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Saber y tecnología ancestral en el arca de Noe Mayorga

Saber y tecnología ancestral en el arca de Noe Mayorga
*fotografía enviada por el artista

Con una vista panorámica de Ambato, el Arca de Noe Mayorga Ortiz parece suspendida en el paisaje urbano de la ciudad, donde se recrea su mundo que habita por todos los rincones de este espacio. Su alma viaja a través del conocimiento de los saberes, tecnologías y cosmovivencia ancestral andina, evidenciando su poderío. En su labor de pintor representa personajes de la fiesta popular ecuatoriana y con el uso de las piezas de LEGO los transforma en un lenguaje universal, es su forma de acercarnos con elementos que componen el diverso cosmos de nuestras nacionalidades, dotándolas de información y simbología codificadas, como en su altar, donde destacan varias figurinas de las Venus de Valdivia creadas por el artista invocando su protección, fecundidad y vida.

En su obra “Los Viajes del Noran Zhud”, varias arcas sobrevuelan el cielo mientras el viajero contempla la fantástica escena; el nutrirse de los saberes ancestrales le han permitido a Noé viajar en el tiempo y otras dimensiones de donde nos ha traido sus objetos imposibles mostrados en la serie Khipunk, donde recrea el universo andino, su legado y posibilidades, expuestas en su laboratorio alquimico donde estudia a los pueblos elevados y es custodiado por báculos de luz, cartografías, volcanes en erupción, la Venus de Valdivia naciendo de la Spondylus y  milenarios saberes espagiricos que dedican su arte a transmutar las realidades.

Los paisajes de sus personajes de LEGO son re interpretaciones de las obras de grandes maestros ecuatorianos, entre otros destacan: Victor Mideros, Camilo Egas, Manuel Rendón. Nos muestra obras en proceso de creación donde nos revela  personajes como los  Montubios acompañados de sus aperos y entorno, el sombrero Alon, la guitarra, las canoas que usan como transporte y acompañan sus viajes llenas de frutas con las que comercian, rodeados de la  frondosa vegetación que embellece la costa ecuatoriana.

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Tomas Bucheli pinta arte figurativo en Ecuador

Tomas Bucheli pinta arte figurativo en Ecuador

Su estudio ubicado en la esquina de la calle La Habana con Estados Unidos resguarda en sus paredes las memorias del conocimiento, las risas, las fiestas y el ejercicio de pintar. En energía y vibración se traduce a varias sesiones y encuentros de comida, vino, cerveza y buena compañía. También varias horas de meditación y silencio. Cuando Tomás Bucheli retrata a una persona aplica la rigurosidad de la técnica y el valor del conocimiento. Su trabajo le otorga valor a la memoria del arte figurativo del país.

La Bicock Ecolodge, un lugar para explorar el bosque nublado de Mindo

La biodiversidad de Mindo es única en la Tierra. Hay pocos lugares que guardan tal cantidad de agua, vida y memoria natural. Su bosque contiene cientos de especies nativas, pájaros, mamíferos y orquídeas únicas en su especie. A solo 2 horas de Quito, donde la cordillera empieza a descender, podemos explorar el fascinante mundo del bosque nublado, uno de los pulmones más importantes del planeta, calificado por los amantes de los pájaros como un destino único para avistamiento de aves. Por esta y muchas otras razones Sebastián y su familia, después de haber viajado casi por todo el mundo en su casa rodante, escogieron Mindo para quedarse y crear su proyecto: La Bicok Ecolodge.

Entre las plantas que crecen al rededor de su hotel, el sonido del aleteo de los pájaros y el sonido del agua,  en una distendida conversación Sebastián, su dueño ya administrador, me contó, como anécdota, su llegada hasta el bosque nublado. En esta historia, Lea su hija tuvo mucho que ver en la decisión de quedarse en Ecuador. La Bicok, era un lugar para los amigos que habían conocido por el mundo mientras viajaban en su casa rodante.

Su encanto natural es un atractivo para detenerse a contemplar. Estudiar el río y lo que sucede a su al rededor. Escuchar con atención los sonidos. Mirar la neblina,  Descansar o crear. El hotel esta adecuado para hacer cualquiera de esas actividades. El poco tiempo que pasé en el lugar disfruté de los detalles. Junto a la chimenea exterior varias esculturas de madera que ambientaban el espacio habían sido talladas también por Sebastián. Además de administrar el hotel junto a su pareja, es el creador del canal · Changement de cap · donde relata a través del audiovisual, varias experiencias de su vida y en Ecuador.

Las habitaciones cuentan con particularidades únicas. Cada una es distinta a la otra. El lugar cuenta con piscina para el hotel desde donde si hay suerte se pueden observar tucanes amarillos volando por el cielo. La operatividad del lugar se ha reducido para mantener la seguridad de sus viajeros. También se han implementado varias medidas de limpieza y distanciamiento.

Como medio independiente y por las situaciones que está viviendo el mundo, no recomendamos por ningún motivo viajar con personas vulnerables o en grandes grupos. Creemos importante encontrar lugares que operen bajo la regulación que está establecida para la hospitalidad. Nos vemos en la necesidad de aclarar que las escapadas a la naturaleza nos hacen bien para nuestra mente y salud, pero tienen que ser viajes estratégicos que nos provean seguridad, distanciamiento social y la medidas que creamos seguras para nuestra propia integridad.

Telefono de contacto:

098 058 2903

RECOMENDACIÓN:

Si visitas Mindo puedes pasar por The Food Studio creado por el chef Mauricio Recalde. The Food Studio es un restaurante -laboratorio gastronómico, que articula fincas de producción orgánicas para desarrollar una gastronomía de autor. Nuestra propuesta varia día a día, ofreciendo una rica combinación de productos para veganos, vegetarianos y carnívoros. Somos parte del movimiento slow food, y promovemos redes de comercio justo.

Rumy Estudio, abordando la profundidad de la escultura

En un apartamento construido por el arquitecto, diseñador y artista Karl Kohn; conceptualiza, modela y hornea piezas de cerámica la artista y arquitecta Diana Lara. Rumy Estudio ubicado al norte de Quito está creado para  la construcción de piezas de cerámica y la producción de arte en general.

En Diana existe una curiosidad continua de experimentar, mutar, cambiar.

¨Soy muy curiosa y me interesa experimentar, nada más por el gusto de aprender y explorar, creo que continuamente me cuestiono sobre; qué más puedo hacer con lo que tengo. Mi sueño es seguir reflexionando. El material siempre será un medio y un pretexto que me permite buscar técnicas.

En sus objetos utilitarios o escultóricos se encuentra belleza, equilibrio, sentido. Su conocimiento en el campo de la arquitectura le dan entendimiento en los campos del espacio. Lara sueña con abordar la profundidad de la escultura y asegura tener un largo camino para llegar hacia su meta.

El área social del apartamento, ahora habitado por Diana, gira en torno a un escritorio ubicado en el centro del espacio. Diana mantiene en el lugar los muebles y objetos de su familia. También los cuadros de su abuela. Me cuenta que su abuela fue su primera mentora y le generó la inspiración de crear. Entre sus objetos preciados dos de los más coloridos jarrones eran de la abuela, al igual que el cuadro de las guacamayas que ambientaba el lugar. Para Diana vivir y trabajar sin salir de casa es una ventaja.

“En cierto modo siento que no tener que movilizarse hace que no pierda tiempo al ir al taller, así también es muy fácil quedarme enganchada hasta la madrugada trabajando sin preocuparme de qué hora es. Incluso en tiempos difíciles el tener cerca este espacio donde crear o destruir se siente como una válvula de escape que permite libertad a unos cuantos pasos”.

Blackmoon Tatto

Blackmoon Tatto

Blackmoon Tattoo nace gracias al amor de una pareja de viajeros que tras llegar de Panamá decidieron abrir un espacio para tatuar. Carlos Gil renunció a una agencia de publicidad para seguir su sueño. A través de su espacio nos cuenta su historia.

Era difícil imaginarlo físicamente, pero si tenía la certeza de que sería un lugar donde la gente se sentiría  bien y feliz, y que volverían por más tinta una y otra vez

Estas información se recopiló en el proceso de un tatuaje.

1. ¿Qué debe pensar una persona antes de hacerse un tatuaje?

         C: Debe pensar muy bien en la decisión que tome, estar seguro de lo que quiere para que no arrepentirse de lo que está colocando en su piel, también es súper importante pensar con quien te vas a tatuar, ver su trabajo y verificar que la persona que te va a tatuar sepa lo que hace.

         La persona que quiere tatuarse, sobre todo aquellos que se van a tatuar por primera vez, no deben pensar en buscar lo más barato, tampoco deben pensar en copiar tatuajes de internet, ve con tu idea y deja que el tatuador te guié y te diseñe algo original 

2. ¿Qué sensaciones te genera cuando estas tatuando?

         C: Cuando estoy tatuando solo pienso en hacer mi trabajo lo mejor posible, es un momento de mucha concentración, la sensación que me deja es de relajación, así termine cansado por tatuar horas, al final estar tan concentrado en algo es casi como meditar, también lo veo como un ejercicio de paciencia ya que con el tattoo todo hay que hacerlo con calma y sin apuros.

3. ¿Cómo identificas tus tatuajes. Tienes algún trazo, corriente o método que practiques continuamente?

        C: Lo que más me gusta hacer es black work es lo que mas hago, mis mejores tatuajes han sido en los que el cliente ha confiado totalmente en mi trabajo y deja que yo me encargue de darle vida a su idea, me gusta trabajar mucho con lineas gruesas y puntillismo 

4. ¿Qué es lo más particular y cuál es el lugar más raro que has tatuado?

        C: Nunca me ha tocado tatuar algo muy fuera de lo común, creo que el mas particular que e tatuado es el de la pizza con un ojo que fue un diseño que hice yo y a un cliente le encanto y se lo tatuó, en cuanto lugares raros tampoco me han tocado cosas muy raras, lo mas raro podría ser una nalga o el lóbulo de la oreja pero igual es bastante común tatuar esas zonas. 

5. ¿Cuántos años tatuas y qué te acuerdas de los primeros tatuajes?

      C: Ya llevo unos 6 años tatuando, antes de eso trabajé mucho tiempo como diseñador e ilustrador, de los primero tatuajes recuerdo el nerviosismo por mi falta de experiencia y también la alegría cada vez que veía que mejoraba en esto- 

6. ¿Cómo te imaginabas Blackmoon antes de crearlo?

       C: Era difícil imaginarlo físicamente, pero si tenía la certeza de que sería un lugar donde la gente se sentiría  bien y feliz, y que volverían por más tinta una y otra vez.

7. Cómo nació la idea de crearlo.

          C: Black Moon Tattoo nace gracias de mi esposa, teníamos poco tiempo de haber llegado de Panamá y mi primer año trabajé en una agencia de publicidad aquí -en Quito cuando Black moon se consolidó renuncie y me dedique de lleno a tatuar, a pesar de eso también estuve muy involucrado en los comienzos del estudio en cómo queríamos que se viera y como queríamos que evolucionara, y hoy en día estoy bastante feliz y orgulloso de lo que hemos creado.

Tunas y Cabras: viajar con conciencia en la pandemia es un antídoto a la depresión

Según datos de la ONU la depresión afecta a 264 millones de personas en todo el mundo. Los datos a nivel mundial parecerían confirmar esta mayor vulnerabilidad mental, citando encuestas que muestran un aumento del sentimiento de angustia despúes de la pandemia en el 35% de la población encuestada en China, el 60% en el Irán y el 45% en los Estados Unidos.

“El simple hecho de pasear puede reducir el riesgo de problemas mentales como la depresión”. El aire fresco hace que una persona se sienta mejor, sin agobios, sin presiones. Esta comprobado que la naturaleza es uno de los mayores antidepresivos que existe.

La antigua vía, aún empedrada, que conecta a Imbaura con Tulcán conduce hasta las más de 7 000 hectáreas desérticas que rodean el Tunas y Cabras, en medio de flores de chaguarqueros,  sábila, aloe vera e imponentes paisajes del desierto. Un hotel que adaptándose a la realidad, construye nuevos espacios al aire libre, donde los viajeros pueden conectarse directamente con todos los elementos. La palabra AMOR al filo de la montaña, hecha con acero metálico, es un homenaje al motor que mueve al mundo.

El pasto verde y recién cortado atrae a los pájaros y golondrinas, que en  búsqueda de comida llegan hasta el lugar aprovechando de las fuentes de agua de un gran jardín con hermosos y grandes árboles con flores de colores. Los pavos reales duermen en las copas y es muy fácil dejarse hipnotizar por el azul que genera la piscina. El lugar cuenta con un club hípico en el que se puede aprender sobre la crianza del caballo e interactuar con ellos.

El paisaje desde las mesas del restaurante, es infinito. Enormes ventanales permiten el ingreso de luz y de aire. Los horarios extendidos y las medidas extras de seguridad, permiten que no existan tantos viajeros dentro del mismo espacio y que haya una rotación constante. Entre las medidas de seguridad que ha implementado el hotel están: la implementación de bandejas de desinfección para los automóviles al ingreso. Un lavabo móvil ubicado en el exterior de la recepción. El control de temperatura y síntomas de los viajeros. Y el uso de mascarillas en las áreas compartidas.


RECOMENDACIONES IMPORTANTES SI DECIDE VIAJAR:

Viajes en auto

Las paradas en el camino para cargar gasolina, comer o ir al baño pueden causar que usted y las personas con las que viaja tengan contacto cercano con otras personas y con superficies que se tocan con frecuencia. Tenga el suficiente alcohol para todo el trayecto. 

En público:

  • Use mascarilla en entornos públicos.
  • Permanezca al menos a dos metros de distancia (aproximadamente la longitud de 2 brazos) de las personas que no viven en su casa.

Baños y sectores de descanso:

  • Lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos luego de ir al baño y después de haber estado en un lugar público.
  • Si no dispone de agua y jabón, use algún desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. Cubra todas las superficies de las manos y frótelas hasta que sienta que se secaron.

Al cargar combustible:

  • Use toallas desinfectantes. Luego de cargar combustible, use un desinfectante de manos con al menos un 60 % de alcohol. Al llegar a destino, lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos.

Paradas para comer:

  • La opción más segura es llevar su propia comida.

Prevea sus necesidades de viaje

  • Lleve consigo una mascarilla para usar en lugares públicos.
  • Empaque desinfectante de manos. Manténgalo a mano.
  • Lleve suficientes medicamentos para que le duren todo el viaje.
  • Lleve alimentos y agua en caso de que las tiendas y los restaurantes estén cerrados, o no dispongan de atención desde el auto, retiro de comida por el lugar y mesas al aire libre.

Polylepis Lodge, la conexión profunda que necesitas

A pocas horas de Quito se encuentra la reserva ecológica de El Ángel, un área protegida de alrededor de doce hectáreas que acoge a dos ecosistemas diferentes. En el lugar se encuentra Polylepis Lodge. El lugar permite dormir dentro del bosque y re conectarse con la quietud y la paz de la montaña.

Hacienda Pinsaquí con más de 300 años y adaptada al 2020

Cayó la noche, y luego de cenar una sopa caliente frente a un enorme mueble tallado traído en barco posiblemente de Asia, me permití saludar al Imbabura. La noche estaba despejada y a lo lejos se podía ver el perfil de la enorme y milenaria montaña alumbrada con la luz de la luna. Doblé mis piernas para pegarme a la tierra y me arrodillé. Agradecí y pedí por salud. La cámara, programada en larga obturación imprimió sobre el sensor la enorme e imponente montaña.

Estaba en la Hacienda Pinsquí, en una gran planicie que antecede al portón de ingreso de la casa construida desde 1772. Un gran patio de enormes eucaliptos dan sombra y a su vez son parte de la magia y la historia del ingreso. Una pileta circular es la encargada de generar el armónico sonido del caer del agua sobre el agua.

La arquitectura de la hacienda de estilo colonial se mezcla con hermosos detalles de estilo republicano como las líneas rectas y decorados de yeso, ventanales de gran altura. Los detalles hablan de la historia del espacio. En contraste a la arquitectura republicana, un enorme tejado soportado por grandes paredes de tierra guardan la historia de El Obraje establecido como uno de los más grandes de la zona, dedicado a producir tejidos de oveja y que llegó a tener más de mil trabajadores. Actualmente las grandes chimeneas y ventanales del lugar calientan los desayunos y las lecturas de la tarde en los salones dispuestos para los huéspedes.

Su interior guarda tesoros. El sitio tiene dos galerías decoradas con muebles franceses de madera tallada. Lámparas de Murano, esculturas de bronce y fotos que relatan la vida política de sus propietarios. Todas las habitaciones cuentan con baño privado y detalles que te envuelven en el lujo de la época como los grandes baños con tinas y lavabos de mármol.

El arte que decora el lugar son regalos traídos por la familia en barco en sus viajes por el mundo. Un cuadro de estilo japonés con incrustaciones de nácar es parte de la colección. Al atardecer, el sol se pone en el jardín posterior de la casa.

El graderío de piedra conduce a las grandes magnolias y araucarias testigos de importantes encuentros, históricos y libertarios, como el plan de Simón Bolívar para gestar la Batalla de Ibarra. Las 17 hectáreas que aun son parte de la hacienda guardan celosas una hermosa y olvidada glorieta en medio del bosque con estilo arabesco que posiblemente era usada para mirar los atardeceres de los campos de la hacienda. Los viejos y aun cargados naranjos que adornan la terraza posterior, son también el ingreso a la antigua bodega de equitación y el actual bar, donde se puede disfrutar de un canelazo con música local.

Viajar en tiempos de pandemia

Estos últimos meses nos han demostrado que a pesar de la letalidad del virus, el mundo no puede detenerse. Hoteles como Pinsaquí se están adaptado continuamente para reactivar el turismo en particular el turismo local. Con el 30% del aforo y la mitad de sus empleados, el hotel ha tenido que adaptarse a nuevas medidas que permiten a los visitantes desconectarse por un momento de la cuarentena y  olvidarse por un rato, en los espacios abiertos, de uso de las mascarillas.

Entre las medidas que se han tomado son: una ficha de registro por cada visitante donde se indica la procedencia, el estado de salud, los síntomas y un análisis al ingreso de temperatura y desinfección. Al llegar a la puerta de las habitaciones, carteles pegados en las puertas indican la desinfección total de las habitaciones. El uso de la mascarilla en los lugares compartidos como los corredores, restaurantes y el bar son obligatorios. En la cocina, los cubiertos, platos e implementos se lavan con agua en altas temperaturas. Los almuerzos son servidos al aire libre y bajo los eucaliptos para respetar la distancia. Varios lugares de desinfección con alcohol y bandejas para los pies se encuentran en las áreas de alto tránsito.

*Es importante aclarar que a pesar de las medidas que toman estos establecimientos es nuestra responsabilidad cuidarnos y cuidar de los otros. Aun cuando entendemos la importancia de activar el turismo, no recomendamos viajar, peor  aún si existe un estado de vulnerabilidad. En caso de decidirse por viajar, se recomienda prestar mucha atención en los detalles, llevar un kit de limpieza personal, cubiertos de madera desechables y alcohol.

¿Cuánto nos falta para volver a pintar las calles?
La ciudad es un lienzo que se pinta con aerosol. Como serpientes que cambian de piel, las ciudades son testigos de cómo paulatinamente sus superficies se llenan de arte urbano, hasta el punto de brillar y reflejar amplias gamas de colores que se multiplican crónicamente. Estos colores poco a poco conquistan diversas zonas y rincones del cuerpo de la ciudad. Hasta que cada cierto tiempo, la ciudad decide reinventarse, cambiar de escamas y con la ayuda el municipio blanquear nuevamente las paredes de sus terrenos. –  Martín López Cevallos

 

No hay mejor plan que salir a la calle a rayar las paredes. A dejar huella. A crear momentos para resguardarlos en el cerebro y en los muros que pueden tener más gracia. A sentir el sol disfrutando siempre de sitios nuevos y desconocidos. Al aire libre.

No todos los días se tiene el honor de salir a pintar con una crew como ALM.  Era junio de 2019 y en pleno verano nos reunimos en  la calle para hacer un registro fotográfico.


 

ALM CREW

 

 

Ramo

El hip hop, la cultura musical y el grafitti fueron las puertas que Ramo tomó para conocer la calle. Ya son 10 años que ha recorrido la ciudad motivado, más que por el propio arte, por generar una auto disciplina.  Se integró al equipo para armar 2punto5d y en la actualidad produce la segunda edición de la revista Ultra Vandal. 

Para el artista reafirmar su existencia es también poder seguir marcando la calle con tags, asegura que las firmas son la esencia más pura del grafitti. Dejar su huella sobre las paredes es para él apoderarse del espacio. Percibiendo el espacio público sin distinción de estratos. Para Ramo el grafitti es manifestarse desde uno y observar la reacción que causa en los demás.

Paint

Es creador de personajes y seres provenientes del imaginario colectivo. Lleva pintando en la calle alrededor de 1o años. Su última muestra llamada ILETRADXS  es una juego de palabras para valorizar la labor de los personajes que pintan las calles  y dejan su huella. Entre los diferentes lenguajes artísticos, crea y disfruta del trabajo en áreas como editorial, infantil, juvenil y urbano a más de venir desarrollado un  importante trabajo pictórico dentro de su estudio. 

Para el artista, el grafitti es un fenómeno transgresor en donde las personas que están detrás de esas huellas se arriesgan, se la juegan por el gusto de hacerlo y por declarar presencia y existencia en el medio.

Para Paint, la calle es un espacio de pugna de poderes, es privada a veces y pública otras menos. La calle no es predecible y es justamente eso lo que alimenta su trabajo.

“Podré preparar un boceto para un muro el día anterior, pero al final es la calle y el spot quienes deciden”- dice.

“Pintar en la calle me ha hecho lo que soy hoy en día. Lo más bonito que me ha brindado es entender mi ciudad o mi país desde otra perspectiva no solo desde mi burbuja” – Paint

Joins Back

Para el artista Joins la calle tiene una gran influencia. Principalmente por las cosas que pasan en ella. Su inspiración está en el día a día, en sus formas de mutar. En sus olores.  Cree que el graffiti no tiene sentido si no esta en la calle. Por esa razón, más que arte, cree que el graffiti es una forma de expresar sus sentimientos. Pinta desde hace 12 años y junto a su crew ALM  lleva 9 años. Sus letras están influenciadas en gran parte por el graffiti clásico con adaptaciones latinas.

Joins recuerda el tiempo que vivió en el barrio de La Mariscal. El acercarse a la calle le permitió conocer a la gente que comúnmente era ignorada como: adictos, indigentes, dealers y ladrones. Conocerlos le daba la seguridad de poderlos saludar a cualquier hora y sentirse seguro.

Las políticas urbanas no son compatibles con las prácticas de sus comunidades. El graffiti, desde que en la década de los ochenta se tomó las estaciones de ferrocarriles y los vagones de tren de grandes ciudades, como muestras de protesta social, ha sido perseguido o atrapado por las autoridades. Sin su cualidad de irreverencia, sin su lugar al margen de la legalidad, el graffiti solo demuestra el triunfo del poder oficial.

Las letras representan identidad, estilo, y poseen un lenguaje propio. Existen códigos que son utilizados por la mayoría de grafiterxs, que expresan ideas concretas, apoyo o rechazo. De: El lenguaje de las paredes

Concdecaro

Su caligrafía poco a poco va conquistando la ciudad. Su gusto por intervenir todo tipo de objetos ha hecho de la calle hermosos lienzos donde los trazos de las letras son sus protagonistas. Ahora las alcantarillas podrían ser parte de una colección de la ciudad. Los colores de sus letras desempolvan las olvidadas, grises y aburridas tapas metálicas que sin ser pintadas pasan desapercibidas. Sus herramientas como brochas y marcadores de punta plana le han permitdo colaborar y sumar hermosas texturas caligráficas a muros de otros artistas.  Fue invitada por el equipo de ALM para ser tallerista del curso DEL PAPEL AL MURO.


Carolina Iturralde estudió diseño de joyas y le iba bastante bien, pero llegó un momento en el que no se sentía satisfecha. Entonces encontró su verdadera pasión en el arte, la pintura y la literatura. Dejó atrás el negocio de las joyas y empezó a pintar objetos y muebles viejos para darles nueva vida: la alegría que eso le produjo cambió su forma de pensar. Tiempo después juntó la pintura, el grafiti y la caligrafía para crear su propio estilo De: Primicias 

El grafiti es una manifestación efímera ya que puede desaparecer al poco tiempo de ser creado, lucha contra el olvido, busca ser reconocido en la sociedad integrándose en la cotidianidad del paisaje urbano. Por encontrarse a la intemperie, están expuestos a un sin número de cambios ambientales, polución, manipulación, etc. Lo que hace que se deterioren y periódicamente, pierdan sus colores, sus formas y los acabados que un día tuvieron. Al mismo tiempo es una marca que intenta dejar una huella para siempre.

Taki183, Julio 204, CornBread hace 50 años en Nueva York

La ciudad es un organismo que se va transformando por quienes la intervienen. En tiempos de pandemia las calles han sido protagonistas de la soledad y el olvido. Del miedo. Sin embargo, las calles nunca cerraron, están ahí, enmoheciéndose, esperando una mano de color para que todo vuelva a tener sentido.

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Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos
Por: Manuela Ribadeneira
2014
Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto.

Es momento de concretar nuestras aspiraciones. No podemos dejar que la inestabilidad del tiempo corroa nuestras varillas. Es momento de accionar. Mirarnos hacia adentro y continuar construyendo las columnas que han quedado olvidadas. El cielo no tiene dueño, el cielo es nuestro.

Esta obra es parte de una serie donde Ribadeneira emplea como leitmotiv las llamadas “varillas de la esperanza”, aquellos hierros vistos que surgen de los techos de las casas o construcciones proyectando su empleo en futuras ampliaciones. Aquel espacio vertical por conquistar queda apenas anunciado, la mayoría de veces llegando a transcurrir años o décadas sin que se concreten las aspiraciones. El primer desarrollo que hizo la artista alrededor de esta idea fueron las varillas que instaló en el 2008, en tamaño real, en una casa frente al centro cultural TEOR/éTica en Costa Rica. Ribadeneira las emplea como una declaración de propiedad territorial, cuyo propósito suele quedar trunco. Al pensar en el estado de abandono y corrosión en que casi siempre se encuentran estos esqueletos de columnas —una característica de la “arquitectura Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto 2014 Mausoleo para segundos pisos Sala 01 Hago mío este territorio P.45 09 de la necesidad”, parte integral del paisaje urbano en Latinoamérica— parece proponer su condición de ruina como un memorial; una imagen poética sobre la derrota de los anhelos: “Comencé a trabajar esta idea como parte de mis investigaciones sobre apropiaciones de espacios. Pues dejar las varillas plantadas para el segundo piso es un aviso de que ese espacio de cielo tiene dueño. Ahora las estoy pensando como ruinas. Viven como toda ruina en ese extraño intermedio entre pasado y futuro (no hay concepto de ruina sin una noción de futuro), pero tienen poco presente”

Por: Rodolfo Kronfle Chambers (curador)

OBJETOS DE DUDA Y DE CERTEZA (2000-2019)
Centro de Arte Contemporáneo, Montevideo y Luis Dávila, Montevideo, Quito, Ecuador (14 de diciembre de 2019 al 19 de abril de 2020)
Fotografías: Archivos del CAC

Sala 1. Objetos de Duda y de Certeza
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Grabador Fantasma

Grabador Fantasma

GRABADOR FANTASMA
2018
Instalación · Película S 16mm
9´25´ loop
Proyecto comisionado

En “Grabador Fantasma”, Adrián Balseca presenta un gramófono sobre una canoa que viaja a través de la selva impulsado por energía solar, captando sonidos humanos y no humanos del bosque.

La investigación en que se basa la muestra es de Adrián Balseca, empezó a trabajar en 2016 sobre la explotación del caucho. Balseca se considera un coleccionista empírico de material, lo que le ha proporcionado una capacidad innata para crear nuevos discursos visuales.

Una conversación entre Rodolfo Kronfle y Adrián Balseca (Obtenido de paralaje.xyz)

Rodolfo Kronfle: Me parece interesante la manera como concentras el contenido de tus videos en un objeto protagónico que constituye el elemento medular de sus puestas en escena: una cabeza de madera gigante, un caduceo monumental de hierro fundido, un automóvil, una canoa tallada de un árbol, etc. En el desarrollo de tus filmes estos objetos adquieren una densidad simbólica inmensa al surgir de –e interactuar con– el elenco de actantes (Bruno Latour dixit) que se van interrelacionando: no solo los humanos y sus actividades, sino también el paisaje mismo y las actividades que se desarrollan en este.

Estos objetos están además inmersos en una red de creación/destrucción que de diversas maneras matiza los enunciados del progreso e interrogan hitos de nuestra historia económica. Es ahí donde parece que la obra escarba en una serie de relaciones de producción que son de gran calado en el tiempo, siendo una forma muy efectiva de sondear, sin didactismos, las capas de historia con que se configura el relato del estado-nación y sus descalces con el territorio y el individuo que lo habita. Te debe tomar tiempo perfilar el guión de cada obra. ¿Te sorprenden a veces los resultados e implicaciones inesperadas que surgen en su realización? Al conocer tu sentido del humor puedo intuir además una sutil ironía en varias piezas pero subsumida bajo una mirada contemplativa que prima. ¿Es algo que controlas o que surge inevitablemente?

Adrian Balseca: Cada proyecto merece un cuidado y dedicación especiales en la la selección de lugares a trabajar. No me gusta llamarlos “locaciones”, ni a su búsqueda como simples scoutings. Me siento más cómodo con la idea de que estos recorridos iniciales en búsqueda de sitios son aproximaciones a historias locales determinadas; y es que cada territorio o paisaje tiene mucho que contar. No trabajo con guiones, en el sentido rigorista del guión cinematográfico. Lo que sí busco es incorporar tratamientos audiovisuales que, acompañados con los “ensayos visuales” que hablábamos al inicio, funcionan como guías al momento de filmar, por ejemplo. Ahora llevo un cuaderno de anotaciones visuales que se va engrosando poco a poco antes de cada filmación.

Me interesa alimentar mis proyectos con ciertas figuras retóricas o atributos visuales que puedan detonar espacios para el humor. Como un ejercicio consciente, encuentro que el humor es muy difícil de alcanzar.

En el proyecto de Balseca colaboraron miembros de Kara Solar, una organización que se ha concentrado en nueve comunidades achuar (situadas a lo largo de 67 kilómetros cerca de los ríos Pastaza y Capahuari).

Su obra es una práctica donde las fronteras entre lo utilitario, lo utópico y lo poético son cada vez más borrosas.

La idea partió gracias a la Fundación Kara Solar, que fue la encargada de desarrollar una serie de canoas que se movilizan a través de energía solar. Un proyecto de movilidad fluvial creado en 2012 por un grupo de ingenieros y líderes comunitarios, en cooperación con la Nacionalidad Achuar del Ecuador.

Su obra está inspirada en la película Firtzcarraldo. La odisea de Brian Sweeney Fitzgerald, a finales del siglo XX. La historia se desarrolla alrededor del gusto del empresario por la música que aspira hacer una fortuna con el caucho y sueña con construir una edificación para la ópera en la selva amazónica. Balseca construye un gramófono sobre un barco que viaja sobre el Río Bobonanza en medio de la selva donde capta el sonido ambiente del entorno.

Proyecto comisionado para la 14a. Bienal de Cuenca: Estructuras vivientes. El arte como experiencia plural, 2019.

Fotografías: Archivo Centro de Arte Contemporáneo
Fuentes:
http://adrianbalseca.net/es/trabajo/49-horamen-7.html
http://www.paralaje.xyz/grabador-fantasma-una-conversacion-entre-rodolfo-kronfle-y-adrian-balseca/
eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/adrian-balseca-recorre-la-selva-con-sonidos
http://www.pichinchauniversal.com.ec/grabador-fantasma-escuche-los-sonidos-de-la-selva-en-el-cac/

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La Sierra Nevada de Santa Marta: el corazón del mundo

La Sierra Nevada de Santa Marta: el corazón del mundo

 

En búsqueda de lugares para caminar, en mi último viaje a Colombia, fui hasta donde se encuentran la montaña y el mar, el Parque Nacional Natural Tayrona, reserva natural de Colombia localizada en el Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta. La Sierra Nevada, un sistema montañoso aislado de la Cordillera de los Andes, se yergue a orillas del Mar Caribe hasta una altura de 5.775 metros sobre el nivel del mar.
“La Sierra es la cuna de los Tayrona, una civilización indígena monumental que existió en el país. Aún viven allí descendientes de esa cultura con alrededor de 70.000 indígenas de las etnias Kogui, Arhuaco, Kankuamo y Wiwa. Es la formación montañosa litoral más elevada del mundo, con dos picos de 5.775 m de altitud; el pico Cristóbal Colón y el pico Simón Bolívar. Por su variedad de ecosistemas, pisos térmicos junto al mar, su belleza singular y su riqueza histórica y cultural constituye un paraje único para visitar y fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1979.”

Para los indígenas que la habitan, la Sierra Nevada es El corazón de la Tierra.

“Los líderes espirituales, o “mamas”, de los koguis de Colombia han protegido los lugares sagrados de este pueblo indígena desde hace siglos. Ellos, y sus vecinos los arhuacos y los arsarios, conservan los lugares, llevan a cabo rituales y mantienen la “Ley de la Madre” que rige el mundo. Su sistema de protección indígena es uno de los más complejos del mundo. Los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta han sido masacrados desde los tiempos de la colonización hasta las recientes oleadas de combates entre las guerrillas, los paramilitares, los traficantes de droga y los colonos. A pesar de estos enormes problemas, los “mamas” continúan enseñando las costumbres de la Madre y protegiendo su montaña sagrada, a la que consideran el corazón del mundo.
En el lugar se encuentra una “Ciudad Perdida” que fue habitada entre los años 600 y 1800. En un texto de Josefina Calderón describe la vida de sus habitantes:
“Las puertas eran adornadas con caracoles colgados de hilos, los cuales, soplados por el viento producían un armonioso sonido. En sus trabajos los Tayrona acostumbraban estar casi desnudos. Pero cuando salían de sus faenas usaban trajes de telas firmes de algodón. Las mujeres, además de la falda, se echaban sobre la espalda una especie de chal o pañolón de tela blanca. Hombres y mujeres se adornaban con joyas de oro, penachos de plumas y mantas pintadas, adornadas con cristales de cuarzo, coralina, jaspe y otras piedras engarzadas en oro. Como no tenían rebaños, sino que vivían principalmente de vegetales y frutas, su vecindad al mar determinó para los Tayrona una alimentación a base de pescado, mientras que sus montañas les dieron cuantiosa cacería de venados y aves como paujiles, tórtolas y pavas. También el mar les suministraba la sal, no sólo para condimentar sus alimentos, sino para conservar el pescado seco, del cual hacían comercio con las tribus que les proveían de oro. Complementaban su nutrición con la miel de abejas, que supieron cultivar con gran esmero y en abundancia tal, que cierto soldado español contaba haber visto en tierras Tayronas hasta 8.000 colmenas. Los collares de oro y cuentas de piedras semipreciosas, sirvieron de elementos de trueque con otras culturas, inclusive con las de las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá, de donde llegaron esmeraldas a la Sierra Nevada.”
Para llegar al Parque Nacional Tayrona se toma un bus desde la esquina del Mercado de Santa Marta que tiene un valor de 8.000 pesos colombianos ($2.50). El bus pasa por la puerta del Parque Nacional. La entrada al Parque cuesta 30.000 pesos colombianos ($9,30). Es recomendable llevar efectivo, porque una vez adentro, es necesario pagar otro transporte para llegar hasta los senderos y, muy importante, cubrir los servicios de un guía para las caminatas. Aunque es posible conseguir alimentos y bebidas en las tiendas cercanas a la entrada del Parque, es mejor llevar provisiones para pasar el día.
Los senderos y ciertos lugares estratégicos permiten, simplemente, entregarse al paisaje, maravillarse con cada rincón de esta fabulosa y sagrada Reserva Natural.
Algunas zonas alrededor del Parque tienen hoteles frente al mar que, entre cocoteros y el paisaje de las montañas, acompañan a las aguas del mar Caribe.
Para hospedarse cerca del Parque está el Tayrona Tented Lodge perteneciente a ECOHOTELS . Este lugar, que te recibe con agua de coco fresca por las mañanas, cuenta con un restaurante de comida local en donde preparan el menú dependiendo de las preferencias del turista y con paneles solares para proveerse de energía. Sus cómodas cabañas para dos personas, dispuestas frente al mar, están equipadas con baño privado. El valor, de 218.000 pesos colombianos diarios ($68), incluye desayuno, almuerzo, cena y una increíble vista a las estrellas fugaces mientras se es arrullado por el sonido del mar.
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Ecuador, el país que aún preserva bosques vírgenes

Ecuador, el país que aún preserva bosques vírgenes

Reconocerme con la tierra, como las mil y un maneras de habitar el cuerpo. Era la primera frase de mi bitácora de viaje. En ella resumía la necesidad de alejarme por un tiempo del ritmo ciudad para así entender los comportamientos de las plantas y su convivencia. En Ecuador como en pocos lugares del mundo aun existen los bosques no intervenidos por el hombre. A 3 horas de Quito se puede conocer la Reserva Ecológica de San Isidro, un lugar perfecto para visitar el bosque primario. hábitat del oso de anteojos y miles de aves que son el atractivo de la zona.

Estaba en ruta Quito- Papallacta – Baeza con la música a tope disfrutando del paisaje de las montañas. Las plantas cambian de acuerdo a la altura y todo se carga de un verde intenso y profundo.

Días antes, hablé con varios biólogos para empaparme de las plantas. Me habían recomendado algunos sitios para visitar. Uno de ellos era el bosque húmedo de Napo.

Pasando la zona del alto Napo llegué hasta las Caucheras cerca de la comunidad de Cosagua. Ahí se encuentran las Cabañas San Isidro.

El lugar a 2100 m.s.n.m. Aún resguarda celosamente el bosque primario como su mayor tesoro e invita continuamente a pajareros a visitar su espacio. El avistamiento de pájaros es su principal atractivo.

En el mirador de madera con vista hacia el bosque, varios visitantes extranjeros, habían plantado sus cámaras con enormes teleobjetivos que les permitían fotografiar a la distancia las aves en movimiento.

Alejandro, el administrador, me dio la bienvenida y me dirigió hasta mi habitación. Era el hábitat donde pasaría un par de días conociendo el bosque y disfrutando del gran ventanal que me permitía mirar hacia el exterior desde la comodidad de mi cama.

Las cabañas separadas por hermosos jardines están dispuestas para que los visitantes encuentren privacidad en todo momento.

Las personas de la comunidad de Cosanga, eran las encargadas de preparar las delicias que salían de la cocina.

Luego de almorzar conocía a Ben. Él había nacido en Nevada y se dedicaba al avistamiento de aves. Me contó que era uno de los lugares más top para avistar pájaros que había conocido. Me hablaba sobre la tranquilidad del lugar, el aire puro y sobre todo el agua caliente en las habitaciones, entre risas.

A la tarde estaba listo para caminar. Varios senderos señalizados permiten a los viajeros entrar en el bosque y guiarse solos. Los senderos más largos y complejos necesitan de un guía particular que ofrece el hotel. Alejandro me prestó unas botas y me llevó hasta el inicio del trayecto. Ahí me dejo. “hasta ahora nadie se ha perdido” – me dijo. Y me dejó solo.

Pedí permiso para entrar al bosque y me aventuré a encontrar sus tesoros. En el bosque no existe silencio, siempre hay el sonido de pequeñas criaturas que lo habitan. Ondas que se juntan para crear un solo sonido.

La convivencia entre las plantas podría llamarse: armónica. Si existe alguna competencia es para alcanzar la luz solar y poder crecer.

Sus colores van desde las claras y tiernas hojas, pasando por el intenso verde oscuro de su madurez, hasta llegar a los marrones y blancos de los seres que se han desprendido del tallo para habitar el suelo.

La simetría de las formas y las texturas se parecían a las de mi brazo. Cuando en las noches, ya cansados, las venas explotan y parece como si fueran a salirse de mi cuerpo.

En el ocaso del día retraté el hotel y su paisaje. En la noche y con una copa de vino admiré las cientos de luciérnagas que se pegaban al vidrio. Para finalmente agradecer por lo que ven mis ojos.

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Emilio Seraquive pinta realidades contemporáneas

Emilio Seraquive pinta realidades contemporáneas

El olor a óleo fresco invadía la terraza de Emilio Seraquive. El artista que vive en Loja pinta personajes que bordean los estereotipos del sistema con trazos caricaturescos y guiños de artistas consagrados.

El poco tiempo que estuve en esa ciudad, aproveché para conocer a un par artistas que pintan en ella. Tuve pocas horas para conocerlos. Esa tarde llovía y el tráfico era similar al de una ciudad grande. Intenté caminar pero, según las indicaciones de Emilio, tenía que pasar la puerta de la ciudad.
Me dispuse a sentir como pasan los segundo en medio de un trancón de la tarde. Loja, la ciudad al extremo sur del país, tiene 180 mil habitantes, aproximadamente. En 2019 ya tiene problemas de tránsito. En el trayecto pensé en lo contradictorio que puede ser una ciudad relativamente pequeña, bendecida con varios ríos que la cruzan, en la que es poco común caminar. Esas eran las realidades contemporáneas: sea por la inseguridad, porque simplemente hay lugares que no están adecuados para el transeúnte o por preferir la comodidad del automóvil.
Llegué hasta la esquina donde había acordado con Emilio. Todas las primeras plantas de las casas y edificios del lugar estaban ocupados por farmacias, tiendas y pequeños puestos que aún comerciaban. Seraquive me invitó a pasar. Vive en una casa de varios pisos donde compartía con su familia, allí él crea.

El último piso de la casa fue adecuado por Emilio para para pintar. Varios lienzos de gran formato tensados por él habitan el lugar. La terraza cubierta permite al artista pintar lienzos de gran tamaño en un lugar más ventilado y amplio. Los cuadros que está produciendo serán parte de su nueva obra que expondrá en su ciudad.
Hablamos de muestras y me comentó acerca de su paso por Quito. El Centro Cultural Benjamín Carrión y la galería de Ileana Viteri le abrieron las puertas a su trabajo en años anteriores.
El olor a óleo fresco se mezclaba con el aire de la tarde. Emilio pintaba directamente desde el tubo al lienzo, sus trazos de no secan fácilmente. La cantidad de pintura de sus formas tardan tiempo en tomar su consistencia.

Aficionado al cine, el artista está produciendo una serie inspirada en varios personajes de películas. El Juez Doom de la película ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’ es parte de esta. El conejo de la película de ‘Donnie Darko’ fue el primer personaje que me recibió de frente y pintado sobre un lienzo de más de un metro de altura . “A este conejo lo fusioné con el actor principal, es el ángel que viene del futuro a predecir lo que sucede”.
Su nueva serie retrata a los personajes que, de alguna manera, bordean los estereotipos del sistema y se conectan con las realidades actuales. En otro lienzo estaba pintado Ángel, el personaje principal de la película ‘Ratas, Ratones y Rateros’. Esta vez caricaturizado por el pincel de Emilio. “Niño Rata” también era parte de la serie.

El inglés Francis Bacon es otro de los artistas que han influenciado su trabajo. Lo que busca es exteriorizar el estrés y la forma carroñera del ser humano por deforestar el planeta. A Velásquez y Rembrandt también tienen le ha dado guiños en sus obras: “ahí le puse un hueso de pollo” – me dijo. Luigi Stornaiolo, Marcelo Aguirre, Miguel Varea son algunos de sus referentes ecuatorianos. El artista se dedica gran parte del tiempo a pintar. “Las obras son extensiones de uno”.

El sonido de ciudad comercial entraba del exterior y, sobre su mesa, reposaban varias piezas de la obra ‘Transeúntes Solitarios’, realizada en 2015. Esta retrata el comportamiento de las personas en espacios urbanos. Emilio sacó sus libretas en las que pinta y escribe sus ideas. Caía la tarde y quedaba poca luz, aproveché para documentarlo.

Un piso más abajo, un dormitorio de la casa estaba lleno de la obra del artista. El sitio relataba el tiempo de trabajo y todas las etapas de Seraquive. El soundtrack de la película ‘Trainspotting’ sonaba de fondo. En pequeños estantes cerca de su escritorio, varias esculturas de perros eran parte de la maqueta de una instalación pasada. Emilio está incursionando en el arte instalación. Había caído la noche y era momento de irme. Antes de partir, el violeta intenso invadió mis ojos. ‘Violeta de Genciana’, el nuevo material con el que Sarquive sigue escribiendo su historia.

 

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Retratos cotidianos por Alejandro Méndez

Retratos cotidianos por Alejandro Méndez

Alejandro Méndez retrata, entre la intensidad de colores, reflejos y luces de neón, el tiempo de una Bogotá burbujeante

Esta vez no era la excepción. Desde la planta baja, en medio de las jardineras de las Torres del Parque, caminé con mi cámara retratando desde varios ángulos la belleza de la geometría de Las Torres del Parque. Esa mañana la historia cambió. En La Santamaría, la cafetería de la torre central, varias historias contadas en óleo colgaban de las paredes. Historias del día a día, de una ciudad burbujeante que podía ver por la ventana mientras disfrutaba del olor a tamales y a café. En una de las equinas un cuadro de Alejandro Méndez (@ciudadanomendez) representaba eso: la cotidianidad de un hombre que, sentado en la misma mesa que yo, disfrutaba del día mientras su peluda mascota esperaba sobre los rojos ladrillos de Rogelio Salmona.

Pocas horas después Martina, la perra que aparecía en la pintura, me recibiría junto a Andrés, el personaje que disfrutaba del café y quien también era parte del cuadro. Subimos hasta su apartamento, un espacio que por los detalles de las ventanas, los acabados y la redondez de los ángulos de las paredes conjeturamos, junto a sus dueños, que había sido construido entre 1960 y 1970; un edificio ubicado en el tradicional barrio La Macarena, entre los cerros orientales y el centro logístico y corporativo de la ciudad. Antes de descargar mi maleta Andrés ya había preparado un café. Martina descansaba junto al sillón. Los libros de arte y las plantas se iluminaban tras el gran ventanal semicircular que daba hacia la sala. Si Alejandro Méndez pinta la cotidianidad de Bogotá yo quería retratar la suya.

Una de las paredes más grandes de la cafetería estaba ambientada con una selección de obras del artista. Los paisajes de ciudad se repiten en la obra de Méndez. Obreros por los aires limpiando los vidrios de edificios altos entre los reflejos de las luces de la calle y lámparas de neón y su serie de “Sex Shops” que empezó en 2009 y aún sigue trabajando. Rincones nocturnos y escenas de tráfico también son parte del trabajo de Méndez.

El gran óleo sin terminar, o en proceso, que está en su estudio, nos muestra a un personaje cruzando una congestionada avenida. Las técnicas que el artista experimenta son diversas. Los grabados hechos para la serie “Sex Shops” tienen la particularidad del color de fondo. Una primera capa, impresa sobre papel oscuro, contrasta con la luz de los tonos usados en su obra. La pulcritud de su proceso junto con la técnica de la plancha perdida, donde se va aplicando el color capa por capa mientras se va tallando la placa, ‘esta técnica no te permite tener vuelta atrás’- decía.

Como resultado una serie con prolijos grabados de fondos oscuros e intensos colores. Alejandro Méndez, egresado de la Pontificia Universidad Javeriana, me compartía obras de otros tiempos. En su casa varios trabajos permitían dar cuenta de parte de su trayectoria.

En el suelo, un busto de un hombre, nota el tiempo en que Alejandro y Andrés habitan el espacio. “Éste departamento es mucho más frío que Las Torres. Allí, el ladrillo absorbe el calor por el día y por las noches la pared todavía está calientica”. – decía.
Antes de irme Alejandro me invitó a conocer el piso quinto de la Torre C de las Torres del Parque de Rogelio Salmona. El lugar donde habían vivido varios años antes de mudarse a su actual departamento. Bajamos caminando, las torres están justo al lado del barrio. Aprovechó para pasear a Martina.

Si hay algo que enamora del proyecto de Salmona son los ambientes que creó. Espaciados y circulares recibidores, grandes terrazas con jardineras que permiten la presencia de vegetación en pisos altos. Ventanas redondas direccionan la mirada a lugares específicos. Amplios y veloces ascensores para la época. Corredores con techos altos, hermosas vistas hacia los cerros, hacia la ciudad y con paredes circulares, hacen del recorrido dentro de las torres una experiencia maravillosa.

Desde lo alto se aprecia como los caminos y los espejos de agua se conectan con los accesos al Parque de la Independencia y las aceras de la ciudad. Los edificios abrazan a la Plaza de Toros La Santamaría, juegan con el paisaje de los cerros orientales de Bogotá. El proyecto se lo concibió como vivienda social a gran escala y con el interés de ser un punto de referencia para reorganizar el crecimiento urbano de la ciudad a finales de los años 60. Tiene en su interior elegantes detalles que remarcan la geometría y la intensidad de su arquitectura, elementos diseñados específicamente para el proyecto que lo vuelven particular y único.

En la terraza del último piso junto con Valentina (amiga del artista) y Alejandro disfrutamos del sol de Bogotá, mirando de un lado la infinidad de edificios que se pierden en el horizonte y del otro, el bosque que protege la ciudad. Nosotros en el medio, sobre las torres, siendo testigos del juego de luz y sombra sobre las fachadas de ladrillo. Una cotidianidad soñada, concebida y vivida por Salmona. Un regalo para la ciudad, sus habitantes y sus visitantes.
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El mundo de Ralex y su realidad al pintar

El mundo de Ralex y su realidad al pintar

Varios cerdos que también había visto en las paredes de las calles de Sangolquí estaban en su taller y su habitación. La experimentación de técnicas y soportes, alejados de la academia hacen particulares a sus pinturas. Sus personajes sacados de revistas, periódicos y viajes en el bus están cargados con nostalgia por crecer y mucha psicodelia.

Había pasado un minuto luego de la hora mágica. Un grupo de globos atados cargados con helio se elevaban hasta el infinito.

Estaba en Sangolquí en el tercer piso de una casa familiar. Alex Tapia, más conocido como Ralex me conducía hasta su espacio de trabajo. Su padre miraba la televisión en planta baja. Los cuadros del artista decoraban el lugar: la sala, las gradas y otros espacios estaban cargados con sus trazos.

Co fundador del Colectivo Fenómenos, Ralex, lleva más de 10 años pintando en la ciudad. Su formación alejada de la academia le ha permitido experimentar con exceso de realidad y libertad.

Sin prototipos, ni simbolismos, ni estereotipos. En su taller, apiladas a las paredes, muebles y mesas se encontraban varios cuadros con trazos que marcaban el tiempo y proceso de producción del artista.

‘Mira lo que quieras’

– me decía.
Con su consentimiento empecé a remover las obras para poder fotografiarlas. La cercanía de los mensajes y los personajes me relacionaban directamente con escenas cotidianas: de calle, de ciudad y de exceso de placeres.

Entre ellos algunos personajes cargados de psicodélia eran parte de la serie que había pintado hace poco. Los dibujos algunos apoyados con palabras complementaban y reforzaban el mensaje.

Un díptico con cabeza de Robocop y un cuerpo tatuado lo descontextualizaba de las escenas hollywodenses.

Una serie pintada sobre fotos Polaroid no se despegaban de la cotidianeidad y la nostalgia de crecer.

Su habitación ubicada junto a su taller también guardaba pequeños tesoros como Orange, un tigre descuartizado a manera de alfombra que decoraba el lugar.

Un Cubo Rubik pintado por Ralex parecía repetir varias veces los rasgos de su autoretrato, temática que ha venido trabajando a través del tiempo.

Algunos personajes lo acompañan cerca de su armario.

Me había recorrido los rincones de su espacio. Antes de salir Ralex sacaba de un mueble un grupo de grabados y aguafuerte que había venido trabajando hace meses junto a una amiga que vive cerca de su casa.

Los trazos de Ralex en blanco y negro se asemejaban mucho a sus pinturas.

Mientras tanto, el hombre del tiempo anunciaba el final. La vida no tiene formatos ni desperdicios, pensé.

 

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Matico Lema, teje y desteje los hilos de su historia

Matico Lema, teje y desteje los hilos de su historia

“¡Por eso haremos un libro, por eso estas imágenes!”.
Con esas palabras cierra el texto Daniela Moncada. La mente creadora de Manos de Colores. Su respeto por las labores manuales me invitó a conectar con su proyecto.
Me sorprendí por lo elegante que Matilde Lema lucía esa mañana. Una mujer que en su vida ha tejido y destejido los hilos de su historia. Ella brillaba con los colores de la mañana y su perfecta piel era besada por el sol. Caminaba al filo de la cascada con el sonido del agua, a su paso. A su edad, sus arrugas lucían hermosas. Cómo huelen las flores de su jardín. Cómo pasa el tiempo en su casa.

Daniela Fuentes Moncada
Manos de Colores: Artesanías del Ecuador
Cuentan que aquí los volcanes se enamoran y apuestan entre ellos para quedarse junto a la montaña que aman. Así, en una competencia de fuerza, sucedida en tiempos que solo conocemos por las historias, el Tayta Imbabura perdió la posibilidad de estar con la Mama Cotacahi. Hoy, cuando está frío y los dos montes se cubren de blanco, los hombres y las mujeres de la comunidad de Peguche saben que las montañas se están coqueteando, aunque sea un amor imposible.

Matilde Lema es una mujer que protege y comparte estas y otras historias de su comunidad para que nunca se pierdan. Nació en una familia de tejedores, hiladores y agricultores. Su abuelo trabajaba en el telar y su abuela bordaba. Matico, como la llaman con cariño, aprendió el oficio. También aprendió a ayudar a mujeres a dar a luz, convirtiéndose en partera y enfermera auxiliar, y a utilizar las plantas de su huerta para curar enfermedades y cocinar los más deliciosos platos.


Matico es una mujer sabia y quiere registrar su vida. Convocados con este objetivo, llegamos a la Casa Matico, un lugar que atrae por sus colores y el embriagante olor de las flores en el jardín. Allí se teje la memoria. Huarmi Maqui (Manos de Mujer, en el idioma local kichwa) es un grupo de mujeres que han encontrado en la artesanía una oportunidad para generar ingresos para ellas y sus familias. En este espacio se comparten los sabores, los colores y las texturas a través de las voces de las mujeres artesanas.
Caminamos juntos hacia la cascada, con Matico como guía. Aprovechó el paseo para contarnos del matrimonio obligado en el que vivió por muchos años. Cuando llegamos al río, nos pidió que recolectemos hojas y flores, pidiendo permiso a la planta antes de arrancarlas. Cada uno de nosotros recibió de las manos de Matico una bendición: mientras vertía agua de río sobre nuestras cabezas, relataba sus deseos para cada uno, con pausa, con amor, y también con su particular humor.


He visitado muchas veces a Matico, pero es la primera vez que la escucho cantar. Este fue su regalo: su voz que es la voz de sus ancestras, su canción que es la canción de su corazón. Al pie del río, compartiendo un cucayo, sobre un mantel blanco repartió la comida, Matico nos llena de luz, de su poder sanador, de sus historias y su legado. Ahí, sin decirlo, nos compromete a compartir, con profundo respeto, sus saberes. Por eso haremos un libro, por eso estas imágenes.

 

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En sus obras había  belleza, en la vida que florecía entre la quietud de la muerte

Gonzalo Zurita prepara su muestra el 7 de febrero en Quito. Su trabajo agrupa ilustraciones y óleos que serán presentados en su individual: Kuroi Iro. En su taller el tiempo parece desvanecerse. Conversar con el artista me permitió entender el origen de una instalación que experimenté hace tiempo.

Vi una obra de Gonzalo Zurita frente al cine Ocho y medio en La Floresta. Un muñeco hecho de papel que esperaba sentado en la vereda. Completamente inmóvil. Esa mañana Gonzalo, junto a un par de colegas amigos, habían montado su obra en la planta baja de su edificio para recibir a la gente que caminaba para conocer los talleres.

Habían pasado los meses y habíamos cuadrado con Gonzalo para documentar su espacio de trabajo y su vida. Sobre el escritorio donde dibuja estaban las maquetas de los personajes de papel: sentados e inmóviles. Sonreí al saber de su origen.

En el lugar vive más de un año y medio. Un edificio relativamente nuevo, construido en el tradicional barrio quiteño de La Floresta.

Desde su balcón se veían las casonas familiares. Piscinas y hermosos tejados que mezclados con los jardines subsisten emplazadas en varias cuadras.

La pared negra de la sala del artista permitía que las obras resalten. Entre su colección la obra en bastidor circular pintada por Freddy Guaillas.


Varios dibujos de Zurita se encontraban colgados en las paredes de su departamento. Ilustraciones con hermosos detalles hechos a lápiz.
En sus obras había belleza en la vida que florecía entre la quietud de la muerte.
El artista me contaba que varios de sus dibujos y óleos serán expuestos en su muestra individual Kuroi Iro el 7 de febrero en Delirium.

El dormitorio del balcón había sido dispuesto como su taller.

Sobre su escritorio estaban las lustraciones que prepara como encargo para el libro de un amigo.

Los lápices 6B, 2B y HB son los más usados por Gonzalo para producir. Las máscaras en grafito son otra serie que Zurita ha venido trabajando hace meses.

En otro rincón una representación en óleo de ‘Las Moiras’ abrió a la puerta hacia el sentido del destino. Las tres mujeres miraban mi lente mientras Gonzalo me relataba la historia griega.

Los tres personajes que atados al cosmos representaban el destino y el hilo de la vida se encontraban enmarcadas en una moldura a temporal.

El niño en la red, pintado sobre una tarjeta de televisión de los ochentas re apareció luego de haberla visto hace meses en los talleres abiertos. Al igual que la masa de carne que Zurita había pintado luego de un estudio de la masa móvil, cuerpo en movimiento, ser carnificado.

Sus formatos

Una maqueta rompía los soportes de trabajo del artista, al igual que un esquema- un juego interactivo para grandes, como lo llamó el artista. La elección de soportes parecía variar con libertad.

Desde 2017, Zurita venía pintando trípticos de óleo sobre bastidor en formatos de orden a típicos. También inició una serie donde el lienzo se recoge sobre el bastidor para crear texturas que se complementan con personajes a pequeña escala que parecerían estar en el horizonte.
Habían pasado horas de buena conversación. Antes de irme Gonzalo me indicó algunos dibujos que mantenía guardado en un mueble del corredor. Era como sus tesoros. Hermosas ilustraciones a lápiz donde el detalle encantaba.

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Luis Ángel Arango, la biblioteca de los espacios

Luis Ángel Arango, la biblioteca de los espacios

Para Luis Ángel Arango el dinero no podía restringirse a un uso exclusivamente material, su función debía poseer un marco amplio en donde se diera cuenta de diferentes áreas del conocimiento humano.

A la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá se la ha catalogado como la Biblioteca de los espacios. La gran edificación, ubicada en el barrio La Candelaria, centro histórico de Bogotá, es un gran proyecto cultural cuyos inicios se remontan a 1957. Desde ese año y hasta el 2003 fue desarrollado en varias etapas para llegar a convertirse, con sus actuales 7.200 metros cuadrados de construcción, en la denominada Manzana Cultural de Bogotá.

La firma Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Suárez Ltda. decide responderle a la ciudad con materiales nobles como la madera y el mármol sin sobrepasar la altura de las edificaciones cercanas, respetando siempre las masas circundantes.

En el texto ‘Clásicos de la arquitectura colombiana’ se menciona: La biblioteca consta de un cuerpo denso que pareciera flotar en la pendiente del terreno, generando espacio público bajo este a medida que la inclinación se pronuncia. El vidrio, heredero y testigo del espíritu de la época modernista, es el agente protagonista en este vuelo volumétrico así como en las diferentes superficies que entrecortan el volumen inicial mediante techos planos e inclinados para iluminar los espacios internos.

Materiales nobles como el mármol y el metal son elementos que a la vista lucen elegantes. El diseño arquitectónico permite iluminación cenital sobre espacios de circulación, lectura y exposición. El edificio ofrece múltiples lugares, silenciosos que invitan a la contemplación.

En el libro Historia de una empresa cultural : Biblioteca Luis Ángel Arango 1958-2008, Luis Fernando Molina Londoño nos deja ver cómo se “considera que las bibliotecas no son simples depósitos de libros sino organismos fundamentales de la sociedad por la contribución a su desarrollo educativo, cultural, científico, técnico, político y económico. Como entidades sociales son un instrumento de autoformación personal y agentes activos que se involucran en todas las actividades de una sociedad. Su línea transversal las convierte en hitos urbanos. Como principal centro político administrativo, económico y demográfico, Bogotá concentra no solo las más antiguas bibliotecas de Colombia, sino la más grande en materia de colecciones, área construida y número de usuarios que es la BLAA.”

Este recinto alberga “una de las colecciones documentales más importantes del continente, una colección de arte y un espacio para conciertos musicales de altísimo nivel.” El complejo abraza a la Casa Republicana, una construcción de principios del siglo XX que actualmente contiene una parte de la Colección de Arte del Museo del Banco de la República.

La Colección de Arte del Banco de la República inició en noviembre de 1957 con la adquisición de tres obras: Mandolina sobre silla, de Fernando Botero, Ángel volando en la noche, de Cecilia Porras, y El Dorado #2, de Eduardo Ramírez Villamizar, piezas incluidas en la muestra Salón de Arte Moderno organizada por el Banco en la Biblioteca Luis Ángel Arango —entonces recientemente inaugurada—.

Una serie de arcos separan la Biblioteca de la Casa Republicana. La neutralidad del color contrasta con la obra ‘Miss Fotojapón’ de Juan Pablo Echeverri, ubicada sobre uno de los muros que conforman el espacio central de esta sala.

El espacio, rematado por una pirámide de cristal con un brise-soleil metálico que difumina la luz, acoge a la obra ‘Sin título III’ de Doris Salcedo. En este primer piso hay obras de María Teresa Hincapié, María José Arjona, Lucas Ospina, entre otros.

La obra ‘Cuja’ de Juliana Góngora, una adquisición reciente del museo, es el preámbulo para ir a la segunda planta, en donde es posible encontrarse con obras de Carlos Garaicoa, Marco Maggi, Danilo Dueñas, Juan Fernando Herrán, entre otros.

Las obras de la Casa Republicana son parte de una recopilación de arte contemporáneo producido desde 1980 hasta la actualidad, con énfasis en arte colombiano, aunque cuenta con obras de artistas latinoamericanos y europeos: “Tres décadas de arte en expansión”, curada por Carolina Ponce de León y Santiago Rueda, tiene siete categorías: Memoria, Resistencias, Cuerpos, Medios expandidos, Metodologías, Espacios y Geometrías

Caminar por los lugares de esta Biblioteca es perderse entre las historias de sus colores, de sus técnicas y de sus geometrías. Los espacios, como encapsulados dentro de una mega estructura, se vuelven un lugar de exploración, un tomo más de esa gran biblioteca de espacios.

Ficha:
Arquitectos
Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Suárez Ltda.
Ubicación
Bogotá, Colombia
Cliente
Banco de la República
Referencias
Página official German Samper, Wikipedia
Área
7200.0 m2
Año Proyecto
1962

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La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

La brocha plana y la plumilla chata escriben la historia de Carolina Iturralde

Una serie de texturas caligráficas intervenidas con collage sobre diferentes soportes hacen parte de Circulares Veces, obras que re valorizan la escritura a mano y crean un nuevo imaginario sobre el arte de escribir.

La obra de Caro Iturralde ocupaba las paredes del Museo de Acuarela y Dibujo Muñóz Mariño. La casona del arquitecto y artista se había convertido desde el 2010 en un espacio para exhibir. Esta vez era el tiempo de Circulares Veces una obra cargada de letras convertidas en infinitas texturas sobre soportes de otros tiempos: periódicos, revistas y páginas de libros intervenidos con patrones caligráficos estaban enmarcados en molduras recicladas. Algunas talladas. Otras se salían del soporte: esculturas religiosas re pintadas y ventanales de la casona también tenían las formas de Iturralde.

La noche de San Marcos me presentaba a la artista surda que había convertido su brocha plana y su plumilla chata en su herramienta para expresar su historia.

La mañana que nos reencontramos para conocer su estudio estaba junto a su padre arreglando un mueble en la puerta de su casa/taller. El día estaba soleado y la luz reflejaba sobre los techos de las casas construídas al borde de la montaña. Caro Iturralde, madre y creadora, me invitaba a pasar a su espacio. El desnivel desde la entrada generaba varios sitios en un solo lugar. Un ventanal con vista hacia Guápulo permitía el ingreso de luz a la antigua sala y comedor del departmento, actualmente adaptado por la artista para ser showroom de las piezas de su proyecto Arrebato y taller, apenas separado por una chimenea.

Arrebato empezó hace 5 años y fue impulsado por su padre, su principal socio, y algunos de sus amigos más cercanos. Se encarga de recuperar muebles y objetos intervenidos por varios artistas que eran invitados a través del trabajo de Caro.

En su sala se exhibían varias piezas de ediciones pasadas del proyecto mezcladas con las molduras de madera de otros tiempos.

Muebles de varios estilos recuperados con detalles que les proveían una nueva vida.

‘Hay diferencias entre las antigüedades y lo que yo tengo’ me decía. Los objetos que son intervenidos: sean cubiertos, forrados o pintados tienen características únicas. Un lugar donde las líneas se alejan de las modas para apegarse a la belleza de los cuerpos macizos y las almas con vida eterna.

Comprar por lotes le ha permitido a la artista conseguir objetos en buen estado y colecciones particulares: muñecas del mundo y cajas de fósforos. Elementos con los que a trabajado interviniendo otras obras.

‘El arte de escribir lo bello’ (Mediavilla,1996)

El sol se había puesto sobre nuestras cabezas y el vidrio dejaba traspasar la mirada hacia el cerro Auqui a través de un alfabeto escrito por la artista.

Sentada en su escritorio con la plumilla en su mano Caro practicaba con detenimiento sus letras. Concentrada y conectada: cerebro, mano, corazón trazaban entre lineas curvas y planas una tipografía gótica.

La caligrafía fue considerada por mucho tiempo una labor manual fundamentada en la belleza visual de ideogramas, signos cargados de mensajes. A Caro le gustaron esos trazos luego de haber comprador el libro Calligraffiti a un amigo cercano. Me indicaba uno de sus primeros trabajos y me aseguraba, que como en muchas de las labores, lo más importante es la práctica.

Tras Gutemberg, la invención de la imprenta, la proliferación de los teclados y los aparatos tecnológicos, menos veces conectamos cerebro-mano-corazón.

El escribir a mano se ha convertido en un arte que nos aleja de convertirnos en máquinas. Sentada en las gradas de su casa y junto a su mascota Caro me inspiraba. La vida tenía otro valor. Lo que para algunos son simples desechos para otros tendrán vida eterna.