento, actualmente adaptado por la artista para ser showroom de las piezas de su proyecto Arrebato y taller, apenas separado por una chimenea.

Arrebato empezó hace 5 años y fue impulsado por su padre, su principal socio, y algunos de sus amigos más cercanos. Se encarga de recuperar muebles y objetos intervenidos por varios artistas que eran invitados a través del trabajo de Caro.

En su sala se exhibían varias piezas de ediciones pasadas del proyecto mezcladas con las molduras de madera de otros tiempos.

Muebles de varios estilos recuperados con detalles que les proveían una nueva vida.

‘Hay diferencias entre las antigüedades y lo que yo tengo’ me decía. Los objetos que son intervenidos: sean cubiertos, forrados o pintados tienen características únicas. Un lugar donde las líneas se alejan de las modas para apegarse a la belleza de los cuerpos macizos y las almas con vida eterna.

Comprar por lotes le ha permitido a la artista conseguir objetos en buen estado y colecciones particulares: muñecas del mundo y cajas de fósforos. Elementos con los que a trabajado interviniendo otras obras.

‘El arte de escribir lo bello’ (Mediavilla,1996)

El sol se había puesto sobre nuestras cabezas y el vidrio dejaba traspasar la mirada hacia el cerro Auqui a través de un alfabeto escrito por la artista.

Sentada en su escritorio con la plumilla en su mano Caro practicaba con detenimiento sus letras. Concentrada y conectada: cerebro, mano, corazón trazaban entre lineas curvas y planas una tipografía gótica.

La caligrafía fue considerada por mucho tiempo una labor manual fundamentada en la belleza visual de ideogramas, signos cargados de mensajes. A Caro le gustaron esos trazos luego de haber comprador el libro Calligraffiti a un amigo cercano. Me indicaba uno de sus primeros trabajos y me aseguraba, que como en muchas de las labores, lo más importante es la práctica.

Tras Gutemberg, la invención de la imprenta, la proliferación de los teclados y los aparatos tecnológicos, menos veces conectamos cerebro-mano-corazón.

El escribir a mano se ha convertido en un arte que nos aleja de convertirnos en máquinas. Sentada en las gradas de su casa y junto a su mascota Caro me inspiraba. La vida tenía otro valor. Lo que para algunos son simples desechos para otros tendrán vida eterna.

 

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Los trazos del ruido por Faibol

Los trazos del ruido por Faibol

Nunca antes me había preguntado cómo se veía el sonido. Fue hasta la mañana del 12 de junio que descubrí los trazos, texturas sobre texturas, de la colección que Pedro Álvarez Estrella,Faibol, presenta en galería +Arte. Sus sonidos me transportaban a las grandes y congestionadas metrópolis. ‘Paisaje Ruidista’ es la forma en que el artista invita a experimentar la conexión de los sentidos: lo visual y lo sonoro.

Frente a la ventana de la galería, el artista cuencano instaló una mesa desde donde se desprendían sonidos a través de micrófonos de contacto que amplifican las vibraciones. El looper le permitía a Fai repetir reiteradas veces las vibraciones que producía con el rozar las baquetas. Por minutos, el espacio se llenó de ruido. A través de la ventana, el tránsito de la ciudad parecía combinar con lo colores y el ruido del artista. Con el cabello suelto, relajado, Faibol me invitaba a mirar su serie.

La sobre-estimulación
Según el artista, la serie -que estará hasta el 21 de junio- es una recopilación del trabajo que ha venido haciendo hace dos años o más. A su obra se la puede ver como capas sobre capas de sonido que van generando la relación de textura, forma y color. Desde que estuvo en la residencia del No Lugar, recolectó audios con su grabadora, esto le permitió experimentar mezclando y representando con la pintura.
“Las grandes ciudades parecen enormes manicomios en donde todos se mueven para cambiar de lugar pero no van, en el fondo, a ningún sitio”.
La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

*Serie coronadepatas
La muestra, parte de su tesis, está basada en ‘La sociedad del Cansancio’, un ensayo del filósofo Byung-Chul Han. En una sala donde se repetían varios loops de video, Faibol me hablaba sobre los futuristas y la ‘música concreta’, una investigación de los sonidos generada en 1920 por el francés Pierre Schaeffer. La música concreta le sirivió a Faibol para crear. Descontextualizaba el sonido a través del uso de nuevas tecnologías para la época. Las máquinas con cintas eras los nuevos aparatos que permitían su creación.

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Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

El trabajo de Sergio se relaciona estrechamente entre la realidad y la ficción. Sus renders tienen la particularidad de estar cargado de detalles que le sirven para describir la atmósfera. Experimenta con las líneas de la arquitectura y las formas orgánicas de sus personajes.

Sergio Calderon me recibió en su espacio. Un departamento ubicado atrás de una casona familiar: ‘ésta casa construyó el tío de mi mamá. La historia contaba que mi mamá pisaba los bloques con los que fueron construidas las paredes’. – me decía Sergio.
El arquitecto me recibía en el espacio que había restaurando y adaptado, con sus propias manos, para trabajar y vivir. Su intervención en la materialidad me deleitaba con la pureza de los elementos que hacían particular al sitio. Sergio vive en el lugar desde Octubre 2018. Me contaba que la primera noche que durmió en el sitio, sus vecinos hicieron una fiesta de Halloween. Por eso recuerda el mes. Dice que hasta ahora mantiene una relación ‘prueba y error’ con el espacio donde habita. En el sitio no existe una cocina, ni un comedor. Los dos ambientes están conectados con la altura del techo. Su habitación se comunica con el baño por una pequeña pequeña ventana, separada por plantas dispuestas por el arquitecto. Algunas plantas se encontraban dentro de la pared y otras colgantes. Plantas que gustan de sombra y humedad. – según Calderon.

Me gusta que las plantas me permiten sentir el tiempo. No es inmediato. Cuando riegas el agua recién después de dos semanas empiezas a cachar qué esta pasando

– decía.

Sergio está desarrollando una serie de ilustraciones compuesta por varias imágenes. Una vista de 360 grados, genera una continuidad infinita y un juego secuencial a partir de las horas, la luz y el recorrido del sol. Representa a un prólogo, tres capítulos y un epílogo.

Para trabajar, el artista tomó fotos a varias modelos con las que obtuvo las texturas de los pliegues y las sombras de su indumentaria.
El prólogo de la serie está ambientado en Zaruma y el Puyo.
‘Zaruma, equivale a lo macho. Y el Puyo, la selva, es hembra’ – decía Sergio.
Trata sobre las ciudades como si fuesen organismos. Hipotéticamente, en el futuro donde las ciudades ya tienen conciencia. Una conciencia entendida como inteligencia artificial. Calderon representaba la inteligencia artificial con una gran flor hecha de estructuras de antenas.

De fondo sonaban las canciones de Guardarraya. Sergio se acercó hasta un baúl al pie de su cama, movió un busto que tenía sobre el mismo y abrió un viejo candado. Su tesoro: un papel tapiz celeste corroído por el tiempo y la humedad que cubrían la madera del baúl. Cientos de libretas y carpetas donde estaban guardados sus dibujos, trabajos e investigaciones. Sergio proviene de una familia de artistas. Tanto sus padres como su hermano pintan. A diferencia de su familia que ha desarrollado su cercanía con las líneas orgánicas, Sergio se siente más cómodo con la geometría y con el desarrollo de estructuras. Entre sus dibujos que me mostró un mapa hecho con rapidografo, lucía su destreza con el blanco y negro y los minuciosos detalles. Me comentaba que desde pequeño le gustó dibujar pero recuerda que nunca se sintió cómodo con el color. Diseñó siempre en blanco y negro hasta que descubrió el Photoshop y su extenso mundo de posibilidades.

¿Crees que la arquitectura tiene que ver con la ciencia ficción?
No se si tenga que ver, pero es facilito que sean afines. Te das cuenta en el cine, en un montón de cosas donde la ciencia ficción apunta a la arquitectura. La gente acepta y es una carrera linda en el sentido que te abre un montón de campos: imagen, gestión, historia. Cuando egresé recién me di cuenta del potencial que tiene la arquitectura. Hace que te cuestiones muchas cosas.

La carpeta donde tenía guardados sus dibujos era una acuarela que había hecho su padre. Una representación de El Ejido. Sergio fue sacando una a una las libretas de diferentes tamaños. La primera la compró en 2012 y desde ahí decidió que todas fueran rojas. Luego de mostrarme sus anotaciones pude entender lo consecuente con su espacio.

El armario que pertenecía a su abuelo lucía su madera maciza y brillante. Concordamos con Calderon la cantidad de cosas útiles que las personas desechan.

En la pared de su estudio tenía varios renders impresos de sus proyectos. Algunos en ejecución, otros ya entregados. Me hablaba sobre uno de ellos. La intervención del Bicentenario. En el lugar habían impreso uno de sus renders en una gran gigantografía. Sergio la veía cuando sacaba a pasear a su perro.
‘Siempre he vivido frente del Pichincha, pero siempre me han gustado los barrios de la ladera del Pichincha: La Florida, Las Casas. Influye mucho que estés viviendo sobre la ladera. Lo que me gusta del lado este es que le ves siempre al Pichincha de frente’.

Una escalera permitía subir a un medio piso que Sergio usaba como mueble para sus libros y películas. Hablamos de Escher y lo increíble de su arte, la infinidad de las taselaciones y la infinidad de su obra.

 

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Al escultor Pepe Pistolas le cambió la vida un viaje en bicicleta

Al escultor Pepe Pistolas le cambió la vida un viaje en bicicleta

Pierre Durand, Pepe Pistolas, tuvo su primer contacto con el modelaje mientras aprendía FX, una técnica que permite animar personajes para series, juegos o películas con plastilina en Buenos Aires. La expresividad y la sensibilidad de su obra se complementa con lo contundente de su materialidad.

Lo primero que vi luego de cruzar la puerta del Útero, ubicado en la Carrión y Reina Victoria, fueron los ojos de Aira, una perrita Husky albina, que jugaba -con otros perros- alrededor de una escultura que Pepe Pistolas le había construído.

La casona que alberga el espacio cultural creado por una antropóloga, un emprendedor, un profesor y un artista contínuamente muta. Las gradas de piedra y los detalles en la fachada contrasta con las forjas blancas que protegen las ventanas. Los muros anchos, las vitrinas que separan los espacios, las arañas que cuelgan del techo y los hermosos jardines que la rodean, daban cuenta de la belle époque de La Mariscal. En el lugar había funcionado un colegio pero, después de su abandono , se deterioró. Fue encontrada por los gestores en pésimas condiciones y tuvo que ser recuperada íntegramente.


*documentación de Útero
Los cambios implicaron 4 meses de intervención en tuberías, pisos, techos, sistema eléctrico y demás. La primera vez que llegué hasta el Útero fue para conocer el estudio de Thomas Cruz. Esta vez estábamos bajo un árbol del jardín junto a Pepe Pistolas y su Diablo Huma que colgaba de una de sus ramas.

“Soy Pepe cuando trabajo el metal. Yo no soy Pierre. Pierre es el hijo, amigo, novio”

comentaba él. Pepe Pistolas de 31 años encontró el gusto por su labor en un viaje a Francia. Nació en Guayaquil y creció en Quito. De su familia no tiene los mejores recuerdos. “Mi madre me tuvo a los 20 años cuando mi padre tenía 63, era como mi gran abuelo, antes de morir me dijo que luche por lo que amo hacer”.

Pepe encontró su guía en Bordeux mientras montaba bicicleta. “Llegué hasta una plaza donde había unas esculturas gigantes de metal: Les Vivres de l’Art. En el lugar estaban moviendo la escultura de un tornado gigante, me acerqué a ayudar. Al terminar pregunté si me podía quedar y me lo permitieron. Me dieron un poco de pintura y una escultura que necesitaba ser pintada. Al día siguiente volví ir y así trabajé un año gratis. Aprendiendo”.


‘La materia no se crea ni se destruye: solo se transforma’
El artista Jean Francois Buisson le enseñó a Pepe a usar la moladora para pulir sus obras y muchas otras cosas para producir. También a destruir los desechos de grandes tanque metálicos para volver a construir y crear. “Todo es basura, los desechos que conseguía o le regalaban a Jean Francois le servían para volver a crear”. Además de aprender a usar las herramientas, Pepe tuvo la libertad de experimentar con pequeños pedazos que quedaban de los desechos de las grandes obras.

* registro del artista. Bordeux. FR.
“Siempre que barría el taller encontraba esos pedacitos de metal que quedaban en el piso, yo los veía como oro, y los iba guardando uno por uno, al comienzo sin saber qué iba hacer”. Luego de trabajar un año de ayudante en el taller y tras la muerte de su padre, desmotivado, el artista dejó de ir al taller de Buisson. Sin embargo fue le mismo Jean Francois el que le ofreció un sueldo para que vuelva a trabajar. “Realmente es como mi papá, me inspiró ”.

Pepe trabajaba de 9:00 a 18:00 en colaboración con Buisson para su exposición ‘El Fin del Mundo’, una serie que representaba los cataclismos. “Hicimos un rayo, una ola de 6 metros, pasaba 12 horas cortando con el soplete”. Pero desde las 18:00 en adelante se dedicaba a producir sus propias piezas. “El mosquito era mi obra maestra”, una escultura que fue parte de su primera exposición en Francia pero que lamentablemente fue robada. Pistolas, también fue una serie hecha por el escultor, por lo que lo adoptó a su nombre.

Actualmente está en proceso de reunir más gente que trabaje en otras labores y pueda complementarse con su trabajo. La cortadora de madera no paraba de sonar, uno de sus ayudantes construía las patas para las mesas de un local de comida.

Un pequeño cuarto, en lo que parece ser el área de servicio de la antigua casona, guarda sus herramientas. Su espacio al aire libre estaba decorado con sus propias esculturas: esqueletos de pescados, alas metálicas y lobos invocando a la luna. El patio del espacio cultural empezaba a llenarse de amigos. El cielo se ponía más gris y las gotas empezaban a caer. De Pepe me despedí con un abrazo sintiendo el equilibrio entre la liviandad de su alma y el poder de su producción.

 

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Un bosque de unicornios para descansar

Un bosque de unicornios para descansar

En el bosque nublado hay un lugar donde habitan los unicornios y donde es posible descansar con el sonido de las plantas. Despertarse con lluvia torrencial y un panorama completamente nublado. Gato permitido. Sin señal de celular y con vista a increíbles cascadas. Enormes paredes de agua que generaban una particular sensación térmica en el bosque primario, escondido y silencioso.

Hace mucho tiempo no sentía tanta felicidad al terminar de revelar una fotografía. Las plantas me permitieron sorprenderme con la dinámica de su convivencia: particulares formas, colores intenso e infinitas texturas. A solo 14 kilómetros de la entrada a Mindo, existe un gran bosque primario. Una acogedora casa de madera y cabañas privadas, que tienen como prioridad, resguardar el bosque. En su interior, sus paredes de madera generan la sensación de habitar un árbol. Lo mejor del eco lodge es que está permitido viajar con mascotas, su piscina es de agua natural y sus paredes están decoradas con arte.


En el ‘Abrazo del árbol’ se puede conocer el bosque con diferentes destinos: la cascada o el río. La caminata hacia el río me llevó a un encuentro con nuevas formas: hojas, tallos , flores y frutas. Plantas tropicales. En el largo contacto con el agua me distraje fotografiando las montañas y el tránsito de las nubes.
El camino hacia la cascada me llevó al mundo encantado de unicornios. Los peces de la laguna. Hermosos seres de colores creciendo sobre otras plantas y columpios sobre el agua.

 

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Empoderarse para crear

Empoderarse para crear

Camila Morejón rompe tabúes a partir de la normalización de los cuerpos, sobre todo de los femeninos. Aprender acerca de sus bordados es aprender a mirarse y a valorarse. La artista y diseñadora de espacios utiliza la herramienta de tejido para derribar el miedo y las culpas.

 

Los hilos de colores con los que había tejido las vaginas brillaban sobre el terciopelo de la capa negra que le cubría esa mañana. Los rizos de su cabello y las flores de su vestido contrastaban junto a las plantas. Caminaba segura entre los árboles que rodean su casa en la que vive más de un año y medio. Las telas se arrastraban sobre el césped, Camila (IG), artista plástica y directora de arte de 31 años, me invitó a pasar a su lugar de creación. Había llegado a su casa para desaprender sobre los tabúes impuestos por la sociedad hacia la vagina y aprender esta nueva historia inspirada en motivar a más mujeres hacia un conocimiento de su sexualidad y un empoderamiento de sus capacidades creadoras.

“Lo primero que hago cuando doy un taller es darles esto”. Tres espejos, conectados por un hilo, eran la herramienta que les serviría a las mujeres, que asisten a sus talleres, para explorarse y conocerse a profundidad sus cuerpos y con detenimiento contemplar sus vaginas.

“Hay veces que no saben dónde se encuentra el clítoris y es un aprendizaje de conocernos desde cero, anatomía”- decía Cami. Antes de continuar mostrándome su trabajo, me invitó a tomar un café. En el jardín, unos hilos amarillos habían sido tejidos por la artista para el altar del día de su boda. En el segundo piso, sobre su taller, el área social de su casa preserva objetos especiales.

La lámpara que perteneció a su madre y padre decora una de las esquinas. Muebles de sus abuelos y regalos de matrimonio ocupan las paredes del lugar como Nuestra Señora de los Favores, de Gisella Iturralde, que -en una posición infinita- carga en un par de baldes los interminables favores para sus feligreses. Sobre una fotografía panorámica del Altar de Andrés López estaba la obra ‘Lo que le pasa a una, nos pasa a todas’.

 

 

Un conjunto de vaginas hechas en cerámica presentada en la muestra Mujeres Difíciles con luces que se activaban al momento de apoyar una pistola sobre los sensores. Su aro de matrimonio, inspirado en las formas de la arena, las conchas y el ir y venir de la marea confirmaban de su amor por el poder del mar.

 

 

En su casa tiene un altar que, compuesto por hermosas piedras, transmiten su confianza hacia la creación. “El mar es sanador”, sonreímos con esa conclusión.
Mientras tomaba sorbos de un café amargo, la artista me contaba sobre los motivos que le llevaron a dejar su trabajo de publicidad. “Me sentía como el Cotopaxi” me dijo. Haciendo referencia a su malestar cuando tuvo que tomar pastillas para calmar sus dolores de una lesión de la espalda y el hombro. Su dolor fue tal, que también lo inmortalizó en una serie de dibujos.

 

 

 

En su taller, me mostró su primer bordado. Tejer siempre ha estado en los momentos importantes de su vida. En el vestido de su boda y en todos los días que junta los hilos para crear formas. “Nunca aprendí con tutoriales, siempre probé y me di las maneras de inventarme mis propios puntos”.
Me contó que siempre trabajó con fibras y también ha probado tejer con las manos. Sin embargo, me decía que juntar el terciopelo con los bordados más los detalles de mullos, da como resultado telas decoradas para sentirse como una reina, según la artista.

“Yo veo esto y pienso en un pavo real” dijo. “Un día me levanté y dije quiero hacer ropa increíble para mujer” ahí aprendió a hacer patronaje, en adelante tiene la premisa de que todo lo que hace lo piensa como si fuera hecho para ella.

 

 

 

Sus proyectos se han ido tejiendo entre ellos. Las vulvas bordadas, por ejemplo, es un viaje de introspección personal y de entender los procesos de cada persona que le pide a la artista un bastidor con una vulva de colores. Es una conversación cercana con quienes le solicitan. La artista, junto al cliente, elige los tres colores en una especie de entrevista de manera casi visceral. Al final del proceso, la artista les pide a los dueños de la obra ponerle un nombre a su vulva y así concluye el proceso con sentido. Camila me contaba que su obra busca provocar para hablar.
“Cuando yo era chiquita, una profesora nos dijo que la masturbación era normal. Y en mi casa pensaban diferente entonces crecí con una traba mental’.

 

 

Los ‘Vulva Workshop’ de Camila son un espacio para normalizar los cuerpos, es un sitio para aprender a mirarse y a valorarse. Es un lugar de sanación en el que los círculos de mujeres y hombres comparten sus experiencias para naturalizar y derribar el miedo y las culpas. “Porque la gente muchas veces no puede decir ni siquiera la palabra vulva”. Los atrapasueños volaban con el aire de medio día. Noctura y Saltashpa, sus mascotas, nos acompañaban a ver las plantas que Cami tenía en la entrada de su taller. Paseamos un rato más por el jardín era el final del viaje. En todos los mensajes entendí lo importante de conectarse con lo que se crea.

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Colaboración para pintar las cicatrices

Colaboración para pintar las cicatrices

Era la madrugada. Antes de que las almas despierten y llenen las calles fui hasta donde @concdecaro para preparar el material. Habíamos elegido el muro del ‘sucédeme’ para pintar de color las cicatrices. La palmera era mi reloj. El cielo me daba referencia de la hora, mientras Caro se divertía pintando sus letras sobre la foto.

El papel impreso era una espiral con la rosa náutica, las escaleras de servicio de la Villa Vizcaya de a poco contrastaba con las sombras de los primeros rayos de la mañana: el blanco sobre el blanco, el color de su paleta y la caligrafía. Extendían el soporte fotográfico hasta el infinito.

 

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La armonía del sonido en la obra cinética de Olga Dueñas

La armonía del sonido en la obra cinética de Olga Dueñas

Olga Dueñas es una artista que vivió 25 años en Ecuador y volvió de Estados Unidos hace unas semanas para presentar su muestra Variaciones Cinéticas. La galería de Ileana Viteri fue elegida por la artista para exponer su obra al público. La cinética como medio del mensaje se torna en un juego para la mirada, una manera rítmica de transmitir sonido a través de la escala del color, la repetición y la forma.

Hay muchas maneras de que el arte nos conmueva. Recuerdo, en un viaje, sentir cómo una serie de aros metálicos recorrían mis brazos al ritmo de la música. En esos momentos, la nave era comandada por Mango Margarita, desde la ciudad de los ríos, con paciencia armaba hermosas piezas de origami y bailaba con los hermosos ritmos de la noche. Mango, entre otras cosas, me enseñó que la vida es un camino que necesita de: ritmo y  armonía. Era la primera vez que me enfrentaba a la cinética.
Conecté con Olga cuando una frase consistente afirmó la infinidad de cuestionamientos que alguna vez tuve:

Lo cinético termina siendo como una religión: hablamos de algo que supera a lo analítico y se funde dentro de ti.

El término cinética, en la física, se usa para relacionarla con el movimiento. Era una tarde lluviosa. Llegué a la galería de Ileana Viteri donde estaba montada  la muestra Variaciones Cinéticas. Ileana, amablemente, me invitó una taza de té. Mientras percibía los cítricos, levanté la cabeza y, tras una orquídea morada, las líneas de Olga se fundían con los sonidos de Haydn.

Olga Dueñas -Olga Valsek Dipold-, nacida en Ohio, se relacionó desde muy joven con la música clásica, particularmente con el piano. Su hermano era violinista y su padre, checo, tocaba el arpa. Su madre, húngara, provenía de una familia de diseñadores de indumentaria en Budapest. La música desarrolló en ella un sentido profundo. Estudió en la Ozenfant School of Fine Arts de Nueva York fue alumna de Amedée Ozenfant, uno de los principales impulsores del purismo en el arte moderno: vanguardia que trabaja con el abstraccionismo promulgada por Le Corbusier.

*Foto archivo Olga Dueñas

En Nueva York conoció a Araceli Gilbert. Su amistad la trajo hasta Guayaquil, donde conoció a su esposo Luis Dueñas Estrada, militar. Con quien mantuvo una relación de varios años en Ecuador. Vivieron en Quito y, mientras Olga desarrollaba su arte, ella trabajaba en la Embajada de Estados Unidos, a la vez que daba clases en el Colegio Americano de Quito.

Vivió 25 años en Ecuador, donde desarrolló gran parte de su carrera. En su proceso de producción exploró con composiciones geométricas. La artista encontró en el arte abstracto lo equivalente a la armonía musical. Líneas paralelas sobre una malla que, al percibir con la mirada, generan la sensación de movimiento.

Aunque en su proceso se ha relacionado con las formas más orgánicas, siempre vuelve  a la pintura cinética. Representó a Ecuador con 14 obras en la XVI Bienal de São Paulo, Brasil. Residió en Caracas y Puerto Rico, donde continuó produciendo alrededor de 30 obras que fortalecieron su técnica.

En 1970 introdujo la pintura cinética en Ecuador con una muestra en la Casa de la Cultura. En 1984, luego de su separación, viajó a Denver para cuidar a su padre cerca de 10 años hasta su fallecimiento. Por su cercanía con sus familiares, por el clima y el mar, Olga viajó hasta Miami, donde reside desde hace varios años. A sus 91 años de edad expone, en la galería The Art Square de Miami, una serie que reitera su acertada fórmula.

…movimiento, espacio, línea, forma, color y textura como elementos estéticos. Al moverse el espectador, las líneas parecen disolverse, creando la sensación de movimiento, variando formas y colores y haciéndolos aparecer y desaparecer. El movimiento y el color avivan el cuadro, pero queda la composición, proveyendo estructura y claridad.

Caminar por la galería de Ileana Viteri era maravillarse con las líneas en movimiento. Un simple blanco sobre blanco o un amarillo sobre dorado y negro ingresaban por la retina mientras la armoniosa e intensa música clásica conjugaba con lo que veía.

A sus 92 años Olga Dueñas pasó por Quito recordándonos lo importante de la armonía en el movimiento, el sonido y la relación de la vida con la física, esencia pura de la artista.

… espontaneidad, espíritu, alma… un instante de lo infinito, un destello de la realidad, un rayo de inspiración, un toque de belleza —y el momento efímero que puede contenerlo todo— […], esto es lo que deseo expresar en mis obras.