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En sus obras había  belleza, en la vida que florecía entre la quietud de la muerte

Gonzalo Zurita prepara su muestra el 7 de febrero en Quito. Su trabajo agrupa ilustraciones y óleos que serán presentados en su individual: Kuroi Iro. En su taller el tiempo parece desvanecerse. Conversar con el artista me permitió entender el origen de una instalación que experimenté hace tiempo.

Vi una obra de Gonzalo Zurita frente al cine Ocho y medio en La Floresta. Un muñeco hecho de papel que esperaba sentado en la vereda. Completamente inmóvil. Esa mañana Gonzalo, junto a un par de colegas amigos, habían montado su obra en la planta baja de su edificio para recibir a la gente que caminaba para conocer los talleres.

Habían pasado los meses y habíamos cuadrado con Gonzalo para documentar su espacio de trabajo y su vida. Sobre el escritorio donde dibuja estaban las maquetas de los personajes de papel: sentados e inmóviles. Sonreí al saber de su origen.

En el lugar vive más de un año y medio. Un edificio relativamente nuevo, construido en el tradicional barrio quiteño de La Floresta.

Desde su balcón se veían las casonas familiares. Piscinas y hermosos tejados que mezclados con los jardines subsisten emplazadas en varias cuadras.

La pared negra de la sala del artista permitía que las obras resalten. Entre su colección la obra en bastidor circular pintada por Freddy Guaillas.


Varios dibujos de Zurita se encontraban colgados en las paredes de su departamento. Ilustraciones con hermosos detalles hechos a lápiz.
En sus obras había belleza en la vida que florecía entre la quietud de la muerte.
El artista me contaba que varios de sus dibujos y óleos serán expuestos en su muestra individual Kuroi Iro el 7 de febrero en Delirium.

El dormitorio del balcón había sido dispuesto como su taller.

Sobre su escritorio estaban las lustraciones que prepara como encargo para el libro de un amigo.

Los lápices 6B, 2B y HB son los más usados por Gonzalo para producir. Las máscaras en grafito son otra serie que Zurita ha venido trabajando hace meses.

En otro rincón una representación en óleo de ‘Las Moiras’ abrió a la puerta hacia el sentido del destino. Las tres mujeres miraban mi lente mientras Gonzalo me relataba la historia griega.

Los tres personajes que atados al cosmos representaban el destino y el hilo de la vida se encontraban enmarcadas en una moldura a temporal.

El niño en la red, pintado sobre una tarjeta de televisión de los ochentas re apareció luego de haberla visto hace meses en los talleres abiertos. Al igual que la masa de carne que Zurita había pintado luego de un estudio de la masa móvil, cuerpo en movimiento, ser carnificado.

Sus formatos

Una maqueta rompía los soportes de trabajo del artista, al igual que un esquema- un juego interactivo para grandes, como lo llamó el artista. La elección de soportes parecía variar con libertad.

Desde 2017, Zurita venía pintando trípticos de óleo sobre bastidor en formatos de orden a típicos. También inició una serie donde el lienzo se recoge sobre el bastidor para crear texturas que se complementan con personajes a pequeña escala que parecerían estar en el horizonte.
Habían pasado horas de buena conversación. Antes de irme Gonzalo me indicó algunos dibujos que mantenía guardado en un mueble del corredor. Era como sus tesoros. Hermosas ilustraciones a lápiz donde el detalle encantaba.

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Luis Ángel Arango, la biblioteca de los espacios

Luis Ángel Arango, la biblioteca de los espacios

Para Luis Ángel Arango el dinero no podía restringirse a un uso exclusivamente material, su función debía poseer un marco amplio en donde se diera cuenta de diferentes áreas del conocimiento humano.

A la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá se la ha catalogado como la Biblioteca de los espacios. La gran edificación, ubicada en el barrio La Candelaria, centro histórico de Bogotá, es un gran proyecto cultural cuyos inicios se remontan a 1957. Desde ese año y hasta el 2003 fue desarrollado en varias etapas para llegar a convertirse, con sus actuales 7.200 metros cuadrados de construcción, en la denominada Manzana Cultural de Bogotá.

La firma Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Suárez Ltda. decide responderle a la ciudad con materiales nobles como la madera y el mármol sin sobrepasar la altura de las edificaciones cercanas, respetando siempre las masas circundantes.

En el texto ‘Clásicos de la arquitectura colombiana’ se menciona: La biblioteca consta de un cuerpo denso que pareciera flotar en la pendiente del terreno, generando espacio público bajo este a medida que la inclinación se pronuncia. El vidrio, heredero y testigo del espíritu de la época modernista, es el agente protagonista en este vuelo volumétrico así como en las diferentes superficies que entrecortan el volumen inicial mediante techos planos e inclinados para iluminar los espacios internos.

Materiales nobles como el mármol y el metal son elementos que a la vista lucen elegantes. El diseño arquitectónico permite iluminación cenital sobre espacios de circulación, lectura y exposición. El edificio ofrece múltiples lugares, silenciosos que invitan a la contemplación.

En el libro Historia de una empresa cultural : Biblioteca Luis Ángel Arango 1958-2008, Luis Fernando Molina Londoño nos deja ver cómo se “considera que las bibliotecas no son simples depósitos de libros sino organismos fundamentales de la sociedad por la contribución a su desarrollo educativo, cultural, científico, técnico, político y económico. Como entidades sociales son un instrumento de autoformación personal y agentes activos que se involucran en todas las actividades de una sociedad. Su línea transversal las convierte en hitos urbanos. Como principal centro político administrativo, económico y demográfico, Bogotá concentra no solo las más antiguas bibliotecas de Colombia, sino la más grande en materia de colecciones, área construida y número de usuarios que es la BLAA.”

Este recinto alberga “una de las colecciones documentales más importantes del continente, una colección de arte y un espacio para conciertos musicales de altísimo nivel.” El complejo abraza a la Casa Republicana, una construcción de principios del siglo XX que actualmente contiene una parte de la Colección de Arte del Museo del Banco de la República.

La Colección de Arte del Banco de la República inició en noviembre de 1957 con la adquisición de tres obras: Mandolina sobre silla, de Fernando Botero, Ángel volando en la noche, de Cecilia Porras, y El Dorado #2, de Eduardo Ramírez Villamizar, piezas incluidas en la muestra Salón de Arte Moderno organizada por el Banco en la Biblioteca Luis Ángel Arango —entonces recientemente inaugurada—.

Una serie de arcos separan la Biblioteca de la Casa Republicana. La neutralidad del color contrasta con la obra ‘Miss Fotojapón’ de Juan Pablo Echeverri, ubicada sobre uno de los muros que conforman el espacio central de esta sala.

El espacio, rematado por una pirámide de cristal con un brise-soleil metálico que difumina la luz, acoge a la obra ‘Sin título III’ de Doris Salcedo. En este primer piso hay obras de María Teresa Hincapié, María José Arjona, Lucas Ospina, entre otros.

La obra ‘Cuja’ de Juliana Góngora, una adquisición reciente del museo, es el preámbulo para ir a la segunda planta, en donde es posible encontrarse con obras de Carlos Garaicoa, Marco Maggi, Danilo Dueñas, Juan Fernando Herrán, entre otros.

Las obras de la Casa Republicana son parte de una recopilación de arte contemporáneo producido desde 1980 hasta la actualidad, con énfasis en arte colombiano, aunque cuenta con obras de artistas latinoamericanos y europeos: “Tres décadas de arte en expansión”, curada por Carolina Ponce de León y Santiago Rueda, tiene siete categorías: Memoria, Resistencias, Cuerpos, Medios expandidos, Metodologías, Espacios y Geometrías

Caminar por los lugares de esta Biblioteca es perderse entre las historias de sus colores, de sus técnicas y de sus geometrías. Los espacios, como encapsulados dentro de una mega estructura, se vuelven un lugar de exploración, un tomo más de esa gran biblioteca de espacios.

Ficha:
Arquitectos
Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Suárez Ltda.
Ubicación
Bogotá, Colombia
Cliente
Banco de la República
Referencias
Página official German Samper, Wikipedia
Área
7200.0 m2
Año Proyecto
1962

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La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

Una serie de texturas caligráficas intervenidas con collage sobre diferentes soportes hacen parte de Circulares Veces, obras que re valorizan la escritura a mano y crean un nuevo imaginario sobre el arte de escribir.

La obra de Caro Iturralde ocupaba las paredes del Museo de Acuarela y Dibujo Muñóz Mariño. La casona del arquitecto y artista se había convertido desde el 2010 en un espacio para exhibir. Esta vez era el tiempo de Circulares Veces una obra cargada de letras convertidas en infinitas texturas sobre soportes de otros tiempos: periódicos, revistas y páginas de libros intervenidos con patrones caligráficos estaban enmarcados en molduras recicladas. Algunas talladas. Otras se salían del soporte: esculturas religiosas re pintadas y ventanales de la casona también tenían las formas de Iturralde.

La noche de San Marcos me presentaba a la artista surda que había convertido su brocha plana y su plumilla chata en su herramienta para expresar su historia.

La mañana que nos reencontramos para conocer su estudio estaba junto a su padre arreglando un mueble en la puerta de su casa/taller. El día estaba soleado y la luz reflejaba sobre los techos de las casas construídas al borde de la montaña. Caro Iturralde, madre y creadora, me invitaba a pasar a su espacio. El desnivel desde la entrada generaba varios sitios en un solo lugar. Un ventanal con vista hacia Guápulo permitía el ingreso de luz a la antigua sala y comedor del departmento, actualmente adaptado por la artista para ser showroom de las piezas de su proyecto Arrebato y taller, apenas separado por una chimenea.

Arrebato empezó hace 5 años y fue impulsado por su padre, su principal socio, y algunos de sus amigos más cercanos. Se encarga de recuperar muebles y objetos intervenidos por varios artistas que eran invitados a través del trabajo de Caro.

En su sala se exhibían varias piezas de ediciones pasadas del proyecto mezcladas con las molduras de madera de otros tiempos.

Muebles de varios estilos recuperados con detalles que les proveían una nueva vida.

‘Hay diferencias entre las antigüedades y lo que yo tengo’ me decía. Los objetos que son intervenidos: sean cubiertos, forrados o pintados tienen características únicas. Un lugar donde las líneas se alejan de las modas para apegarse a la belleza de los cuerpos macizos y las almas con vida eterna.

Comprar por lotes le ha permitido a la artista conseguir objetos en buen estado y colecciones particulares: muñecas del mundo y cajas de fósforos. Elementos con los que a trabajado interviniendo otras obras.

‘El arte de escribir lo bello’ (Mediavilla,1996)

El sol se había puesto sobre nuestras cabezas y el vidrio dejaba traspasar la mirada hacia el cerro Auqui a través de un alfabeto escrito por la artista.

Sentada en su escritorio con la plumilla en su mano Caro practicaba con detenimiento sus letras. Concentrada y conectada: cerebro, mano, corazón trazaban entre lineas curvas y planas una tipografía gótica.

La caligrafía fue considerada por mucho tiempo una labor manual fundamentada en la belleza visual de ideogramas, signos cargados de mensajes. A Caro le gustaron esos trazos luego de haber comprador el libro Calligraffiti a un amigo cercano. Me indicaba uno de sus primeros trabajos y me aseguraba, que como en muchas de las labores, lo más importante es la práctica.

Tras Gutemberg, la invención de la imprenta, la proliferación de los teclados y los aparatos tecnológicos, menos veces conectamos cerebro-mano-corazón.

El escribir a mano se ha convertido en un arte que nos aleja de convertirnos en máquinas. Sentada en las gradas de su casa y junto a su mascota Caro me inspiraba. La vida tenía otro valor. Lo que para algunos son simples desechos para otros tendrán vida eterna.

 

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Una pareja relata la tradición oral del Ecuador a través de la ilustración y el grabado

Alice Bossut y Marco Chamorro son una pareja de artistas que se encontraron en el camino para relatar, a través de la ilustración, las tradiciones orales, historias, fiestas y leyendas de nuestro país. En su taller trabajan en equipo. Comparten mucho tiempo juntos y ahora son padres de un bebé de 10 meses. Valoran su autonomía y por eso crean proyectos personales que les permitan descansar de su poderosa sinergia conjunta.

Alice Bossut es francesa, estudió en Bruselas y vivió 7 años en Bélgica. Un móvil hecho por Alice giraba en la mitad de taller. Hecho de papel, reflejaba la luz, este fue diseñado y creado para su hijo. En la casa de los Chamorro-Bossut, la sala y el comedor son espacios adaptados para ser taller: varias mesas de trabajo organizadas en el lugar les permite tener clasificada su producción.

Esa mañana, Marco colocaba estructuras de balsa tras los grabados para generar la sensación de estar volando sobre la pared. Las obras eran los grabados originales de las ilustraciones que apoyan al recetario del chef Esteban Tapia. Una investigación inspirada en historias alimenticias que tomó forma a través de las palabras de la escritora Liset Lantigua . ‘¡A comer! Recetario ilustrado de los pueblos del Ecuador’. Trabajo que les ha tomado gran parte del año.

Alice me ofreció una taza de café. Mientras lo preparaba me indicó el libro ‘A ritmo endiablado de la bomba’. Una edición que se destaca, además de su historia, por la calidad de su gráfica y por su armado. Me relató la historia Davilará, un bombero músico que tuvo contacto con el diablo 3 días y 3 noches y que murió en el Valle del Chota, en los noventa. “Hasta ahora sigue siendo una leyenda viva”, me dijo.
Las historias que escogen ilustrar están cargadas de mística, magia y realismo, y se vuelven un imán visual al momento de estar acompañadas con sus trazos. Las texturas de sus trabajos se logran al pasar varias tintas sobre el papel con colores no convencionales. Su particular manera de encuadernar o plegar hacen de sus historias perfectos libros objeto.


Alice también me enseñó los Al pasinos, un formato que proviene del fanzine en el que invitan a artistas visuales a crear su propia historia. ‘El gigante de la laguna’ es una historia de la comunidad de Cotacachi, también parte de su serie editorial. La historia trata sobre un gigante que vive en la laguna de Cuicocha. El editorial les permitió jugar con el formato, un desplegable en forma de acordeón, y las varias capas de intensos colores primarios.
La publicación fue ajustada al francés para ser publicada en Bélgica. Todas las publicaciones antes mencionadas vieron la luz en Comoyoko, un taller editorial creado en 2015 en el que tienen como premisa ilustrar para contar, no para adornar. Han trabajado junto a Roger Icaza, Dipacho, Gerald Espinoza, Santiago González y otros ilustradores. “Hemos crecido juntos en ésta nota”, comentó Marco.

Sus publicaciones se destacan por la calidad del acabado. De manera enfática me contaban cómo los colores funcionan al momento de fusionarlos. Hablaban técnicamente las maneras por las que habían optado para impermeabilizar el papel para impedir que los colores no se trasparentaran. Han descubierto varias formas en el camino para producir sus objetos. “Las satisfacciones llegan por otros lados” -me decían-. “Te invitan a congresos, a nuevos espacios, difundes obras, produces. Si tú no lo haces, no lo va a hacer nadie”. En el lugar, los artistas dictan talleres de grabado, xilografía y serigrafía. Técnicas que usan para transmitir sus mensajes.


Toda la producción que ordenaban en ese momento lo habían hecho en 1984 Oficial, un espacio donde trabajan con serigrafía textil, producen cerveza y gestan nuevos proyectos cercanos a las artes visuales aplicadas.
Alice me invitó a conocer el espacio compartido. Los colores y las texturas de sus grabados resaltan en la pared de 1984. Ahí, Alice compartió el proceso para realizar un grabado. Técnica que requiere de precisión, fuerza y pulcritud.

La pareja planea viajar en verano a Francia. Volarán solo con un ticket de ida. Visitarán la Feria de Literatura Infantil de Bologna. Además planean mostrar su trabajo en la Slow Galerie, de Paris. Alice me contaba sobre su admiración a la Amazonía. Lo asombroso de las texturas de los paisajes de Ecuador. Lo apasionante que ha sido retratar culturalmente a nuestro país. Junto con Marco, presentarán su próxima muestra en el Centro Cultural Benjamín Carrión: un recetario en el que cada plato está acompañado de una expresión popular, un mito, una leyenda, una copla, una décima, un juego o -a veces. una anécdota, que tiene relación con la comida, con el plato, el alimento o la persona que lo prepara. Contas las historias de nuestro país como pocos lo hacen.


Recomendación de ilustradores a seguir:
Joële Joilvet
Isol

 

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Una experiencia local en República Santa Marta

Una experiencia local en República Santa Marta

De realismos mágicos y mágicos realismos. Siempre que llego a Colombia me preparo para aprender de su poderosa magia, esa que cautiva: un mix del paisaje, los sabores, los colores y la buena onda de su gente. Esta vez las coordenadas me dirigieron hacia el Caribe. Una casona colonial con olor a mar y cargada de texturas tropicales era el lugar perfecto para vivir una experiencia local y ver caer el sol con olor a café mientras las texturas de las palmeras se impregnaban sobre la fachada. Había llegado a República Hostel, el espacio perfecto para empezar mi viaje por la costa colombiana.

La Casa Alzamora que alberga al actual República es de arquitectura colonial, está ubicada en la calle De la Acequia con el Callejón del Cuartel esquina (calle 15 # 2-16) al frente del Parque Bolívar. Fue construída a finales del siglo XVII por Manuel Epalza de Hoyos. En la lugar el político Manuel Murillo Toro, quien fue dos veces presidente de Colombia, instaló una imprenta en 1947 donde publicó La Gaceta Mercantil; el primer periódico económico y comercial del país que en la década de 1850 llegó a tener agencias en el interior y en el exterior. La edificación funcionó también como sede de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Santa Marta. (Obtenido de: Información Municipal)

Todo pasa alrededor de la piscina. Varios viajeros descansan meciéndose en las hamacas de los corredores. El mosaico del piso, las sillas Acapulco y las plantas ambientan el lugar. El sitio está creado para vivir una experiencia local. No faltan las arepas con café en el desayuno, las clases de yoga y salsa con profesores de la ciudad y una cocina donde se puede preparar y compartir la comida con otros turistas. Su ubicación céntrica permite conocer los museos y la ciudad a pie. Respirar la ciudad y su caribeño realismo mágico.

Notas de viaje:

Valor por noche
Habitación compartida: 25 mil – 35 mil pesos colombianos (8.50 – 11 dólares americanos)
Habitación privada: 160 mil pesos colombianos (50 dólares americanos)

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Selina Cuenca, con nuevos aires de ciudad

Selina Cuenca, con nuevos aires de ciudad

Así como las personas, las ciudades también se adaptan crecen y evolucionan al ritmo de las necesidades. Este año junto a KIKI transitando el nuevo ritmo de Cuenca.

Foto archivo Cuenca

Si no quieres desaparecer, adáptate. Una de las frases de Darwin aseverando que la única constante que tenemos en la vida es el cambio. Viajábamos por la carretera desde Quito rumbo al sur traspasando la cordillera. El destino era Cuenca. Lista y cargada de todos los colores para celebrar sus 198 años de independencia. Esta vez con nuevos aires.

Arrendamiento de hoteles pone en evidencia su baja ocupación
(12-sep-2018)

‘En Cuenca, ante la baja demanda y alta oferta hotelera, la demora en la construcción del tranvía, los problemas de conectividad aérea, además de la situación económica del país, algunos hoteles han cerrado sus puertas, otros han sido puestos en arriendo’.

La ciudad había cambiado. Calles peatonales, plazas renovadas, mercados ambulantes y ferias artesanales se articulaban a lo largo del río. La baja demanda esta vez se ocultaba tras el movimiento y el turismo de las fiestas.

La hermosa casona de la Calle Larga perteneciente al tradicional Hotel Crespo también se había renovado. Las molduras de madera contrastaban con el intenso color que habían elegido para su fachada.

Construída a finales de 1800 por el ingeniero Steel que habría llegado al país para encargarse del puente colgante de Zhumir sobre el río Paute. Tiene detalles únicos como sus paredes de adobe y sus columnas de eucalipto. Por varios años perteneció a la familia Ordóñez Lasso de la Vega. Ante la mirada de algunas familias inconformes al cambio, esos días Almendra iba a disfrutar de sus alfombras texturizadas, sus sábanas nuevas y su vista al río.

El Crespo cambió por Selina. El hotel fue alquilado a una cadena que llegó hace un tiempo al país para reproducir su fórmula aplicada en todo el mundo.

Es un emprendimiento de Rafael Museri y Daniel Rudasevski, dos israelitas que después de haber recorrido el mundo y haberse hospedado en más de 140 lugares crearon una nueva experiencia de convivir.

Los colores intensos predominaban. Espacios adaptados como salas de descanso decorados con artículos producidos en la zona. Puertas, mesas y muebles de todo tipo fueron re utilizados.

Artistas como La Suerte, Rio y David Sur llegaron hasta el lugar para pintar murales y ambientar rincones que ayuden a conectar a los viajeros con los espacios.

Esta experiencia estuve acompañado de hermosos personajes entre ellos KIKI que armó una nota sobre el lugar y su articulación con la ciudad.

El clásico hotel se ha convertido en un lugar de interacción de viajeros que disfrutan consumiendo arte local, jugando una partida de futbolín o descansando al atardecer en la terraza, sabiendo que al final del día dormirán acompañados de sus mascotas.

 

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Una escultura de madera medita bajo el sol de Quito

Una escultura de madera medita bajo el sol de Quito

 

¿Tú eres vidente o qué?

Fue mi pregunta después de tener frente a mí un gran óleo con al actual presidente Lenín Moreno rodeado de lobos vestidos de oveja, mientras los tentáculos de un pulpo verde, con colmillos, lo aprisionaba. Estaba en el taller (link) del artista David Santillán. Me había invitado a presenciar parte de la restauración de El Señor de Mulaló, un encargo que le hicieron.

Esa mañana, David retirba los reptintes, un proceso previo a los retoques que consiste en remover la superficie vieja y gastada. La figura había llegado sin dedo y sin pie hasta el taller, no estaba en las mejores condiciones. Su trabajo era devolverle el esplendor. Para eso, debía pasar por todos los procesos: limpieza, retiro de reptintes y, finalmente, los retoques.


Esa mañana, con una herramienta removía la superficie del Señor de Mulaló. La escultura de madera articulada tiene características de arte colonial.
Una estructura que, posiblemente, siga los parámetros de un Cristo del Descendimiento que proviene de una imagen desarrollada en el Concilio de Trento. Según Ruth González, la autora de la investigación ‘Sistemas de articulación en Cristos del Descendimiento’, los imagineros creaban estas esculturas para que puedan adaptarse a varias posiciones. La imaginería es la especialidad del arte de la escultura dedicada a la representación plástica de temas religiosos. Comúnmente realista.

Estas imágenes articuladas poseen un carácter marcadamente funcional. Son en el descendimiento, elementos imprescindibles, ya que con sus articulaciones en hombros y en ocasiones otras partes de su anatomía, poseen la facultad de variar su posición y aparecer colgados en la cruz y también yacentes en una urna.

Funcionalmente permite ser desclavado luego de Viernes Santo y enterrarlo en una urna, o por el contrario, sentarlo para sacarlo a las procesiones por los pueblos o las ciudades. El maniquí impacta por el realismo del color de su sangre y el brillo de sus ojos. Según David, el cráneo está compuesto en dos partes que les permite a los imagineros colocar los ojos de vidrio que le acercan aún más a la realidad.

En su cabeza, aún se podía ver la señal de la máscara donde fueron esculpidos los huecos para sus ojos. “La fe entra por los ojos” – me decía David. Para ver su brillo bajo la luz del sol, David lo cargó en hombros. De espaldas parecía estar cargando un cuerpo real. Colocó la figura en su patio, bajo el sol, y ahí estuvo por algunos segundos, inmóvil, quieta y en silencio. Su rostro de dolor se descontextualiza con el calor de la mañana, esta vez no estaba en una fría iglesia, viendo desde lo alto a los humanos arrodillarse frente a ella. Esta vez meditaba con Santillán con la luz del sol de Quito al medio día.

“La Iglesia ha pretendido siempre con sus representaciones iconográficas acercar al fiel a su doctrina. Debido a la condición iletrada de la mayoría de los fieles, esta forma de adoctrinamiento en forma de imágenes, ha sido siempre totalmente comprensible para la totalidad de la población”.
De vuelta en su taller, una figura de arte popular parecía haberse salido del cuadro de Moreno. Era el lobo vestido de oveja, que -en tres dimensiones- ésta vez con más personalidad de lobo que de oveja.

El artista, además de producir su obra personal y realizar encargos relacionados a la restauración, se dedica a la museografía. “En los montajes se mezcla tu estética con la museografía y de ha poco me he dado cuenta que vas creando tu lenguaje” – dijo.
Días atrás, caminando por el Centro Histórico, me detuve en un reconocido museo de la ciudad para preguntar sobre esculturas de arte quiteño. Imaginería o escultores relacionados con la madera. Nadie supo contestarme. Me dijeron que hace un tiempo cerraron la Escuela de Arte Quiteña que funcionaba en La Ronda y que ahora todas las esculturas son hechas de yeso. Entonces concluí que fue especial haber meditado junto a una de ellas bajo el sol de Quito.

 

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Desde Macondo, con amor

Desde Macondo, con amor

“Este podría ser el último viaje de mi vida”, pensaba mientras del avión se descargaban mis maletas. Siempre que llego a un nuevo lugar, me da la sensación de que podría ser el último. Y así todo tiene un poco más de magia y -al mismo tiempo- de terror. Salí del aeropuerto y tomé el bus azul que te lleva hasta el centro de la ciudad. Había llegado a Santa Marta.

En el camino, tuvimos que pasar entre un paisaje montañoso de bosque seco acompañado del mar de fondo, una ola de calor de medio día y el vendedor ambulante de caramelos que, con las justas, alcanzaba a sostenerse en medio del pasillo. Entre todo ese espacio montañoso alcancé a ver una pequeña casa. Sobre su fachada sucia y descolorida, las ramas crecían descontroladas. Su alrededor, seis afiches pegados consecutivamente expresaban mensajes de amor.

El movimiento del centro era incesante. No lo asimilé hasta horas después que vi el Puerto cerca de la ciudad. Santa Marta parece ser una bomba, fue mi primera impresión. Las pocas cuadras que caminé hasta el hotel conocí pocos parques, pocos árboles y pequeñas aceras pero con intensos colores del caribe y el olor a mar.

En su mayoría, la ciudad colonial ha ido creciendo al ritmo del Puerto: la extracción, el sistema donde se privilegia al dinero más que a la persona y la religión nos han cegado. Como casi toda latinoamérica, es una ciudad más donde hace falta amor. En mis caminatas, siempre atento, lo más cercano al amor fueron los mensajes de Macondo Herald.

Pocas horas después estaba en el sitio donde se producían los carteles que había visto en la calle. Si había tanto desorden y solo una persona lanzaba mensajes tan potentes estaba seguro de que quería sentarme a tomar un café con Macondo. Seguí las instrucciones y llegué hasta El Rodadero, la ciudad contigua al casco urbano separada por una cadena de montañas que se luce junto al mar. Edificios encallados en las laderas que por sus formas parecen ser de los setentas y ochentas. Estructuras lujosas y complejas en su arquitectura.

Llegué hasta la Carrera 1, la calle frente al mar. Gigantes palmeras me brindaban un poco de sombra contra el intenso sol de mediodía. Vendedores de limonada, mangos, artesanías y varias señoras ofreciendo masajes transitaban por la congestionada acera. Había llegado hasta Macondo. Las casas dispuestas frente al mar, para que recibieran la misma cantidad de sol, se habían transformado en grandes edificios de apartamentos vacacionales sobre la costa.

En el Edificio Parador vive Nicole Bornacelli, ella es comunicadora y artista. Tenía agarrado el cabello y vestida de blanco y negro. Acompañada de su perro, me invitó a pasar a su apartamento. El piso de hormigón alisado, la planta abierta y la iluminación del lugar generaba un ambiente más fresco que en el exterior. El intenso mar azul se podía divisar desde el comedor. Me invitó un vaso de agua helada y me contó su historia.

Nicole nació en la Bahía de Gaira, conocida popularmente como El Rodadero por las dunas de arena que llegan hasta el mar. “Existe un llamado a reinterpretar las historias que nos han contado” decía la artista. Su abuelo fue uno de los pioneros en construir uno de los primeros hoteles frente al mar: El Parador de Mestre, luego de llegar a América, huyendo de la Guerra Civil Española.
De un dormitorio sacó una postal en la que se podía ver el paisaje del lugar antes del desarrollo urbanístico. Las tupidas palmeras daban sombra a gran parte de la costa. Hasta finales de los sesenta e inicios de los setenta, cuando el boom del narcotráfico colombiano generó un crecimiento acelerado de edificios vacacionales y de segunda vivienda. “Estoy al borde de irme porque se ha vuelto imposible vivir acá”, confesaba. La gentrificación ha hecho que no solamente se desplacen a las personas nativas sino que también el costo del territorio se eleve y la dinámica de la ciudad cambie por completo.
“Me siento muy dividida, he vivido en otras partes del mundo, mi pareja es argentina, llevo cuatro años con ella y obviamente hay cosas que te faltan cuando vives en Santa Marta: comunidad, principalmente. Ser una mujer queer en Santa Marta no es fácil. Siempre he vivido abiertamente sin ocultar absolutamente nada. “Y soy vista como una mujer blanca privilegiada, aunque no me identifique como tal”, decía.
Para la artista, la falta de espacios relacionados con la producción artística en su ciudad es otro de los factores que le han impulsado a generar la creación del proyecto Macondo Herald. “Aquí la gente ve al arte y a la cultura entremezclada con el folklore, la producción cultural está muy asociada a las tradiciones pasadas. En muchos niveles el arte urbano es castigado. Hay pocos artistas locales que están generando contenidos asociados con la ciudad”. Su objetivo es lograr hacer piezas bonitas, pero con mensajes contundentes.

Los mensajes positivos de sus obras contrastan con lo caliente del imaginario costeño. “Es lindo poder traer mensajes más sutiles, en una ciudad calurosa, muy patriarcal, muy machista. Los modelos extractivos, coloniales y del monocultivo son las formas en los que la población debe estar segregada para que el sistema caduco funcione”.

Macondo Herald nació en 2016 mientras vivía en Argentina, en sus publicaciones juega con palabras, frases o citas instauradas en el imaginario caribeño. “Otra forma de mantener controlada a la gente en el Caribe ha sido con el ron y también la falta de espacios públicos. Como en muchos lados, reunir dos o más personas era visto como agitación pública” decía. Para la artista esto ha hecho que no existan conversaciones sobre identidad, ciudad, género. Ella piensa que salir a intervenir la calle es muy empoderador.

Para Nicole su arte le permite hablar desde el anonimato en el espacio público con cientos de personas que leen sus carteles. En uno de los dormitorios del departamento, el estudio donde trabaja y resguarda sus obras lo comparte con su compañera. Varias piezas de la cultura Tayrona decoran el lugar, son sus tesoros.

Bajo el intenso cielo azul un edificio blanco con líneas Art Deco brilla frente al mar. “Yo crecí viendo el edificio Macondo, es del arquitecto samario Carlos Proenza Lanao y nosotros los caribeños sentimos que vivimos en Macondo”. Varios sellos sobre la mesa se usan para marcar los carteles impresos en papel de caña y en papel periódico que llegan desde Cali.

La artista trabaja con La Linterna, una imprenta y taller gráfico que aún mantiene antiguas prácticas con máquinas de 1800. Con uno de sus carteles sobre el escritorio, Nicole me explicaba la técnica en que el rodillo marca el color del fondo y las letras. Trabajos de otras épocas como la serie “United Colors of Macondo” “+Cumbia – Estrés” decoraban el sitio.

El universo de Macondo Herald es una manera muy especial de ver el mundo desde una perspectiva del realismo mágico donde todo es posible. Es volver a contar historias bonitas. “Somos nosotrxs esa salida. Somos los glitches del sistema las personas que estamos habitando el presente, no replicando lo de antes, estamos saliéndonos de toda norma y tomando el arte para llevar a la reflexión. Es un momento histórico del planeta y cuando sales del ego y te pones a pensar que no se trata de los humanos, se trata de la tierra que está queriendo evolucionar e intentar generar conciencias que traigan novedad a la manera de cómo la estamos habitando, te encuentras. Tener esta conversación ya es el cambio”.

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Una verdad que incomoda. Conmigo: un performance sobre la contaminación

Una verdad que incomoda. Conmigo: un performance sobre la contaminación

‘La cosa esta en no fundirse. Seguir luchando pero que no te afecte. En algún momento todo esto explotará y como todos somos materia nos volveremos nada’

– me decía. Sofía Barriga días después de presentar su obra individual Conmigo. Una muestra de danza-performance cargada de profundos momentos de improvisación acompañada de la música original de Joanne Vance.

Había caído la noche y las luces de los autos hacían reflejo con las gotas de lluvia del parabrisas y el asfalto. Las primeras lluvias de invierno parecerían limpiarnos a todos. El encuentro era en ISPADE un instituto técnico que funciona en un edificio construído frente al parque El Ejido, cerca de las torres de Ovidio Wappestein. Formalista y con sus líneas rectas. Era el lugar donde Sofía daría su primer solo, de una hora de duración como bailarína en el marco de los fondos de ayuda para espacios esénicos: Iberescena 2018. El show estaba a punto de empezar. Sofía junto a su equipo: Paula Proaño, Sebastián Iturralde, Garbriel Arroyo y Xavier Palma repasaban la obra completa y ponían a punto el auditorio para recibir al público. Ella con movimientos enérgicos conectaba todos los hilos de la historia.

La música estaba lista. El arnés que le llevaría al espacio también fue probado antes de la hora indicada. Era tiempo de empezar. Las luces se apagaron para recibir al público. Un público dispuesto.
– Quería sentirlos cerca –
Sofía ubicó cojines donde se desarrollaría la obra para tener contacto con su público y así poder interactuar. Su performance estaba compuesto de una sucesión de escenas de transformación de un personaje que transita por la contemporaneidad.

La luz no me permita registrar su cuerpo. Su esqueleto parecía salir del suelo. Como una semilla. Su espalda crecía desde el piso. El movimiento creaba formas que había imaginado. Cercanas a las del tronco de un árbol o al de una oruga intentando salir de su capullo. O a las olas del mar, o al espiral. Esta primera parte fue una obra de Tamia Guayasamin que se llamaba: El Principio. Un trabajo que había presentado en Brasil hace 10 años. Estaba basado en el estudio del movimiento de la espalda, el respirar y también el ser piedra. ‘Es una obra que esta tan fuerte en mí, que fue perfecto para iniciar la historia’
Las gotas de lluvia caían sobre el techo y creaban una atmósfera intima entre un público concentrado y una bailarina en proceso. El siguiente solo improvisado, luego del nacimiento, era una interpretación del limpiarse. A través de una cercana interacción con una bañera Sofía parecía prepararse para la vida y el mundo real.

‘Me acuerdo cuando vimos American Beauty, yo tenía unos 15 años.
– ¡Que verga que son las bolsas, que hermosa que era esa obra! Para mi es eso: hablar todo lo que quiero decir’.
– El traje amarillo lo hice para sentirme como una mandarina en una red –
Días antes había visto a Sofía en una muestra y tuvo que salir rápidamente porque tenía que coser sus trajes. La red que le servía a la artista para agrupar su basura, era parte de una nueva piel.

La obra trabaja con la relación del cuerpo como espacio habitado y como generador de diferentes capas: piel de memoria, hábitat tierra, piel de plástico, hábitat ciudad, piel luz y hábitat espacio.

Con movimientos mecánicos Sofía abría las bolsas de platos y vasos desechables. Los colocaba por todo el piso del auditorio. Los ‘solos’ improvisados estaban ligados al tiempo de la música original de Vance.

Varias bolsas de platos y vasos se expandían por todo el lugar, Sofía levitaba entre ellos. ‘Creo que es esto de la contaminación si le afecta a la gente, por eso lo quería hacer más descriptivo, porque me interesa llegar a lo más adentro, a la célula. No crear un mensaje desechable’.

El tiempo de las escenas se desarrollaban hasta que Sofía lograba transmitir el mensaje, o terminaba de recolectar todos los desechos.

La artista giraba enérgicamente sobre los platos y su ansiedad perturbadora, al seguir generando basura sin fin, lo transmitía acercándose al público para botar pedazos de plástico desde el aire.

Estaba habitada por la ciudad. La sonoridad se acercaba más a lo cotidiano. Una cinta de plástico le servía a Sofía para crear más caos.

El plástico y su ubicación creaban líneas que conectaban al público de la muestra: los aprisionaba y los relacionaba. Era como una instalación viva sobre el espacio.

Ese lugar era el nuevo hábitat del monstruo de Sofía: el gran gusano negro que aparecía antes de la explosión y del fin del tiempo.

Un plástico de varios metros de largo formaban el gran hoyo negro.

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La artista mexicana Aro Varse crea comunidades a tráves del respeto e igualdad

La igualdad y el conocimiento de los cuerpos femeninos son temas que trascienden en el trabajo de Aro Varse. La artista mexicana radicada en Quito nos invita a conocer los rincones de su casa cargados de colores y formas inspiradas en su cultura.
Conocí a Ariadna Vargas una mañana mientras cursaba un taller en el Fondo de Cultura Económica, en Quito. Ese día Aro Varse, como la conocen sus amigos, estaba encargada de la gestión. Llegó a la sala junto a su mascota “Cholito Chipotle”, como le llama la artista. A ese perrito, de mirada juguetona y orejas levantadas, sentía que le conocía hace muchos años. Saltó a mis piernas y, mientras aprendía a relatar textos extraordinarios, El Tlatoani de la Vicentina (término usado por varios pueblos de habla náhuatl en Mesoamérica para designar a los gobernantes de los āltepētl o ciudades), se quedó dormido mientras lo acariciaba. De Ariadna no sabía mucho, en su trabajo había encontrado belleza en su trazo, poder en sus mensajes y hermosas y coloridas formas de comunicar.

Planeamos mucho tiempo este encuentro y, finalmente, llegó. Fui hasta la dirección que Aro me había indicado, una calle tranquila de la ciudad en la que todavía existen algunos oficios alrededor. Junto a su casa, un señor tomaba sol sobre la vereda. Aro me invitó a pasar. Su espacio, distribuido en un solo piso, era iluminado por el techo del garaje interno. Las banderas caladas de colores contrastaban con el verde aturquesado del ingreso. Un pequeño altar junto al taita San Pedro cuidaban la casa, las texturas de los tapices de las paredes me transportaban a otra época.

En pocos minutos, y sin tomar ningún avión, el acento de Aro me llevó a México, con todo su saberes y romanticismo. Su casa está llena de colores que contrastan. Mientras veía por el visor de mi cámara, recordaba a Wes Anderson y a su colorida paleta. En una mesita esquinera de la sala, un retrato de la niñez de Aro era el recuerdo y herencia de su abuela.

Graduada de Artes Plásticas en el Instituto de Artes Visuales de Puebla, se encuentra gestionando proyectos de investigación en torno a propuestas editoriales relacionadas al arte y a otros temas. Esto le ha servido de puente para llegar a Ecuador y seguir experimentando con el dibujo, la pintura mural, los fanzines y, ahora, la producción de podcast.
“Soy muy inquieta”, me decía entre risas mientras me contaba a todo lo que se dedica. “Yo estudié arte porque quería ser pintora, tenía todos los referentes como la Frida Kahlo, Leonora Carrington, y decía, vamos , yo quiero ser pintora, guey”.
“Hay una construcción de la identidad mexicana compleja desde el cine de oro mexicano. Estados Unidos estaba en guerra y los químicos que se usaba para revelar las películas también se usaba para hacer bombas, entonces, con este motivo, construyeron la mexicanidad toda macha que conocemos, y de ahí el patriotismo y la identidad” comentaba Aro.

Actualmente, ella se encuentra escribiendo un texto en colaboración para la revista Index, en el que indaga sobre los procesos creativos. “Yo quería seguir pintando, pero cuando vine a Ecuador tenía una mini mesita, siento que la decisión de la técnica atraviesa mucho por lo que se tiene ese momento. Yo llegué a la ilustración porque necesitaba dibujar o hacer algo creativo en poco espacio”.

Aro tiene una sensibilidad para ubicar los elementos, así como en explorar con sus capacidades. “La cosa es cómo hackear al sistema y hacer otras cosas”. Actualmente está tomando clases de canto con Mariela Espinosa, vocalista de la banda Munn. “Vengo de una familia de bajos recursos, y, desde los 23, me interesaba tocar algún instrumento pero no tenía plata para comprarmelo ni para pagarlo ahora tengo el privilegio de darme pocas horas al menos de mi ejercicio creativo, quiero cantar rancheras mexicanas”. El cuatro venezolano de Aro estaba colgado en la pared.

Relajada en el sillón de su sala me contaba que se siente motivada al compartir con varias mujeres temas relacionados con la violencia de género y con la importancia de crear comunidades. “En México proponía proyectos que eran muy individuales. La pintura es un ejercicio muy individual, estás solo tú con tu bastidor, en tu taller y a veces se torna muy idealista. A pesar de que soy feminista, es un tanto contradictorio con el romanticismo.
“¿Por qué las feministas no creen en el amor romántico?” le pregunté.
“El amor romántico idealiza mucho todo, no puedes ver al humano tal cual es. Son relaciones afectivas que son desiguales. Cómo puedes luchar por igualdad, si desde la forma que tienes tus afectos son desiguales” aseguró.
Aro encontraba en la técnica del óleo un trabajo íntegro y complejo. Mientras vivía en México, la artista se mantuvo cercana a esta técnica hasta cuando llegó a Ecuador. La gestión de nuevos proyectos le permitió crear nuevas comunidades afines a su pensamiento, en donde comparten a través de ilustraciones, frases, fotos, fanzines… Empoderar a más mujeres que se encuentran en estados vulnerables, a conocerse y disfrutar de sus cuerpos.

Las Chulas, por ejemplo, es un podcast que busca hacer eco de las voces de mujeres, escuchar sus historias, ser comadres y sentirse acompañadas. Otro de los proyectos de la artista es el espacio Lectobordado, una comunidad lectora que cumplirá tres años. Allí se generan discusiones y cuestionamientos feministas, y se abordan temas a partir de textos de autores mujeres. Adicional a eso escriben en un blog sobre los temas que se tratan entre los tejidos con hilos y el crochet. Su lenguaje, siempre respetuoso y neutral, le ha permitido conectar con varias personas creando, según Varse, verdaderos lazos de amistad

Su casa tiene elementos claros que la relacionan con su identidad. Bajo la luz del mediodía, todos sus colores resaltan. Vestida con elementos artesanales, Aro está siempre orgullosa la indumentaria de su país. Como buena mexicana, expresaba con orgullo las tradiciones que comparte con su familia. Recordaba las flores naranjas del Día de Muertos, la comida y los olores.

Las banderas caladas le recuerdan continuamente a su hogar, al igual que su hermosa colección de textiles de diferentes partes de México que se diferencian por su peso, materialidad y trabajo. Aro ha ido recopilando con el paso del tiempo elementos que representan a ella y que la mantienen conectada a su cultura.

Antes de irme, imaginaba estar en México mientras contemplaba la paz de Chipotle descansando bajo el sol. Era momento de partir y volver -simbólicamente- a Quito luego de conocer un corazón de México en tierra ecuatoriana.

Si quieres ver más sobre el trabajo de Aro, puedes ver en este link:http://bit.ly/2z4G0C8

 

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Colaboración para pintar las cicatrices

Colaboración para pintar las cicatrices

Era la madrugada. Antes de que las almas despierten y llenen las calles fui hasta donde @concdecaro para preparar el material. Habíamos elegido el muro del ‘sucédeme’ para pintar de color las cicatrices. La palmera era mi reloj. El cielo me daba referencia de la hora, mientras Caro se divertía pintando sus letras sobre la foto.

El papel impreso era una espiral con la rosa náutica, las escaleras de servicio de la Villa Vizcaya de a poco contrastaba con las sombras de los primeros rayos de la mañana: el blanco sobre el blanco, el color de su paleta y la caligrafía. Extendían el soporte fotográfico hasta el infinito.

 

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Los lugares que Kst pinta se regeneran

Los lugares que Kst pinta se regeneran

Con rodillo, brocha y latas, Andrés de la Bastida, Kst pintaba un muro en Guápulo una soleada mañana. El lugar que había elegido estaba lleno de basura. El césped había crecido entre las ranuras del cemento de una vereda en mal estado. Ese día, sus dibujos se mezclaban con las formas y los diseños tipográficos de Caro Iturralde, @concdecaro. Su colaboración dio paso para que las personas del barrio se interesan por recuperar la esquina. Semanas después de su intervención hubo un gran cambio. Las ranuras habían sido niveladas y el lugar estaba limpio.

 

Kst, es arquitecto de profesión, pero esa mañana tenía su pantalón manchado de pintura, un encauchado azul para la lluvia, su pelo corto y su sonrisa grande. Sin ningún permiso, usaba el rodillo y la brocha para generar las luces y las sombras de un joven que cargaba entre sus manos una brillante bola translúcida con un pollito en su interior. Con las latas definía contornos y otras líneas. Su paleta de altos contrastes, amarillo y morado, y su habilidad al pintar personajes le han llevado a crear maravillosos murales en el país. Hace poco le invitaron a un festival en la amazonía peruana y le ha servido de motor para seguir.

La tarde que me invitó a su taller estaba el pollito que había representado en varias partes sobre su mesa de trabajo. Esta vez inmóvil y de hule- reposaba junto a las herramientas, los bocetos y los colores del artista. El departamento donde vive y trabaja hace casi tres años está ubicado en el centro norte de Quito. La gran pared de piedra pómez que recubre la sala y el piso de tablón de madera guarda la memoria de su edad.

Mientras tomábamos una cerveza, el artista me comentó sobre el trabajo que le tomó recuperar el lugar donde actualmente vive. “Me acuerdo que los primeros días tuve que lavar los platos en el baño de servicio”- recuerda. Antiguamente, el piso entero funcionaban como oficinas. “Cuando yo entré había un counter de esos de los noventa hecho con materiales pesadazos”. La cocina tuvo que ser remodelada integramente al igual que la instalación del agua caliente y otros servicios para habitarlo. Todos los muebles de la cocina fueron diseñados por él. Los cuadros en las paredes de la sala son impresiones de la serie Impossible Isometrics, las había hecho inspiradas en Escher mientras estudiaba arquitectura.

La maqueta ubicada en el centro de mesa de la sala nos distrajo para hablar sobre habitabilidad de ciudad y sus dinámicas. “He oído que vivir en la latitud cero tiene mucho que ver, es una energía diferente. En latinoamérica hay más colores, hay algo más allá. Creo”. La maqueta que era parte de su tesis brindaba plantas libres pero a su vez privadas. “Este proyecto me gusta porque su estructura es la fachada”. Me contaba que estudió arquitectura por su cercanía con el arte y el dibujo. “La arquitectura es todo, no es necesariamente arte, es una complejidad en la que los sistemas estén bien resueltos. El arte es su carga estética”.

Un mueble de Gerrit Rietveld, diseñador y carpintero, forma parte del área social. Una obra de Daniel Adoum adorna la sala. El mural que ambienta su estudio es una re interpretación inspirada en las obra del ilustrador mexicano Gastón Pacheco. “Cuando mi viejo me preguntó de pequeño ‘qué quería ser’, yo le dije que caricaturas”. Su madre le le contó que a los 4 años rayaba en sus cuadernos líneas y pintaba los cuadrados de su cuaderno a manera de tableros de ajedrez hasta quedarse dormido. “Lo más cague de todo era que me despertaba con el marcador explotado en el bolsillo de la camiseta”, entre risas.

A sus, 16 tuvo una banda de punk con sus amigos. Aunque acostumbra a pintar solo ha conocido varios colegas a través del trabajo. “En el arte urbano la gente se saluda, hay una red de colaboración grande”- dice.
Kst me comentaba que los pollitos nacieron de una salida a bandalear. “Elegimos una pared y salió súper rápido el pajarito y de ahí lo he vuelto a repetir”. En la mesa de su taller varios bocetos eran parte de sus prácticas. “He estado trabajando mucho luego del viaje a Pucallpa, Perú. Habían muchos artistas de lienzo que pintaban mural y me inspiraron. Usan mucho con acrílico y es un material muy noble.” – me confesó.

Hace pocos días se aprobó una ley en Ecuador que castiga intervenir en espacios públicos y pegar afiches en lugares no autorizados. En varias salidas a pintar a la calle junto a sus amigos han tenido que escapar de los policías. Sin embargo, si Kst no hubiera intervenido la esquina de Guápulo jamás la hubieran limpiado, esa esquina seguiría deshabitada, destruída y sucia. Kst sigue construyendo su historia, pronto será parte de Tandana Fest junto a Mona Caron y otros grandes artistas.

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Un palacio italiano inspirado en el mar Atlántico

Un palacio italiano inspirado en el mar Atlántico

El gran bosque tropical cubría la fachada de la mansión invernal del magnate estadounidense James Deering construída entre 1914 -1916. Era tiempo de retroceder el reloj e imaginar el esplendor de la Villa Vizcaya inspirada en las profundidades del océano.

El lugar estaba diseñado para llegar por el mar. ‘The Large’ como llamaba James a la entrada principal, era una escultura acuática de 158 metros de largo que tenía la forma de una gran barcaza y funciona como rompeolas. Fue creada con piedras propias de la Florida y servía para recibir a los invitados.
‘el arquitecto F. Burrall Hoffman diseñó el palacio pensando en que la llegada iba a ser por mar, de ahí la gran terraza con escalinata y los embarcaderos de estilo veneciano, con enormes góndolas en piedra coralina, situadas delante de la fachada principal’

Dragones que emergen de las profundidades como apliques, dioses del océano soportando lámparas y mounstruos marinos decorando las fuentes del jardín interior.

Deering en la época dorada de Estados Unidos convirtió su casa en una infinito espiral, refugio para resguardar su arte.

Miembro de la familia propietaria del que fue el mayor fabricante de maquinaria agrícola de Estado Unidos, International Harvester- Deering Harvest Company, creó un palacete estilo neorrenacentista italiano similar a la Villa Rezzonico – Bassano del Grappa en la Provincia de Vicenza, Italia. Esta vez a orillas del Atlántico.

El proyecto se inauguró con una gran fiesta el 25 de diciembre de 1916. Entre los hermosos jardines laberínticos diseñados por el colombiano Diego Suarez.

Las sirenas habrían bailado bajo la luna llena. Las 72 hectareas que tenía originalmente estaba distribuídos entre los jardínes, estanques, piletas y lugares de recreación.

Deering creó el lugar pensando en ser un espacio autosustentable.
Para 1922 Vizcaya contaba con un pequeño pueblo en el lado oeste. Sobre la actual Sotuh Miami Ave. El lugar tenía campos de pastoreo y cultivo, lechería, gallinero, establo, invernadero, taller de mecánica, carpintería y pintura.
Un santuario de antiguedades
La casa fue construída por los arquitectos F.Burrar-Hoffman de la mano del artista Paul Chaflin quien se encargó de los detalles importantes.

Más de 70 salas albergan obras de arte europeo, asiático y americano, algunas de ellas con más de dos milenios de antigüedad.

En el lugar se conservan los muebles originales y piezas adquiridas por Deering en sus viajes por Europa.
‘La decoración de su casa evoca lugares y tiempos lejanos, mientras que los elementos constructivos (granito, coral, etc.), las plantas y el terreno, reflejan el deseo que Deering tenía de presentar a Miami como un paraíso. Los jardines son notables porque son una mezcla bien lograda entre la estética europea y la exuberancia subtropical de la Florida’.

El patio interior lleno de plantas crea un oasis fresco mientras las salas a su alrededor, de estilo barroco, cargadas con objetos de infinitas texturas me llevaban a imaginar la vida frente al mar.

Esa constante repetición de formas circulares y su interacción entre los jardines y el ser.
‘En la villa se usó una ingente cantidad de piedra caliza cubana, mucha de la cantera de Jaimanitas y también muchas tejas de antigua manufactura colonial que se trajeron de la cercana Cuba’

En el exterior la vegetación y el diseño de los jardines crean la atmósfera perfecta entre la elegancia de las formas clásicas y el frondoso verde del trópico.

Esculturas en medio del bosque y espacios de teatro a cielo abierto hacen del jardín un lugar perfecto para disfrutar junto al sonido del mar.

Fue abierta al público en 1953 como Museo de Arte del Condado Dade. En 1994 fue designada como Monumento Histório Nacional.
La casa ha sido sede de la Cumbre de las Américas en 1994 y también escenario de varias películas como Ace Ventura, detective de mascotas.

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Un bosque de unicornios para descansar

Un bosque de unicornios para descansar

En el bosque nublado hay un lugar donde habitan los unicornios y donde es posible descansar con el sonido de las plantas. Despertarse con lluvia torrencial y un panorama completamente nublado. Gato permitido. Sin señal de celular y con vista a increíbles cascadas. Enormes paredes de agua que generaban una particular sensación térmica en el bosque primario, escondido y silencioso.

Hace mucho tiempo no sentía tanta felicidad al terminar de revelar una fotografía. Las plantas me permitieron sorprenderme con la dinámica de su convivencia: particulares formas, colores intenso e infinitas texturas. A solo 14 kilómetros de la entrada a Mindo, existe un gran bosque primario. Una acogedora casa de madera y cabañas privadas, que tienen como prioridad, resguardar el bosque. En su interior, sus paredes de madera generan la sensación de habitar un árbol. Lo mejor del eco lodge es que está permitido viajar con mascotas, su piscina es de agua natural y sus paredes están decoradas con arte.


En el ‘Abrazo del árbol’ se puede conocer el bosque con diferentes destinos: la cascada o el río. La caminata hacia el río me llevó a un encuentro con nuevas formas: hojas, tallos , flores y frutas. Plantas tropicales. En el largo contacto con el agua me distraje fotografiando las montañas y el tránsito de las nubes.
El camino hacia la cascada me llevó al mundo encantado de unicornios. Los peces de la laguna. Hermosos seres de colores creciendo sobre otras plantas y columpios sobre el agua.

 

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Los trazos del ruido por Faibol

Los trazos del ruido por Faibol

Nunca antes me había preguntado cómo se veía el sonido. Fue hasta la mañana del 12 de junio que descubrí los trazos, texturas sobre texturas, de la colección que Pedro Álvarez Estrella,Faibol, presenta en galería +Arte. Sus sonidos me transportaban a las grandes y congestionadas metrópolis. ‘Paisaje Ruidista’ es la forma en que el artista invita a experimentar la conexión de los sentidos: lo visual y lo sonoro.

Frente a la ventana de la galería, el artista cuencano instaló una mesa desde donde se desprendían sonidos a través de micrófonos de contacto que amplifican las vibraciones. El looper le permitía a Fai repetir reiteradas veces las vibraciones que producía con el rozar las baquetas. Por minutos, el espacio se llenó de ruido. A través de la ventana, el tránsito de la ciudad parecía combinar con lo colores y el ruido del artista. Con el cabello suelto, relajado, Faibol me invitaba a mirar su serie.

La sobre-estimulación
Según el artista, la serie -que estará hasta el 21 de junio- es una recopilación del trabajo que ha venido haciendo hace dos años o más. A su obra se la puede ver como capas sobre capas de sonido que van generando la relación de textura, forma y color. Desde que estuvo en la residencia del No Lugar, recolectó audios con su grabadora, esto le permitió experimentar mezclando y representando con la pintura.
“Las grandes ciudades parecen enormes manicomios en donde todos se mueven para cambiar de lugar pero no van, en el fondo, a ningún sitio”.
La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

*Serie coronadepatas
La muestra, parte de su tesis, está basada en ‘La sociedad del Cansancio’, un ensayo del filósofo Byung-Chul Han. En una sala donde se repetían varios loops de video, Faibol me hablaba sobre los futuristas y la ‘música concreta’, una investigación de los sonidos generada en 1920 por el francés Pierre Schaeffer. La música concreta le sirivió a Faibol para crear. Descontextualizaba el sonido a través del uso de nuevas tecnologías para la época. Las máquinas con cintas eras los nuevos aparatos que permitían su creación.

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La contaminación es la brea que respira la ciudad

La contaminación es la brea que respira la ciudad

Oil Therapy
Exposición individual del artista Pablo Rosero que trabaja con datos y archivos de hidrocarburos, el petróleo y la polución registrados en el entorno. Búsqueda de los síntomas de la ciudad y sus sinergias, a partir de métodos de análisis que evidencian las realidades que ponen en peligro al ecosistema y de la cual, el ser humano es partícipe, a pesar de ser consciente o no de su huella.

Varios sueros colgaban de un soporte instalado por Pablo Rosero para su obra Disección. Esta vez el órgano era la ciudad.

‘La sociedad actual logró hacernos partícipes de nuestra propia opresión bajo el sueño de libertad. Éste órgano muestra uno de los tantos fenómenos creados a partir de la relación con nuestro entorno. Una relación donde cuidamos con empeño los consumos inmediatos sin saber lo que destruimos para obtenerlos’.

Las mangueras contenían un líquido negro que irá cayendo dependiendo la hora y la densidad del tráfico que exista donde fueron tomadas las muestras. Así el órgano de a poco se cargará con los contenedores de vidrio soplado que pronto serán grandes gotas negras cubriendo el blanco órgano de yeso.


Conocí a Pablo meses antes mientras investigaba la relación de temas de contaminación y ciudad.La noche del montaje estaba acompañado de un gran equipo.
Su padre y su hermana, se encargaban de los detalles de la sala. Mientras Pablo junto a un grupo de trabajo afinaba la señal de las pantallas y el funcionamiento de su otra obra: Neo feedback.

Una plataforma que giraba al rededor de unas pantallas y, que en sus momento, a través de un dispositivo bluetooth recepta las frecuencias cerebrales de la persona.

‘La base de los patrones fueron realizados a partir de frecuencias cerebrales (alpha, beta, theta y gamma).
Se leyeron las frecuencias del artista en distintos estados de consciencia mientras observaba videos relacionados con derrames de petróleo. Con esto se obtuvo datos suficientes que permitió des fragmentar en diferentes partes un hexágono, y convertirlo en un lenguaje’.

Era casi la madrugada y Polina C. pintaba un fragmento del hexágono donde los visitantes vivirán la experiencia de una lectura de sus frecuencias cerebrales y se harán parte de una muestra participativa que llenará varios paneles del lugar.

Otras piezas también complementan las instalaciones antes mencionadas y estarán expuestas desde hoy 29 de noviembre hasta el 22 de diciembre en Mas Arte Galería.

 

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Uno de los jardines más lindos del mundo está en Quito

Uno de los jardines más lindos del mundo está en Quito

Hace pocas semanas el diario The Guardian calificó al Jardín Botánico de Quito entre los 10 lugares de plantas más lindos del mundo. Según el medio, su amplia colección de orquídeas y la visita de quindes y mariposas hacen del lugar un must para visitar en la ciudad.

Existe una forma muy particular para conectarse con las plantas. La contemplación es un método efectivo para entablar una relación con los seres milenarios. En su comportamiento y convivencia está la clave para que los humanos con conciencia y raciocinio encontremos un significado más profundo de vida. Cuidar una planta es sentir el tiempo. Enamorarse de sus particularidades es llevar al gusto más allá de la forma. Mirarlas es afinar el ojo.

Hace pocas semanas el diario The Guardian nombró al Jardín Botánico de Quito entre 10 jardines más hermosos del mundo.Su historia se remonta a 1989 cuando el Municipio de Quito autorizó el uso del antiguo vivero para la creación del Jardín Botánico de la ciudad ubicado en el Parque La Carolina. Su construcción ha venido desarrollándose por etapas.

En 1995 gracias al aporte de Gisela Neustaetter se construyó el palacio que alberga una importante colección de orquídeas. En 1996, Judith Evans Parker, arquitecta paisajista, entregó el master plan para el desarrollo del parque. En 2004 el Municipio de Quito inició un proceso de rehabilitación para finalmente el 25 de febrero de 2005 abrir las puertas al público.

En enero de 2018 como parte de la conmemoración del centenario de relaciones entre Japón y Ecuador se inauguró una extension de 1 600 metros cuadrados en los que se puede disfrutar de azaleas, cerezos chinos, bonsais, arupos, hortensias, entre otras plantas provenientes de Asia. En el lugar también existe una estructura de bambú donde es posible darse el todo el tiempo para contemplar.

In the very pleasant Parque Carolina, the unsung Jardin Botánico Quito is a lovely place to visit. Its collection includes a wide selection of the plants found in one of the most biodiverse countries on the planet, with a major highlight being the orchid house, which contains a good range of Ecuador’s several thousand varieties. As well as spectacular bromeliads, fuchsias and native fruit trees, there are many butterflies and birds to be seen, including many hummingbird species.
Peter Myers
THE GUARDIAN

En el agradable Parque Carolina, el poco conocido Jardín Botánico Quito es un lugar encantador para visitar. Su colección incluye una amplia selección de las plantas que se encuentran en uno de los países con mayor biodiversidad en el planeta, entre las que destacan las orquídeas, en el lugar existee una buena variedad de las miles que hay en Ecuador. Además de espectaculares bromelias, fucsias y árboles frutales nativos, hay muchas mariposas y aves para ver, incluyendo muchas especies de colibríes.

 

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La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

El Museo del Oro de Bogotá, con cómodos accesos, amplios pasillos y hermosas salas, es uno de los más visitados de Colombia, recibe alrededor de 1.600 asistentes diarios. El edificio, diseñado por la firma de arquitectos Esguerra, Sáenz, Suárez, Samper y ganador del primer premio en la VI Bienal Colombiana de Arquitectura de Colombia en 1970, guarda más de 30.000 piezas de oro y 20.000 piezas de cerámica de la época precolombina.

El edificio ubicado en una esquina del Parque Santander en el centro de Bogotá, con sus enormes paredes de mármol blanco de cara a la ciudad, luce sobrio. Por dentro, resguarda hermosas piezas elaboradas, tanto en oro como en tumbaga, aleación oro y cobre, de la colección de orfebrería precolombina más grande del mundo; así como también importantes piezas de cerámica, concha, hueso y madera.
El recorrido despierta los sentidos. El Poporo Quimbaya, adquirido en 1939 por el Banco de la República y con el cual se dio inicio a la preservación de este legado en Colombia, luce imponente en su urna de cristal. La pieza de uso ceremonial, elaborada cerca del año 200 aC, servía para almacenar la cal utilizada en la masticación ritual de hojas de coca en las ceremonias de los Quimbaya. El Poporo es una pieza que causa admiración por estructura, sus armónicas proporciones y su fantástica manera de elaboración.
“Su técnica, la fundición a la cera perdida con núcleo, “una tecnología especial que se utilizó para realizar piezas complejas que requirieran un manejo especial del color, hacer recipientes con interiores vacíos y para crear impresiones decorativas”
La cosmovisión de los pueblos aborígenes está plasmada en cada pieza, en cada forma, en cada calado o repujado. Jaguares, caracoles de mar y serpientes elaborados en pectorales, collares y máscaras para la otra vida son símbolos, que en su conjunto, son un lenguaje completo. Mensajes de otros tiempos que entran a nuestro consciente, o subconsciente, a través de la vista.
“El Museo del Oro es sui géneris. No se originó como gabinete de curiosidades legado por un coleccionista filántropo, ni se desarrolló después como museo arqueológico, ni como museo de historia natural, como casi todos los de su género en el mundo. Reconstruir su historia es reconstruir la historia de un gran descubrimiento. Colombia no había sido objetivo de grandes expediciones científicas internacionales como las que se organizaron a Grecia, Italia, Egipto, Asia Menor, México o Perú durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pues en ese país suramericano no había grandes pirámides, ni construcciones ciclópeas, ni los templos fabulosos del mundo antiguo. Había oro labrado, pero el labrado no interesaba. Lo que importaba era su peso y su pureza, para ponerlos en el mercado convertidos en lingotes. Un día se puso en el mercado, no un lingote sino un jarrón de época precolombina, y se notó que era “de muy perfecta factura”. Se percibió oficialmente que muchos otros objetos precolombinos también eran de muy perfecto estado, y se decidió que trataran de comprarse para preservarlos. En efecto se les empezó a comprar, y pronto hubo una colección que se colocó en escaparates. Fue entonces cuando se produjo el gran descubrimiento. Se reveló algo que hasta entonces sólo habían advertido algunos visionarios nacionales… Se descubrió que eran cosas bellas, asombrosas e intrigantes, cosas que demostraban que la monumentalidad no es cuestión de dimensiones sino de proporciones. Se descubrió que eran grandes obras maestras en miniatura.”
Más datos sobre el museo de oro (click aquí)

 

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Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Me llamo Río (@rioparkk) y soy de Cuenca- me dijo. Su trabajo esta conectado entre el performance, muralismo y ambientación de espacios. Sus mensajes sobre identidad y sexualidad están ubicados en lugares claves de la ciudad. Este viaje lo hicimos junto a KIKI (link)


Recuerdo haberme topado con la palabra Cuenca varias veces mientras organizaba mi viaje hacia España. Cuenca de España: es una ciudad en el centro-este del país ibérico protegido por una fortaleza medieval. Esta ubicado al tope de una gran roca, en la serranía, rodeada por los ríos Júcar y Huécar. Su característica principal son sus ‘casas colgadas’ estructuras ubicadas al borde de una pendiente.
¿No les suena familiar?


Fotografía obtenida en línea*
Estaba en Cuenca, Ecuador. Eran sus fiestas y Río estaba sentado bajo el mural que había hecho para el hotel Selina. Las líneas que se había dibujado en la cara acentuaban sus facciones. Su hablar se alejaba del acento local. Había vuelto de un largo viaje y su trabajo performance tocaba temas de identidad y sexualidad. Río fue el indicado para llevarnos a un recorrido por varios lugares del hotel.

Re crear

Cerca de una cava se encontraba el taller desde donde se recicló y re creó el hotel. El artista había sido parte del proceso. Junto a unos tableros que habían sido intervenidos, Río se hacía parte del lugar. Sus formas se encontraban en las habitaciones del hotel y se conectaban con algunos muros que había pintado por la ciudad.

Para acercarnos a su trabajo había que caminar.

Ese día Río era nuestro guía. Bordeamos las casas que gracias a la pendiente parecerían estar colgadas, abrazándose unas de otras al filo del río. El centro de la ciudad, aún habitado, es el lienzo perfecto para cargarlo de mensajes. El primer muro que me indicó Río era una colaboración con varios artistas y estaba lleno de formas que conectaban con las líneas que había visto antes.

Esa mañana llovía en la ciudad. El tiempo nos obligaba a detenernos bajo algún balcón, cerca de la entrada de algún negocio, para admirar los detalles de una ciudad que sigue conservando sus líneas y su ideología. A pesar del tiempo en el que va girando el mundo .

Bajo un portal, apenas a una cuadra del Parque Calderon un acordeonista había elegido el mural de Río para ubicarse y distraer a la gente que pasaba escuchando su música y leyendo los mensajes que el artista había dejado plasmado entre infinitas líneas de colores. Ellos se aman / Elles son novies. Un mural de Stefano Espinoza (@stephano_eg) complementaba el mensaje del artista. Mientras nos acercábamos a la zona más céntrica de la ciudad. El Parque Calderon, más marcas de Río. Una serie de stickers con temática queer decoraba una pared cerca de la gran puerta de la Catedral principal.

Cuenca de Ecuador: es una ciudad ubicada en el centro-sur del país sin la protección de ninguna fortaleza. Asentada entre montañas sagradas y cruzada por cuatro ríos con casas al borde de una pendiente. Con mensajes de libertad en sus paredes. La esquina donde es libre amar.

detalle de Río sobre la puerta de una casa Art Decó*

 

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La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

Las formas abstractas del artista ecuatoriano Roberto Rivadeneira se mostraron en su ‘soloshow’ llamado Transiciones. La galería A7MA expuso el 16 de marzo la muestra compuesta por 12 piezas con técnicas que incluyó: acrílico, escultura y serigrafía.

Una tarde recibí la llamada de Urku. El artista planeaba un viaje a Brasil y necesitaba registrar su obra. Cuadramos un día y fui hasta su casa. Era en las afueras de la ciudad donde los árboles crecen cubriendo las fachadas de las casas y los jardines adornan las estructuras. El sol explotaba y Roberto Rivadeneira, también conocido como Urku me esperaba junto a la puerta de la casa. Relajado. Me invitó a pasar al espacio donde había adecuado esos días para pintar. El lugar junto a la piscina emanaba una particular humedad. La luz atravesaba la claraboya del techo y llegaba a uno de los lienzos del artista. El espacio temporal creado por Urku tenía todo lo necesario para producir.

Algunos bocetos estaban pegados en la pared. Las formas abstractas sobrepuestas tenían un paleta con el que el artista venía trabajando de hace poco. Luego de explorar por meses con tonos violetas, plantas y un arte más figurativo. Decidió evolucionar luego de dos años tras un viaje a Atenas.

Con detenimiento despegaba del lienzo una cinta de papel que mostraba su línea prolija. ‘También me dedico a hacer aplicaciones. Pronto viajaré a Mexico a visitar un cliente’. me decía, mientras retocaba ciertas partes de la obra. Éste año su nueva serie llegó a Sao Paulo por un amigo que conoció en Berlín donde tenía su estudio. El 16 de marzo en la galería @a7magaleria de Sao Paulo se presentó su muestra: Transiciones.

Su arte se acopla a los entornos.
‘Trabaja con las formas y el color creando espacios planos en formas que se interponen unas con otras’- Gaby Moyano.

*foto registro del artista

En su trayectoria ha trabajado con muralismo. ‘Hago full trabajo digital previo y les termino a veces en digital’- decía. Sus pinturas por todo el mundo transforman los lugares. Cada vez que viaja se propone pintar en la ciudad por donde pasa. Actualmente ha probado soportes de madera logrando esculturas con sus formas y colores.

Sus boceteros mostraban sus procesos y de donde provenían algunas de sus formas.

Urku vive en Berlín y estos días estaba visitando Ecuador para saltarse el invierno de Europa. Esa mañana negociamos un precio para registrar su obra. Me comentó de lo importante para él de documentar su obra y crear su portafolio. ‘Al final es lo que me queda, una buena comunicación que muestre lo que estoy camellando. Es mucha la diferencia de tener buenas fotos. La verdad que la veo como una inversión’- decía.

Para crear un filtro en la claraboya se subió a una silla. Urku se fijaba en los detalles para que las fotos quedaran bien. Antes de irme le hice un retrato. Hablamos de Araceli Gilbert y sus líneas. Del arte, nuestra generación y la nueva percepción de la vida, y del tiempo. ‘Esta comprobado que estar full time trabajando no es lo más productivo, estar cuarenta horas sentado en una oficina no tiene sentido. La salida más fácil ahora es tener un trabajo’- decía.