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Tomas Bucheli pinta arte figurativo en Ecuador

Tomas Bucheli pinta arte figurativo en Ecuador

Su estudio ubicado en la esquina de la calle La Habana con Estados Unidos resguarda en sus paredes las memorias del conocimiento, las risas, las fiestas y el ejercicio de pintar. En energía y vibración se traduce a varias sesiones y encuentros de comida, vino, cerveza y buena compañía. También varias horas de meditación y silencio. Cuando Tomás Bucheli retrata a una persona aplica la rigurosidad de la técnica y el valor del conocimiento. Su trabajo le otorga valor a la memoria del arte figurativo del país.

La Bicock Ecolodge, un lugar para explorar el bosque nublado de Mindo

La biodiversidad de Mindo es única en la Tierra. Hay pocos lugares que guardan tal cantidad de agua, vida y memoria natural. Su bosque contiene cientos de especies nativas, pájaros, mamíferos y orquídeas únicas en su especie. A solo 2 horas de Quito, donde la cordillera empieza a descender, podemos explorar el fascinante mundo del bosque nublado, uno de los pulmones más importantes del planeta, calificado por los amantes de los pájaros como un destino único para avistamiento de aves. Por esta y muchas otras razones Sebastián y su familia, después de haber viajado casi por todo el mundo en su casa rodante, escogieron Mindo para quedarse y crear su proyecto: La Bicok Ecolodge.

Entre las plantas que crecen al rededor de su hotel, el sonido del aleteo de los pájaros y el sonido del agua,  en una distendida conversación Sebastián, su dueño ya administrador, me contó, como anécdota, su llegada hasta el bosque nublado. En esta historia, Lea su hija tuvo mucho que ver en la decisión de quedarse en Ecuador. La Bicok, era un lugar para los amigos que habían conocido por el mundo mientras viajaban en su casa rodante.

Su encanto natural es un atractivo para detenerse a contemplar. Estudiar el río y lo que sucede a su al rededor. Escuchar con atención los sonidos. Mirar la neblina,  Descansar o crear. El hotel esta adecuado para hacer cualquiera de esas actividades. El poco tiempo que pasé en el lugar disfruté de los detalles. Junto a la chimenea exterior varias esculturas de madera que ambientaban el espacio habían sido talladas también por Sebastián. Además de administrar el hotel junto a su pareja, es el creador del canal · Changement de cap · donde relata a través del audiovisual, varias experiencias de su vida y en Ecuador.

Las habitaciones cuentan con particularidades únicas. Cada una es distinta a la otra. El lugar cuenta con piscina para el hotel desde donde si hay suerte se pueden observar tucanes amarillos volando por el cielo. La operatividad del lugar se ha reducido para mantener la seguridad de sus viajeros. También se han implementado varias medidas de limpieza y distanciamiento.

Como medio independiente y por las situaciones que está viviendo el mundo, no recomendamos por ningún motivo viajar con personas vulnerables o en grandes grupos. Creemos importante encontrar lugares que operen bajo la regulación que está establecida para la hospitalidad. Nos vemos en la necesidad de aclarar que las escapadas a la naturaleza nos hacen bien para nuestra mente y salud, pero tienen que ser viajes estratégicos que nos provean seguridad, distanciamiento social y la medidas que creamos seguras para nuestra propia integridad.

Telefono de contacto:

098 058 2903

RECOMENDACIÓN:

Si visitas Mindo puedes pasar por The Food Studio creado por el chef Mauricio Recalde. The Food Studio es un restaurante -laboratorio gastronómico, que articula fincas de producción orgánicas para desarrollar una gastronomía de autor. Nuestra propuesta varia día a día, ofreciendo una rica combinación de productos para veganos, vegetarianos y carnívoros. Somos parte del movimiento slow food, y promovemos redes de comercio justo.

Rumy Estudio, abordando la profundidad de la escultura

En un apartamento construido por el arquitecto, diseñador y artista Karl Kohn; conceptualiza, modela y hornea piezas de cerámica la artista y arquitecta Diana Lara. Rumy Estudio ubicado al norte de Quito está creado para  la construcción de piezas de cerámica y la producción de arte en general.

En Diana existe una curiosidad continua de experimentar, mutar, cambiar.

¨Soy muy curiosa y me interesa experimentar, nada más por el gusto de aprender y explorar, creo que continuamente me cuestiono sobre; qué más puedo hacer con lo que tengo. Mi sueño es seguir reflexionando. El material siempre será un medio y un pretexto que me permite buscar técnicas.

En sus objetos utilitarios o escultóricos se encuentra belleza, equilibrio, sentido. Su conocimiento en el campo de la arquitectura le dan entendimiento en los campos del espacio. Lara sueña con abordar la profundidad de la escultura y asegura tener un largo camino para llegar hacia su meta.

El área social del apartamento, ahora habitado por Diana, gira en torno a un escritorio ubicado en el centro del espacio. Diana mantiene en el lugar los muebles y objetos de su familia. También los cuadros de su abuela. Me cuenta que su abuela fue su primera mentora y le generó la inspiración de crear. Entre sus objetos preciados dos de los más coloridos jarrones eran de la abuela, al igual que el cuadro de las guacamayas que ambientaba el lugar. Para Diana vivir y trabajar sin salir de casa es una ventaja.

“En cierto modo siento que no tener que movilizarse hace que no pierda tiempo al ir al taller, así también es muy fácil quedarme enganchada hasta la madrugada trabajando sin preocuparme de qué hora es. Incluso en tiempos difíciles el tener cerca este espacio donde crear o destruir se siente como una válvula de escape que permite libertad a unos cuantos pasos”.

Blackmoon Tatto

Blackmoon Tatto

Blackmoon Tattoo nace gracias al amor de una pareja de viajeros que tras llegar de Panamá decidieron abrir un espacio para tatuar. Carlos Gil renunció a una agencia de publicidad para seguir su sueño. A través de su espacio nos cuenta su historia.

Era difícil imaginarlo físicamente, pero si tenía la certeza de que sería un lugar donde la gente se sentiría  bien y feliz, y que volverían por más tinta una y otra vez

Estas información se recopiló en el proceso de un tatuaje.

1. ¿Qué debe pensar una persona antes de hacerse un tatuaje?

         C: Debe pensar muy bien en la decisión que tome, estar seguro de lo que quiere para que no arrepentirse de lo que está colocando en su piel, también es súper importante pensar con quien te vas a tatuar, ver su trabajo y verificar que la persona que te va a tatuar sepa lo que hace.

         La persona que quiere tatuarse, sobre todo aquellos que se van a tatuar por primera vez, no deben pensar en buscar lo más barato, tampoco deben pensar en copiar tatuajes de internet, ve con tu idea y deja que el tatuador te guié y te diseñe algo original 

2. ¿Qué sensaciones te genera cuando estas tatuando?

         C: Cuando estoy tatuando solo pienso en hacer mi trabajo lo mejor posible, es un momento de mucha concentración, la sensación que me deja es de relajación, así termine cansado por tatuar horas, al final estar tan concentrado en algo es casi como meditar, también lo veo como un ejercicio de paciencia ya que con el tattoo todo hay que hacerlo con calma y sin apuros.

3. ¿Cómo identificas tus tatuajes. Tienes algún trazo, corriente o método que practiques continuamente?

        C: Lo que más me gusta hacer es black work es lo que mas hago, mis mejores tatuajes han sido en los que el cliente ha confiado totalmente en mi trabajo y deja que yo me encargue de darle vida a su idea, me gusta trabajar mucho con lineas gruesas y puntillismo 

4. ¿Qué es lo más particular y cuál es el lugar más raro que has tatuado?

        C: Nunca me ha tocado tatuar algo muy fuera de lo común, creo que el mas particular que e tatuado es el de la pizza con un ojo que fue un diseño que hice yo y a un cliente le encanto y se lo tatuó, en cuanto lugares raros tampoco me han tocado cosas muy raras, lo mas raro podría ser una nalga o el lóbulo de la oreja pero igual es bastante común tatuar esas zonas. 

5. ¿Cuántos años tatuas y qué te acuerdas de los primeros tatuajes?

      C: Ya llevo unos 6 años tatuando, antes de eso trabajé mucho tiempo como diseñador e ilustrador, de los primero tatuajes recuerdo el nerviosismo por mi falta de experiencia y también la alegría cada vez que veía que mejoraba en esto- 

6. ¿Cómo te imaginabas Blackmoon antes de crearlo?

       C: Era difícil imaginarlo físicamente, pero si tenía la certeza de que sería un lugar donde la gente se sentiría  bien y feliz, y que volverían por más tinta una y otra vez.

7. Cómo nació la idea de crearlo.

          C: Black Moon Tattoo nace gracias de mi esposa, teníamos poco tiempo de haber llegado de Panamá y mi primer año trabajé en una agencia de publicidad aquí -en Quito cuando Black moon se consolidó renuncie y me dedique de lleno a tatuar, a pesar de eso también estuve muy involucrado en los comienzos del estudio en cómo queríamos que se viera y como queríamos que evolucionara, y hoy en día estoy bastante feliz y orgulloso de lo que hemos creado.

Tunas y Cabras: viajar con conciencia en la pandemia es un antídoto a la depresión

Según datos de la ONU la depresión afecta a 264 millones de personas en todo el mundo. Los datos a nivel mundial parecerían confirmar esta mayor vulnerabilidad mental, citando encuestas que muestran un aumento del sentimiento de angustia despúes de la pandemia en el 35% de la población encuestada en China, el 60% en el Irán y el 45% en los Estados Unidos.

“El simple hecho de pasear puede reducir el riesgo de problemas mentales como la depresión”. El aire fresco hace que una persona se sienta mejor, sin agobios, sin presiones. Esta comprobado que la naturaleza es uno de los mayores antidepresivos que existe.

La antigua vía, aún empedrada, que conecta a Imbaura con Tulcán conduce hasta las más de 7 000 hectáreas desérticas que rodean el Tunas y Cabras, en medio de flores de chaguarqueros,  sábila, aloe vera e imponentes paisajes del desierto. Un hotel que adaptándose a la realidad, construye nuevos espacios al aire libre, donde los viajeros pueden conectarse directamente con todos los elementos. La palabra AMOR al filo de la montaña, hecha con acero metálico, es un homenaje al motor que mueve al mundo.

El pasto verde y recién cortado atrae a los pájaros y golondrinas, que en  búsqueda de comida llegan hasta el lugar aprovechando de las fuentes de agua de un gran jardín con hermosos y grandes árboles con flores de colores. Los pavos reales duermen en las copas y es muy fácil dejarse hipnotizar por el azul que genera la piscina. El lugar cuenta con un club hípico en el que se puede aprender sobre la crianza del caballo e interactuar con ellos.

El paisaje desde las mesas del restaurante, es infinito. Enormes ventanales permiten el ingreso de luz y de aire. Los horarios extendidos y las medidas extras de seguridad, permiten que no existan tantos viajeros dentro del mismo espacio y que haya una rotación constante. Entre las medidas de seguridad que ha implementado el hotel están: la implementación de bandejas de desinfección para los automóviles al ingreso. Un lavabo móvil ubicado en el exterior de la recepción. El control de temperatura y síntomas de los viajeros. Y el uso de mascarillas en las áreas compartidas.


RECOMENDACIONES IMPORTANTES SI DECIDE VIAJAR:

Viajes en auto

Las paradas en el camino para cargar gasolina, comer o ir al baño pueden causar que usted y las personas con las que viaja tengan contacto cercano con otras personas y con superficies que se tocan con frecuencia. Tenga el suficiente alcohol para todo el trayecto. 

En público:

  • Use mascarilla en entornos públicos.
  • Permanezca al menos a dos metros de distancia (aproximadamente la longitud de 2 brazos) de las personas que no viven en su casa.

Baños y sectores de descanso:

  • Lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos luego de ir al baño y después de haber estado en un lugar público.
  • Si no dispone de agua y jabón, use algún desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. Cubra todas las superficies de las manos y frótelas hasta que sienta que se secaron.

Al cargar combustible:

  • Use toallas desinfectantes. Luego de cargar combustible, use un desinfectante de manos con al menos un 60 % de alcohol. Al llegar a destino, lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos.

Paradas para comer:

  • La opción más segura es llevar su propia comida.

Prevea sus necesidades de viaje

  • Lleve consigo una mascarilla para usar en lugares públicos.
  • Empaque desinfectante de manos. Manténgalo a mano.
  • Lleve suficientes medicamentos para que le duren todo el viaje.
  • Lleve alimentos y agua en caso de que las tiendas y los restaurantes estén cerrados, o no dispongan de atención desde el auto, retiro de comida por el lugar y mesas al aire libre.

Polylepis Lodge, la conexión profunda que necesitas

A pocas horas de Quito se encuentra la reserva ecológica de El Ángel, un área protegida de alrededor de doce hectáreas que acoge a dos ecosistemas diferentes. En el lugar se encuentra Polylepis Lodge. El lugar permite dormir dentro del bosque y re conectarse con la quietud y la paz de la montaña.

Hacienda Pinsaquí con más de 300 años y adaptada al 2020

Cayó la noche, y luego de cenar una sopa caliente frente a un enorme mueble tallado traído en barco posiblemente de Asia, me permití saludar al Imbabura. La noche estaba despejada y a lo lejos se podía ver el perfil de la enorme y milenaria montaña alumbrada con la luz de la luna. Doblé mis piernas para pegarme a la tierra y me arrodillé. Agradecí y pedí por salud. La cámara, programada en larga obturación imprimió sobre el sensor la enorme e imponente montaña.

Estaba en la Hacienda Pinsquí, en una gran planicie que antecede al portón de ingreso de la casa construida desde 1772. Un gran patio de enormes eucaliptos dan sombra y a su vez son parte de la magia y la historia del ingreso. Una pileta circular es la encargada de generar el armónico sonido del caer del agua sobre el agua.

La arquitectura de la hacienda de estilo colonial se mezcla con hermosos detalles de estilo republicano como las líneas rectas y decorados de yeso, ventanales de gran altura. Los detalles hablan de la historia del espacio. En contraste a la arquitectura republicana, un enorme tejado soportado por grandes paredes de tierra guardan la historia de El Obraje establecido como uno de los más grandes de la zona, dedicado a producir tejidos de oveja y que llegó a tener más de mil trabajadores. Actualmente las grandes chimeneas y ventanales del lugar calientan los desayunos y las lecturas de la tarde en los salones dispuestos para los huéspedes.

Su interior guarda tesoros. El sitio tiene dos galerías decoradas con muebles franceses de madera tallada. Lámparas de Murano, esculturas de bronce y fotos que relatan la vida política de sus propietarios. Todas las habitaciones cuentan con baño privado y detalles que te envuelven en el lujo de la época como los grandes baños con tinas y lavabos de mármol.

El arte que decora el lugar son regalos traídos por la familia en barco en sus viajes por el mundo. Un cuadro de estilo japonés con incrustaciones de nácar es parte de la colección. Al atardecer, el sol se pone en el jardín posterior de la casa.

El graderío de piedra conduce a las grandes magnolias y araucarias testigos de importantes encuentros, históricos y libertarios, como el plan de Simón Bolívar para gestar la Batalla de Ibarra. Las 17 hectáreas que aun son parte de la hacienda guardan celosas una hermosa y olvidada glorieta en medio del bosque con estilo arabesco que posiblemente era usada para mirar los atardeceres de los campos de la hacienda. Los viejos y aun cargados naranjos que adornan la terraza posterior, son también el ingreso a la antigua bodega de equitación y el actual bar, donde se puede disfrutar de un canelazo con música local.

Viajar en tiempos de pandemia

Estos últimos meses nos han demostrado que a pesar de la letalidad del virus, el mundo no puede detenerse. Hoteles como Pinsaquí se están adaptado continuamente para reactivar el turismo en particular el turismo local. Con el 30% del aforo y la mitad de sus empleados, el hotel ha tenido que adaptarse a nuevas medidas que permiten a los visitantes desconectarse por un momento de la cuarentena y  olvidarse por un rato, en los espacios abiertos, de uso de las mascarillas.

Entre las medidas que se han tomado son: una ficha de registro por cada visitante donde se indica la procedencia, el estado de salud, los síntomas y un análisis al ingreso de temperatura y desinfección. Al llegar a la puerta de las habitaciones, carteles pegados en las puertas indican la desinfección total de las habitaciones. El uso de la mascarilla en los lugares compartidos como los corredores, restaurantes y el bar son obligatorios. En la cocina, los cubiertos, platos e implementos se lavan con agua en altas temperaturas. Los almuerzos son servidos al aire libre y bajo los eucaliptos para respetar la distancia. Varios lugares de desinfección con alcohol y bandejas para los pies se encuentran en las áreas de alto tránsito.

*Es importante aclarar que a pesar de las medidas que toman estos establecimientos es nuestra responsabilidad cuidarnos y cuidar de los otros. Aun cuando entendemos la importancia de activar el turismo, no recomendamos viajar, peor  aún si existe un estado de vulnerabilidad. En caso de decidirse por viajar, se recomienda prestar mucha atención en los detalles, llevar un kit de limpieza personal, cubiertos de madera desechables y alcohol.

¿Cuánto nos falta para volver a pintar las calles?
La ciudad es un lienzo que se pinta con aerosol. Como serpientes que cambian de piel, las ciudades son testigos de cómo paulatinamente sus superficies se llenan de arte urbano, hasta el punto de brillar y reflejar amplias gamas de colores que se multiplican crónicamente. Estos colores poco a poco conquistan diversas zonas y rincones del cuerpo de la ciudad. Hasta que cada cierto tiempo, la ciudad decide reinventarse, cambiar de escamas y con la ayuda el municipio blanquear nuevamente las paredes de sus terrenos. –  Martín López Cevallos

 

No hay mejor plan que salir a la calle a rayar las paredes. A dejar huella. A crear momentos para resguardarlos en el cerebro y en los muros que pueden tener más gracia. A sentir el sol disfrutando siempre de sitios nuevos y desconocidos. Al aire libre.

No todos los días se tiene el honor de salir a pintar con una crew como ALM.  Era junio de 2019 y en pleno verano nos reunimos en  la calle para hacer un registro fotográfico.


 

ALM CREW

 

 

Ramo

El hip hop, la cultura musical y el grafitti fueron las puertas que Ramo tomó para conocer la calle. Ya son 10 años que ha recorrido la ciudad motivado, más que por el propio arte, por generar una auto disciplina.  Se integró al equipo para armar 2punto5d y en la actualidad produce la segunda edición de la revista Ultra Vandal. 

Para el artista reafirmar su existencia es también poder seguir marcando la calle con tags, asegura que las firmas son la esencia más pura del grafitti. Dejar su huella sobre las paredes es para él apoderarse del espacio. Percibiendo el espacio público sin distinción de estratos. Para Ramo el grafitti es manifestarse desde uno y observar la reacción que causa en los demás.

Paint

Es creador de personajes y seres provenientes del imaginario colectivo. Lleva pintando en la calle alrededor de 1o años. Su última muestra llamada ILETRADXS  es una juego de palabras para valorizar la labor de los personajes que pintan las calles  y dejan su huella. Entre los diferentes lenguajes artísticos, crea y disfruta del trabajo en áreas como editorial, infantil, juvenil y urbano a más de venir desarrollado un  importante trabajo pictórico dentro de su estudio. 

Para el artista, el grafitti es un fenómeno transgresor en donde las personas que están detrás de esas huellas se arriesgan, se la juegan por el gusto de hacerlo y por declarar presencia y existencia en el medio.

Para Paint, la calle es un espacio de pugna de poderes, es privada a veces y pública otras menos. La calle no es predecible y es justamente eso lo que alimenta su trabajo.

“Podré preparar un boceto para un muro el día anterior, pero al final es la calle y el spot quienes deciden”- dice.

“Pintar en la calle me ha hecho lo que soy hoy en día. Lo más bonito que me ha brindado es entender mi ciudad o mi país desde otra perspectiva no solo desde mi burbuja” – Paint

Joins Back

Para el artista Joins la calle tiene una gran influencia. Principalmente por las cosas que pasan en ella. Su inspiración está en el día a día, en sus formas de mutar. En sus olores.  Cree que el graffiti no tiene sentido si no esta en la calle. Por esa razón, más que arte, cree que el graffiti es una forma de expresar sus sentimientos. Pinta desde hace 12 años y junto a su crew ALM  lleva 9 años. Sus letras están influenciadas en gran parte por el graffiti clásico con adaptaciones latinas.

Joins recuerda el tiempo que vivió en el barrio de La Mariscal. El acercarse a la calle le permitió conocer a la gente que comúnmente era ignorada como: adictos, indigentes, dealers y ladrones. Conocerlos le daba la seguridad de poderlos saludar a cualquier hora y sentirse seguro.

Las políticas urbanas no son compatibles con las prácticas de sus comunidades. El graffiti, desde que en la década de los ochenta se tomó las estaciones de ferrocarriles y los vagones de tren de grandes ciudades, como muestras de protesta social, ha sido perseguido o atrapado por las autoridades. Sin su cualidad de irreverencia, sin su lugar al margen de la legalidad, el graffiti solo demuestra el triunfo del poder oficial.

Las letras representan identidad, estilo, y poseen un lenguaje propio. Existen códigos que son utilizados por la mayoría de grafiterxs, que expresan ideas concretas, apoyo o rechazo. De: El lenguaje de las paredes

Concdecaro

Su caligrafía poco a poco va conquistando la ciudad. Su gusto por intervenir todo tipo de objetos ha hecho de la calle hermosos lienzos donde los trazos de las letras son sus protagonistas. Ahora las alcantarillas podrían ser parte de una colección de la ciudad. Los colores de sus letras desempolvan las olvidadas, grises y aburridas tapas metálicas que sin ser pintadas pasan desapercibidas. Sus herramientas como brochas y marcadores de punta plana le han permitdo colaborar y sumar hermosas texturas caligráficas a muros de otros artistas.  Fue invitada por el equipo de ALM para ser tallerista del curso DEL PAPEL AL MURO.


Carolina Iturralde estudió diseño de joyas y le iba bastante bien, pero llegó un momento en el que no se sentía satisfecha. Entonces encontró su verdadera pasión en el arte, la pintura y la literatura. Dejó atrás el negocio de las joyas y empezó a pintar objetos y muebles viejos para darles nueva vida: la alegría que eso le produjo cambió su forma de pensar. Tiempo después juntó la pintura, el grafiti y la caligrafía para crear su propio estilo De: Primicias 

El grafiti es una manifestación efímera ya que puede desaparecer al poco tiempo de ser creado, lucha contra el olvido, busca ser reconocido en la sociedad integrándose en la cotidianidad del paisaje urbano. Por encontrarse a la intemperie, están expuestos a un sin número de cambios ambientales, polución, manipulación, etc. Lo que hace que se deterioren y periódicamente, pierdan sus colores, sus formas y los acabados que un día tuvieron. Al mismo tiempo es una marca que intenta dejar una huella para siempre.

Taki183, Julio 204, CornBread hace 50 años en Nueva York

La ciudad es un organismo que se va transformando por quienes la intervienen. En tiempos de pandemia las calles han sido protagonistas de la soledad y el olvido. Del miedo. Sin embargo, las calles nunca cerraron, están ahí, enmoheciéndose, esperando una mano de color para que todo vuelva a tener sentido.

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Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos
Por: Manuela Ribadeneira
2014
Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto.

Es momento de concretar nuestras aspiraciones. No podemos dejar que la inestabilidad del tiempo corroa nuestras varillas. Es momento de accionar. Mirarnos hacia adentro y continuar construyendo las columnas que han quedado olvidadas. El cielo no tiene dueño, el cielo es nuestro.

Esta obra es parte de una serie donde Ribadeneira emplea como leitmotiv las llamadas “varillas de la esperanza”, aquellos hierros vistos que surgen de los techos de las casas o construcciones proyectando su empleo en futuras ampliaciones. Aquel espacio vertical por conquistar queda apenas anunciado, la mayoría de veces llegando a transcurrir años o décadas sin que se concreten las aspiraciones. El primer desarrollo que hizo la artista alrededor de esta idea fueron las varillas que instaló en el 2008, en tamaño real, en una casa frente al centro cultural TEOR/éTica en Costa Rica. Ribadeneira las emplea como una declaración de propiedad territorial, cuyo propósito suele quedar trunco. Al pensar en el estado de abandono y corrosión en que casi siempre se encuentran estos esqueletos de columnas —una característica de la “arquitectura Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto 2014 Mausoleo para segundos pisos Sala 01 Hago mío este territorio P.45 09 de la necesidad”, parte integral del paisaje urbano en Latinoamérica— parece proponer su condición de ruina como un memorial; una imagen poética sobre la derrota de los anhelos: “Comencé a trabajar esta idea como parte de mis investigaciones sobre apropiaciones de espacios. Pues dejar las varillas plantadas para el segundo piso es un aviso de que ese espacio de cielo tiene dueño. Ahora las estoy pensando como ruinas. Viven como toda ruina en ese extraño intermedio entre pasado y futuro (no hay concepto de ruina sin una noción de futuro), pero tienen poco presente”

Por: Rodolfo Kronfle Chambers (curador)

OBJETOS DE DUDA Y DE CERTEZA (2000-2019)
Centro de Arte Contemporáneo, Montevideo y Luis Dávila, Montevideo, Quito, Ecuador (14 de diciembre de 2019 al 19 de abril de 2020)
Fotografías: Archivos del CAC

Sala 1. Objetos de Duda y de Certeza
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Grabador Fantasma

Grabador Fantasma

GRABADOR FANTASMA
2018
Instalación · Película S 16mm
9´25´ loop
Proyecto comisionado

En “Grabador Fantasma”, Adrián Balseca presenta un gramófono sobre una canoa que viaja a través de la selva impulsado por energía solar, captando sonidos humanos y no humanos del bosque.

La investigación en que se basa la muestra es de Adrián Balseca, empezó a trabajar en 2016 sobre la explotación del caucho. Balseca se considera un coleccionista empírico de material, lo que le ha proporcionado una capacidad innata para crear nuevos discursos visuales.

Una conversación entre Rodolfo Kronfle y Adrián Balseca (Obtenido de paralaje.xyz)

Rodolfo Kronfle: Me parece interesante la manera como concentras el contenido de tus videos en un objeto protagónico que constituye el elemento medular de sus puestas en escena: una cabeza de madera gigante, un caduceo monumental de hierro fundido, un automóvil, una canoa tallada de un árbol, etc. En el desarrollo de tus filmes estos objetos adquieren una densidad simbólica inmensa al surgir de –e interactuar con– el elenco de actantes (Bruno Latour dixit) que se van interrelacionando: no solo los humanos y sus actividades, sino también el paisaje mismo y las actividades que se desarrollan en este.

Estos objetos están además inmersos en una red de creación/destrucción que de diversas maneras matiza los enunciados del progreso e interrogan hitos de nuestra historia económica. Es ahí donde parece que la obra escarba en una serie de relaciones de producción que son de gran calado en el tiempo, siendo una forma muy efectiva de sondear, sin didactismos, las capas de historia con que se configura el relato del estado-nación y sus descalces con el territorio y el individuo que lo habita. Te debe tomar tiempo perfilar el guión de cada obra. ¿Te sorprenden a veces los resultados e implicaciones inesperadas que surgen en su realización? Al conocer tu sentido del humor puedo intuir además una sutil ironía en varias piezas pero subsumida bajo una mirada contemplativa que prima. ¿Es algo que controlas o que surge inevitablemente?

Adrian Balseca: Cada proyecto merece un cuidado y dedicación especiales en la la selección de lugares a trabajar. No me gusta llamarlos “locaciones”, ni a su búsqueda como simples scoutings. Me siento más cómodo con la idea de que estos recorridos iniciales en búsqueda de sitios son aproximaciones a historias locales determinadas; y es que cada territorio o paisaje tiene mucho que contar. No trabajo con guiones, en el sentido rigorista del guión cinematográfico. Lo que sí busco es incorporar tratamientos audiovisuales que, acompañados con los “ensayos visuales” que hablábamos al inicio, funcionan como guías al momento de filmar, por ejemplo. Ahora llevo un cuaderno de anotaciones visuales que se va engrosando poco a poco antes de cada filmación.

Me interesa alimentar mis proyectos con ciertas figuras retóricas o atributos visuales que puedan detonar espacios para el humor. Como un ejercicio consciente, encuentro que el humor es muy difícil de alcanzar.

En el proyecto de Balseca colaboraron miembros de Kara Solar, una organización que se ha concentrado en nueve comunidades achuar (situadas a lo largo de 67 kilómetros cerca de los ríos Pastaza y Capahuari).

Su obra es una práctica donde las fronteras entre lo utilitario, lo utópico y lo poético son cada vez más borrosas.

La idea partió gracias a la Fundación Kara Solar, que fue la encargada de desarrollar una serie de canoas que se movilizan a través de energía solar. Un proyecto de movilidad fluvial creado en 2012 por un grupo de ingenieros y líderes comunitarios, en cooperación con la Nacionalidad Achuar del Ecuador.

Su obra está inspirada en la película Firtzcarraldo. La odisea de Brian Sweeney Fitzgerald, a finales del siglo XX. La historia se desarrolla alrededor del gusto del empresario por la música que aspira hacer una fortuna con el caucho y sueña con construir una edificación para la ópera en la selva amazónica. Balseca construye un gramófono sobre un barco que viaja sobre el Río Bobonanza en medio de la selva donde capta el sonido ambiente del entorno.

Proyecto comisionado para la 14a. Bienal de Cuenca: Estructuras vivientes. El arte como experiencia plural, 2019.

Fotografías: Archivo Centro de Arte Contemporáneo
Fuentes:
http://adrianbalseca.net/es/trabajo/49-horamen-7.html
http://www.paralaje.xyz/grabador-fantasma-una-conversacion-entre-rodolfo-kronfle-y-adrian-balseca/
eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/adrian-balseca-recorre-la-selva-con-sonidos
http://www.pichinchauniversal.com.ec/grabador-fantasma-escuche-los-sonidos-de-la-selva-en-el-cac/

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Natalia Espinosa y el maravilloso Perro de Loza

Natalia Espinosa y el maravilloso Perro de Loza

La artista en su taller, acompañada de su mascota, restauraba una plomada parte de su última muestra sobre la memoria de los espacios demolidos. El Perro de Loza ya es un referente del arte en Quito.

A la artista ecuatoriana Natalia Espinosa la cerámica le sirve para expresarse y hablar. En su última muestra ‘Esto será demolido’, presentada en noviembre pasado, en la Galería N24, su mensaje recaía sobre la memoria. Era un gesto simbólico a varias casonas construidas entre los años 1950 y 1970, que no cuentan con una protección legal y que por el crecimiento de la ciudad están siendo demolidas.

 

 

Ya son más de tres años desde la primera vez que llegué a su taller. El Perro de Loza, su espacio de producción, ha crecido al igual que sus plantas. Un hermoso jardín de enredaderas es el abrebocas del lugar. El túnel de plantas invita al jardín posterior de la casona ubicada en el barrio La Floresta, lugar seleccionado por la artista para producir y crecer. Esa mañana la encontré arreglando un detalle en una plomada cilíndrica que era parte de las piezas de su última muestra. Los elementos arquitetónicos y los patrones con los que está trabajando Natalia me llevaron a conectar aun más con su obra. Sobre una de las gradas, a manera decorativa y entre las plantas un bloque calado había sido rescatado. Antes de sentarnos en una de las mesas del jardín preparó un café. Mientras lo preparaba me indicó parte de su taller, que también funciona como galería. Es imposible no maravillarse con cada detalle de todo el trabajo que este tiempo ha venido construyendo. A más de todas sus piezas de cerámica un par de móviles volaban por los aires.

Natalia formó parte de la primera generación de arte de la Universidad Católica. Continuó su formación en el departamento de cerámica en Gerrit Rietvelt Academie de Amsterdam. Tiene un masterado en Estudios de la Cultura por la Universidad Andina.
En su taller el horno es un elemento importante. El fuego tiene la última palabra, tanto en el bizcocho como en el acabado final. Su continuo contacto con los otros elementos como la tierra y el agua y su sensibilidad para crear con el viento hacen que el trabajo de Natalia contenga mucha carga energética. En su vida diaria plantar y nadar son dos de sus prácticas favoritas.

En su taller un cactus gigante crece en una de sus macetas de formas y patrones. En una de las esquinas un sapo al acecho, un conejo en pleno salto y un cerdo vago cuelgan del techo. Todo esto sólo pasa en el mundo de Natalia Espinosa, del Perro de Loza.

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Enamorarse del silencio

Enamorarse del silencio

Escuchaba como las suelas de mis zapatos crujían con las pequeñas piedras del camino. Ese era el único ruido. Al detenerme, silencio absoluto y profundo. Desde el ingreso al Morikami Museum, al sur de la Florida, la persona que daba las indicaciones del lugar solamente murmuraba.

La topografía del terreno permite ver gran parte del parque desde el lobby. Desde el lugar, se aprecian los detalles de la arquitectura japonesa. Las vigas de madera en su estructura, los suelos elevados y los espacios abiertos, divididos por modulares y adecuados para una buena ventilación son parte del ambiente. El aire se sentía limpio y liviano. Había llovido y terminaba de escampar, el olor que emanaba las plantas se desprendía de los jardines.
Enormes setos demarcaban el camino y me llevaban a gozar de una nueva aventura lejos del ruido y la velocidad de la ciudad.

Hermosos puentes de madera roja levitaban sobre el agua y contrastaba con el intenso verde de las plantas. La gran laguna que humidifica el sitio es un imán de contemplación. Varias ondas se generan al momento de que pequeñas hojas caen sobre su superficie. En ese tránsito, en el que el silencio invadía las almas: el mar y la tierra danzaron sin música bajo los cerezos y contemplaron a las tortugas que subían hasta la superficie para encontrarse con el sol.


George Sukeji Morikami un emprendedor japonés llegó al sur de la Florida cuando era joven y soltero. Con ansias de un futuro mejor, formó parte de la colonia Yamato, una pequeña comunidad de agricultores de piña que se asentaron en 1903 en Boca Ratón, Estados Unidos. Aunque la colonia tuvo que desintegrarse y volver a Japón, el sueño de George fue conectar su cultura con tierra Americana.
Él, uno de los últimos colonos que permaneció en Palm Beach, tuvo una fortuna que superó los millones de dólares, sin embargo, jamás se desconectó de a naturaleza y de su disfrute.

Su gusto por su espacio le llevó a terminar su vida en una pequeña casa móvil en las inmediaciones del Morikami Park. Junto con sus amigos, vecinos y el Departamento de Parques y Recreación del Condado de Palm Beach, el simple sueño de George adquirió una nueva dimensión. Con la apertura del Museo Morikami y los Jardines japoneses en 1977, se creó un monumento viviente, que construyó un puente de entendimiento cultural entre las dos tierras de George Morikami

El parque está abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 y tiene un valor de $15 adultos, $13 tercera edad y $9 para los niños. La dirección del sitio es:
Morikami Museum & Japanese Gardens
4000 Morikami Park Road
Delray Beach, FL 33446

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Oswaldo Páez Barrera, la crítica en el pensamiento y la sensibilidad

Oswaldo Páez Barrera, la crítica en el pensamiento y la sensibilidad

Entre sus proyectos académicos actuales como docente e investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central del Ecuador están: el fortalecer la autenticidad de los ecuatorianos a través de un replanteamiento de la línea ecuatorial y su franja, así como desarrollar un mapeo de información georeferenciada de los centros históricos de Quito, Cuenca, Latacunga y Manta, buscando con ello verificar posibles trazados precoloniales de estas ciudades, borrados o ignorados por las falsas bondades del colonialismo.

La primera conversación que tuve con Oswaldo Páez Barrera fue cerca del patio central de la facultad en la cual se graduó y hoy dicta las materias de Teoría e Historia de la Arquitectura. La mañana del 27 de octubre tuvimos una larga y distendida charla cubiertos bajo uno de los techos de los corredores del edificio, en la cual me comentaba sobre los mencionados proyectos de investigación que tiene en marcha.

Con un PhD en Teoría e Historia de la Arquitectura y con un Master en Historia, Arte, Arquitectura y Ciudad otorgado por la Universidad Politécnica de Catalunya, Oswaldo ha desarrollado sus especialidades aplicándolas a la crítica del arte, de la arquitectura, la ciudad y los territorios, desde posiciones contemporáneas y polémicas. La mayoría de sus publicaciones versan sobre estos temas. Por ejemplo, su libro: X bienales, XX momias y XXX dólares, (UISEK, 2012) es un compendio de ensayos y artículos analíticos sobre las 11 primeras bienales internacionales de arte que se realizaron en Cuenca y que entregan al lector la única versión contestataria de ese evento. Este libro, años posteriores, fue censurado.

El siguiente encuentro con Oswaldo fue para admirar sus pinturas y dibujos que cuelgan de las paredes de la Quinta Huasipungo, ubicada en Guápulo, Ecuador. La casona fue adquirida por el artista luego de ser la sede de la Embajada de Bélgica. El inmueble, fue construido en el siglo XIX en un estilo neoclásico mestizo, se encuentra patrimonializada y atesora intactas su materialidad y espacialidad.

Mientras conversaba con el artista los olores se deprendían de la cocina. En el lugar los jarrones estaban llenos de flores frescas y las paredes de la casona cubiertas por una poderosa colección de dibujos y pinturas que dan cuenta de la sensibilidad antisistémica de su autor.

Sobre algunos de los carteles que conserva en su colección, me decía Oswaldo, fueron parte de la producción iconográfica de los años setenta, cuando formó parte del movimiento comunista del cual fue expulsado por discrepancias ideológicas. Recuerda, con una sonrisa irónica, que en esos años las infiltraciones del enemigo llevaron a que los grupos de universitarios izquierdistas se enfrentaran entre ellos, mientras los poderes dominantes seguramente se reían.

El recorrido de su casa es la recopilación de parte de su producción artística. En las áreas sociales se exhiben cuadros con fuertes trazos contrastados con una intensa paleta de azules. En los lugares más íntimos las paredes contienen obras que representan los paisajes urbanos de Cuenca y también autorretratos realizados por el artista en varios momentos de su vida. Junto a sus pinturas se puede ver caricaturas de viejos amigos y cuadros de colegas cercanos, todo ello reflejando la sensibilidad y el pensamiento social y político de Oswaldo Páez Barrera.

El patio andaluz de la casona revestido con baldosa hidráulica, tiene una pileta en el centro desde donde los pájaros toman agua. A pocos metros una sala, detrás de un ventanal por donde pasa el sol y se ve la cúpula y espadaña de la iglesia de Guápulo, nos dispusimos a conversar sobre su vida y su obra. En su producción pictórica, como en sus publicaciones, existe humanidad, una conciencia solidaria, igualitaria y libertaria. Para Oswaldo, la mayoría de la gente no merece la situación en la que vive, él piensa que es posible un nuevo país en donde primen la justicia y la libertad.

Su casa, rodeada de plantas, jardines y árboles patrimoniales la comparte con su esposa, la abogada Ximena Vintimilla Moscoso y las dos hijas: Carmen y Laura. El ingreso frontal a la Quinta Huasipungo –nombre del lugar desde el s. XIX– es por la calle Leónidas Plaza y su desnivel en la parte posterior que se abre hacia el río Machángara permite entrar desde la Av. De los Conquistadores. Este lugar es un sitio privilegiado por la vista hacia los valles y el paisaje que le rodea. En el camino de entrada, Oswaldo ha colocado una serie de esculturas que replican obras de las culturas Jama Coaque, traídas desde La Pila y que fueron ubicadas en los arcos de medio punto de uno de los grandes muros de contención que tiene la Quinta.

En el área privada, las habitaciones están conectadas a una terraza techada que permite mirar hacia el cerro Auqui y hacia el jardín posterior de la casa, adornada con otra pileta de piedra junto a la palmera registrada por el Municipio como la más alta de la ciudad.

Los jardines de la parte posterior albergan una pequeño estudio, separado de la casa en donde Oswaldo pinta. Un tríptico de gran formato, aun en proceso revela los trazos actuales del artista.

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De rocíos y flores

De rocíos y flores

Rocío Palacios se convirtió en cientos de estrellas en un accidente mientras cosechaba flores. El artista Juan José Ruiz nos relata la relación con su madre y, a través de su espacio, nos enseña su esencia y su alma.

*lámpara hecha por Rocío Palacios. Foto donada por Juan José Ruiz

Recuerdo haber estado levantando las flores del cartucho entre mis manos mientras Li Saumet, la cantante colombiana de la banda Bomba Estéreo coreaba con toda la energía la canción ‘Pure Love’. Ese momento Juan José Ruiz, conocido también por los amigos como el Chino Ruiz, repartía las flores con las que había decorado el lugar para la cantante. Ya casi era el final de la noche, y las flores blancas se elevaban al filo del escenario, la noche del 28 de abril del 2018 le cantábamos al amor y también a Rocío, madre del Chino, que hace poco había dejado esta tierra para explotar en miles de estrellas del universo.
Al Chino le conocí en el Z Gallery, en Cumbayá. En ese lugar, se gestaban conciertos, muestras y lanzamientos de nuevos emprendimientos. Varias fueron las temporadas que el sitio se volvió el punto de encuentro de artistas y amigos. Un referente del diseño. Siempre con mucho arte fue quien empujó para que hiciera mi primera muestra: Choque de Mundos.

Una mañana soleada llegué hasta su casa. Nos sentamos en su sala y conversamos. Era hermoso el verde que contrastaba con la madera. Y cómo las plantas cómodamente se trepan por las paredes y el techo.

El ajedrez junto a la ventana tenía una luz especial. Las flores de las paredes y el silencio del espacio se hacían sentir. También era hermoso saber que Juan José me había extendido esta invitación para conocer a su madre. Sin necesariamente estar presente físicamente.

Cada espacio había sido tocado, puesto, decorado por Rocío. Se sentía que había un gusto por volver a su lugar en un sitio lleno de luz.

Las ventanas dejaban entrar a las plantas. Varios cuadros y vitrales pintados por ella le dan color al sitio. En su dormitorio, hermosas flores de colores permanecerán para siempre sin marchitarse. Un solarium da muestra de su gusto por el descanso y la importancia del sol.

Más allá una pequeña sala conectaba con el garaje. El sitio era el taller de Rocío. En el lugar estaban todas las estructuras y soportes que utilizaba para crear sus diseños florales. Una hermosa planta recibía la luz del sol que entraba por la claraboya del taller.

Todos los hilos se tejieron mientras, sentados sobre un cubrecama de crochet, supe que Rocío se fue de esta Tierra mientras cultivaba la Flor del Chaguarquero, también conocida como la flor de la penca negra, una planta que crece en las laderas de las montañas y que Rocío usaba para crear sus lámparas.

La partida de un amor es inexplicable y nos cala en lo profundo. Mientras paseaba solo por el jardín entendí muchas cosas. Veía al Chino a través de mi lente mientras fumaba acompañado de hermosos seres de luz en un pequeño patio en el porche de su casa y entendí. Rocío, todo está bien.

 

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Rafael Racines Cuesta, el investigador de fotografías históricas

Rafael Racines Cuesta, el investigador de fotografías históricas

‘Mi trabajo es un legado a la juventud. La fotografía no es pura curiosidad: es lección. La fotografía no es farándula: es un testigo fiel de una realidad y hay que darle ese valor’.

Su colección de fotos la empezó en las afueras de los cines de Quito. Rafael Racines Cuesta recuerda que desde joven tuvo el gusto de comprar fotografías a los carameleros y chocolatineros que se ubicaban en las puertas de los establecimientos. Su interés por la investigación, los registros históricos fotográficos y las caminatas a lugares poco conocidas, pero tradicionales, le llevaron a convertirse en un referente, no solamente en los medios digitales de la ciudad, sino también, en lo más importante para Racines: en la gestión del campo cultural.

Tuve el gusto de encontrarme con Rafael en la cafetería del Centro Cultural Metropolitano. Muy cerca del corazón de la ciudad: La Plaza Grande. ‘Tu tienes que aprender a hacer organizado’- me decía Rafael. ‘Una diaria, una diaria todos los días. Yo no tengo ninguna desesperación de los likes, ni de ninguna pendejada, discúlpame que te diga, yo a mi edad ya no estoy para estar en eso’ – me decía efusivamente refiriéndose a su estrategia digital. Actualmente su comunidad: Quito, de aldea a ciudad, en Facebook llega casi a los 20K seguidores.
‘Si te dedicas a hablar de historia: hablas de historia, de memoria, de identidad y de las falencias de la ciudad. De los errores que cometemos. Cuestionar hace que no solamente te conviertas en un referente en las redes. Eres un referente en la ciudad y de la sociedad’
La segunda vez que vi a Rafael fue mientras participaba en un conversatorio en el Salón Máximo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central. Con un salón completamente lleno recordaba con nostalgia el agua que bajaba desde los deshielos del Pichincha, la misma que pasaba a través de La Chorrera hasta la Plaza de San Francisco y la Plaza de la Independencia. Cuando Racines habla de Quito se lo escucha cómodo y confiado. Su fresca memoria le permite recordar vivencias de su infancia.
Su padre, mecánico, y su abuela fueron los encargados de enseñarle de la mano la ciudad. Los dos habían crecido en barrio de San Roque. ‘Yo se lo que es vivir 8 hermanos en un mismo dormitorio. En nuestro tiempo del Quito antiguo había un solo servicio higiénico para 10 familias y las mamás se turnaban para dar la limpieza del excusado. Eso eran los hogares de los quiteños. Es una realidad de Quito que quiere ser olvidada.
Obtenido del archivo de Quito, de aldea a ciudad. El quiteño de verdad allá por los 1940s, 50s y 60s, era el que se aventuraba con la jorga de amigos y amigas de barrio, a buscar moras, tacsos, manzanas silvestres, nigüas, zambos y más en los bosques y quebradas (hoy inexistentes) de la ciudad.
Rafael Racines nació el 28 de mayo de 1950. Cursó varios años para conseguir una licenciatura en psicología industrial que no concluyó. Para él su trabajo es el fruto de las vivencias de su niñez. Actualmente su circulo de amigos está conformado por: historiadores, arquitectos, trabajadores sociales, antropólogos, jóvenes estudiantes y aficionados de la ciudad.
El camino de Rafael da inicios en 2012 cuando fue invitado a una entrevista hecha por Sami Ayriwa en TV Pública sobre su video que aun está colgado en Youtube llamado: El Quito de los olvidados. En 2013 inaugura su cuenta en Facebook: Quito, de aldea a ciudad. ‘Entre el 2015 – 2016. Fue cuando empecé a salir con los jóvenes de las universidades. Las redes sociales me permitieron conectar con más personas para realizar caminatas. En el año 2017 entré a El Censo por primera vez. El Censo era un sitio temido y logré llegar con 450 personas. Tampoco nadie hacía caminatas a la Chorrera por miedo a la delincuencia, la última vez que fuimos llegamos con 350 personas. En el 2017 hice 11 caminatas en los 11 meses del año. Previo a las caminatas dábamos una charla con fotos e información del lugar y les preparábamos haciendo una confrontación del pasado y del presente’- me comentaba Racines.
Texto de RRC: La modernidad nos entrega una nueva ciudad que es la que heredamos a nuestros hijos, ciudad que tenemos que cuidarla y enseñar a cuidarla…pero esto no es obstáculo para recordar la que se nos fue.
La confrontación de fotografías es un buen ejercicio para ver ver como la ciudad va cambiando. Rafael recuerda alguna vez haber pasado siete horas mirando una misma foto. Para él observar va más allá de apreciar. Es la capacidad de poder reconocer e interpretar lo que las otras personas no ven. Su conocimiento en cuanto a la digitalización de archivos nace un día cuando conectó un tocadiscos de carbón a la computadora.
En el lapso de veinte años ha logrado recopilar alrededor de 70 000 archivos de música entre: 20 000 boleros, tangos, música ecuatoriana tocada en el órgano de la Iglesia de San Francisco, música gospel; en inglés y en francés. Reconoce Rafael la importancia y el potencial que tuvo a partir de eso la computadora y reconoce sus limitaciones, ‘pues su generación no nació con la computadora bajo el brazo’.

 

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Ecuador, su riqueza es la vida

Ecuador, su riqueza es la vida

A una hora del aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito existe un lugar donde el tiempo re cobra su tiempo. El bosque de Papallacta es el hábitat de más de 14 especies de colibríes y cientos de ‘pajareros’ que llegan de todo el mundo para visitar su bosque y las cascadas que se divisan entre el espeso verde.

Cascadas que caen donde las montañas se rompen, ranuras creadas por la naturaleza. Parecían enormes cuerpos traspasados por cantidades inexplicables de agua levitando sobre mi cabeza. Luego de llegar a Guango Lodgey disfrutar de la comida local, lo primero que hice fue pasear por el sendero hacia la cascada. En el camino el tiempo re cobraba su tiempo. Conocí a sus enormes habitantes verdes, que colgados, al borde de la montaña, se resistían unos a otros para poder co habitar. Era fácil perderse entre la bruma de los árboles y el sonido del agua.

El hotel está creado para el avistamiento de aves. Su principal atractivo son los pájaros, y sus consumidores principales: los ‘pajareros’ que viajan por el mundo documentando la mayor cantidad de aves para alcanzar una mejor documentación fotográfica. Al llegar, en una pequeña plaza del hotel, habían creado sets con fondos y bebederos con agua dulce para que los colibríes se acercaran. Todo listo para ser capturados por los enormes tele objetivos de los viajeros.

Las esculturas de madera del comedor principal iban perfecto con las cortinas bordadas de hilo. El lugar calentado con el fuego de las chimeneas, tenía varias salas para compartir y era el sitio donde los visitantes disfrutaban de la comida entre rosas naturales y muebles de hacienda. El calor subía al segundo piso. Desde la parte superior, una sala permitía divisar el bosque a cualquier hora del día. Tras los ventanales se podía ver: el cielo, las estrellas y los árboles; en un lugar relajado. Las habitaciones recubiertas de madera, con su techo redondo son particularmente acogedoras. El sonido de los pájaros, el río y la lluvia, son perfectos para escucharlos desde el calor de las cobijas.

Despertar con el sonido del bosque. Desayunar con aire puro y volver a hacer una siesta. El hotel es perfecto para descansar. Otro de los sitios importantes para visitar es el río. El Río Papallacta se encuentra a pocos metros del hotel y es perfecto para admirarlo y dejarse ir con sus aguas antes de volver a la ciudad y al ritmo sin tiempo. Guango es una palabra quichua que significa: trenza. Lugar de grandes montañas que se entrecruzan, cuyas aguas concurren para formar ríos poderosos en valles profundos cubiertos por el bosque nuboso de las laderas andinas, bajo un clima siempre cambiante y una llovizna típica. No había mejor definición para describir al hermoso viaje en el bosque de Papallacta.

Recomendaciones:

  • Viajar al menos dos días para disfrutar del amanecer y el atardecer en le bosque.
  • Llevar botas propias. En caso de no tener el hotel las provee.
  • Los costos varían entre $48 a $117 dólares dependiendo de la estadía.

 

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Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

El trabajo de Sergio se relaciona estrechamente entre la realidad y la ficción. Sus renders tienen la particularidad de estar cargado de detalles que le sirven para describir la atmósfera. Experimenta con las líneas de la arquitectura y las formas orgánicas de sus personajes.

Sergio Calderon me recibió en su espacio. Un departamento ubicado atrás de una casona familiar: ‘ésta casa construyó el tío de mi mamá. La historia contaba que mi mamá pisaba los bloques con los que fueron construidas las paredes’. – me decía Sergio.
El arquitecto me recibía en el espacio que había restaurando y adaptado, con sus propias manos, para trabajar y vivir. Su intervención en la materialidad me deleitaba con la pureza de los elementos que hacían particular al sitio. Sergio vive en el lugar desde Octubre 2018. Me contaba que la primera noche que durmió en el sitio, sus vecinos hicieron una fiesta de Halloween. Por eso recuerda el mes. Dice que hasta ahora mantiene una relación ‘prueba y error’ con el espacio donde habita. En el sitio no existe una cocina, ni un comedor. Los dos ambientes están conectados con la altura del techo. Su habitación se comunica con el baño por una pequeña pequeña ventana, separada por plantas dispuestas por el arquitecto. Algunas plantas se encontraban dentro de la pared y otras colgantes. Plantas que gustan de sombra y humedad. – según Calderon.

Me gusta que las plantas me permiten sentir el tiempo. No es inmediato. Cuando riegas el agua recién después de dos semanas empiezas a cachar qué esta pasando

– decía.

Sergio está desarrollando una serie de ilustraciones compuesta por varias imágenes. Una vista de 360 grados, genera una continuidad infinita y un juego secuencial a partir de las horas, la luz y el recorrido del sol. Representa a un prólogo, tres capítulos y un epílogo.

Para trabajar, el artista tomó fotos a varias modelos con las que obtuvo las texturas de los pliegues y las sombras de su indumentaria.
El prólogo de la serie está ambientado en Zaruma y el Puyo.
‘Zaruma, equivale a lo macho. Y el Puyo, la selva, es hembra’ – decía Sergio.
Trata sobre las ciudades como si fuesen organismos. Hipotéticamente, en el futuro donde las ciudades ya tienen conciencia. Una conciencia entendida como inteligencia artificial. Calderon representaba la inteligencia artificial con una gran flor hecha de estructuras de antenas.

De fondo sonaban las canciones de Guardarraya. Sergio se acercó hasta un baúl al pie de su cama, movió un busto que tenía sobre el mismo y abrió un viejo candado. Su tesoro: un papel tapiz celeste corroído por el tiempo y la humedad que cubrían la madera del baúl. Cientos de libretas y carpetas donde estaban guardados sus dibujos, trabajos e investigaciones. Sergio proviene de una familia de artistas. Tanto sus padres como su hermano pintan. A diferencia de su familia que ha desarrollado su cercanía con las líneas orgánicas, Sergio se siente más cómodo con la geometría y con el desarrollo de estructuras. Entre sus dibujos que me mostró un mapa hecho con rapidografo, lucía su destreza con el blanco y negro y los minuciosos detalles. Me comentaba que desde pequeño le gustó dibujar pero recuerda que nunca se sintió cómodo con el color. Diseñó siempre en blanco y negro hasta que descubrió el Photoshop y su extenso mundo de posibilidades.

¿Crees que la arquitectura tiene que ver con la ciencia ficción?
No se si tenga que ver, pero es facilito que sean afines. Te das cuenta en el cine, en un montón de cosas donde la ciencia ficción apunta a la arquitectura. La gente acepta y es una carrera linda en el sentido que te abre un montón de campos: imagen, gestión, historia. Cuando egresé recién me di cuenta del potencial que tiene la arquitectura. Hace que te cuestiones muchas cosas.

La carpeta donde tenía guardados sus dibujos era una acuarela que había hecho su padre. Una representación de El Ejido. Sergio fue sacando una a una las libretas de diferentes tamaños. La primera la compró en 2012 y desde ahí decidió que todas fueran rojas. Luego de mostrarme sus anotaciones pude entender lo consecuente con su espacio.

El armario que pertenecía a su abuelo lucía su madera maciza y brillante. Concordamos con Calderon la cantidad de cosas útiles que las personas desechan.

En la pared de su estudio tenía varios renders impresos de sus proyectos. Algunos en ejecución, otros ya entregados. Me hablaba sobre uno de ellos. La intervención del Bicentenario. En el lugar habían impreso uno de sus renders en una gran gigantografía. Sergio la veía cuando sacaba a pasear a su perro.
‘Siempre he vivido frente del Pichincha, pero siempre me han gustado los barrios de la ladera del Pichincha: La Florida, Las Casas. Influye mucho que estés viviendo sobre la ladera. Lo que me gusta del lado este es que le ves siempre al Pichincha de frente’.

Una escalera permitía subir a un medio piso que Sergio usaba como mueble para sus libros y películas. Hablamos de Escher y lo increíble de su arte, la infinidad de las taselaciones y la infinidad de su obra.

 

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El barroco resguardado en las paredes del Carmen Alto

El barroco resguardado en las paredes del Carmen Alto

El monasterio del Carmen Alto se fundó en 1.653. No fue hasta 2008 que parte del claustro se adaptó para abrirlo al público. Actualmente la reserva del museo es dirigida por Noralma Suárez, quien es la encargada de preservar y resguardar los bienes patrimoniales pertenecientes a las hermanas Carmelitas Descalzas. Los bienes le fueron entregados al museo para su custodia y su gestión.

Estábamos en el interior de una de las habitaciones del Museo del Carmen Alto, perfectamente adecuado para resguardar las colecciones del convento. Luego de colocarse unos guantes, Noralma abrió las puertas de seguridad girando una gran rueda en el sentido de las manecillas del reloj. Las puertas se abrieron y las cajas que contenían el pesebre quedaron a la vista.

“A lo largo del tiempo, generaciones de religiosas de la orden de las Carmelitas Descalzas han enriquecido el pesebre conventual gracias a su devoción y a sus destrezas manuales. Alrededor de 300 esculturas de madera conforman el pesebre. Hay figuras, flores, delicados ropajes para vestir las imágenes y por supuesto el ajuar del Niño Jesús. La construcción del pesebre es una tradición iniciada en Italia por San Francisco de Asís en 1.223 con el objetivo de hacer más comprensible el misterio del nacimiento de Cristo.

Con cuidado, Noralma sacaba una de las cajas que contenía parte de la serie. Al abrirla, pequeñas esculturas de madera, protegidas con esponja, retratan personajes costumbristas de la ciudad. Una señora, golpeada por su esposo borracho, llamaba la atención; estos personajes hacían parte del Belén, así como también acciones cotidianas con personajes cargados de representaciones raciales.

En el mundo conventual femenino el levantamiento de pesebres fue asumido con devoción. El Carmen Alto no fue la excepción. Según crónicas del siglo XVIII, las Carmelitas Descalzas se destacaron por sus habilidades para elaborar figuras de marfil y madera, flores de tela y vestimentas, principalmente el ajuar del Niño Jesús. El Belén Carmelita está conformado por 300 piezas que datan principalmente de los siglos XVIII y XIX.

Su estrecha relación con el pesebre convirtió a estas piezas en objetos cercanos a las mujeres que frecuentaban los espacios en donde estaban colocados. Según Noralma estas piezas formaban parte de la cotidianidad del convento, se volvían objetos utilitarios. Por ese motivo y debido al desgaste, las piezas han sido intervenidas año tras año por las monjas, hasta que fueron entregadas al museo, acumulando así capas de pintura en las esculturas y trazos del tiempo en los trajes de los diferentes personajes.

Dependiendo de la jerarquía las figuras cambian de tamaño. Algunos tenían finos vestidos que brillaban por el reflejo de la luz. Otros tenían superficies realizadas con láminas de pan de oro y pintura, lo cual les daba un brillo particular. Impactaban sus ojos de vidrio. Todas las figuras son piezas originales realizadas en 1.700.

Textiles, documentos, pintura de caballete, esculturas, orfebrería, objetos utilitarios, entre otros, contienen poderosos mensajes religiosos, místicos y cotidianos.
Los bienes de la Reserva están organizados por categorías y dispuestos en mobiliarios especiales diseñados para tal fin. Cada ficha de inventario y catalogación se va recopilando en la plataforma SIPCE del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural luego de su respectiva aprobación técnica. De esta forma las colecciones del Museo del Carmen Alto tienen un soporte digital a disposición del público a través de esta plataforma gubernamental. Es una situación temporal mientras se gestiona un sitio propio, pues la plataforma del SIPCE se limita al registro e inventario de bienes, además no es una plataforma para la gestión de colecciones.

Grandes y poderosos claroscuros al óleo, con marcos de formas labradas y brillantes, están guardados ordenadamente en “armarios”. Los elaborados textiles, usados para vestir la iglesia y las esculturas, estaban protegidos en cajones. Los libros y las publicaciones se caracterizan por sus bellas ilustraciones y su hermosa caligrafía. La colección de música es una de las joyas más preciadas de la Reserva, pues además de contener las partituras, dibujadas a mano, de Misas festivas y otros géneros musicales, es parte de un conjunto de rollos de radiola que nos dejan ver que en el convento también existían momentos de esparcimiento.

Editado por:
rafael.duarte.uriza
Agradecimiento especial:
Museo del Carmen Alto

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ANANAY produce objetos con conciencia desde Ecuador

ANANAY produce objetos con conciencia desde Ecuador

Mujer creadora. Conocí a Paula Jácome en Casa Taller mientras exponía sus productos. Ese día, tenía entre sus manos un textil gris con blanco. Hablamos sobre telas. Poco tiempo después, me visitó en mi casa y compartimos un café. Tuve la oportunidad de mostrarle algunas telas cañaris que he venido recolectando como regalos de la montaña. Días después llegué hasta ANANAY, un espacio de producción de objetos con conciencia, la idea nació y creció junto a su hermano Juan Ángel Jácome.

Unas escaleras incrustadas en la montaña permiten ingresar hasta el taller. El lugar, en medio del bosque, tiene una vista increíble hacia la ciudad, quien lo visita se transforma afuera de ella, sin estarlo. Paula me invitó a pasar. La luz entraba en cenital por las claraboyas del techo e iluminaba una mesa de vidrio que dejaba traspasar los rayos. El espacio lo comparte con el artista Adrián Balseca que en ese momento trabajaba en el lugar. Paula preparó un café, me presentó a los cactus más diminutos que he visto y me llevó a su taller.

Lámparas esféricas colgaban en el aire.
Paula había encontrado el lugar en condiciones de bodega. Al sitio lo ha venido organizando de acuerdo a sus necesidades. “Tenía una energía de haber estado mucho tiempo cerrado”, me comentó.
Las lámparas esféricas que cuelgan en el espacio complementan la doble altura y lo hacen luminoso por las noches. Esa mañana, Paula estaba construyendo un mueble que serviría de estructura para un tapiz que está creando. Me contaba que viene de una familia de arquitectos y siempre le gusto hacer cosas con las manos. Historiadora de profesión, dejó de ejercer porque sintió la soledad muy de cerca. Su habilidad con las manos le permitió desde pequeña construir su propia ropa.

Producir con conciencia
De un mueble sacó una de sus mochilas. Las produjo en diciembre, una serie de 15, hechas 100% con algodón, biodegradables. “Todas las telas que uso son fabricadas acá” me contaba. Paula se encarga de llevar un proceso cercano con las cosas que produce. Las telas que adquiere son de fábricas que están comprometidos con el tratamiento de aguas y tienen todos los permisos ambientales en regla. “Siempre prefiero comprar un producto que sé de dónde viene. Esa es la idea hacer productos que sean reales” dijo.

La adaptación de la indumentaria es importante. Para eso, Paula creó un producto parecido a una bufanda. Un cuello que permite estar cómodo y caliente en ciudades montañosas como Quito.

“Trato de que todas mis prendas sean unisex y que todos mis productos tengan garantía de por vida”.

Actualmente, Paula está trabajando con tapices, lámparas y cojines. Sacó de una bolsa producciones pasadas de textiles teñidos. Ahora, inspirándose en lo ya producido, está creando una colección de lámparas con canastas de mimbre grueso y madera cruda para una tienda de diseño de la ciudad. Sus colecciones son series limitadas, por su materialidad. Las telas y objetos que compra a artesanos suelen acabarse y con ellas también la serie. Paula tiene productos con stock limitados que suelen agotarse en una sola feria. Fue el caso del kit de cubiertos de madera que vendió por completo.

Los textiles nos conectaron
Antes de partir, Paula me indicó sus telas de algodón teñidos por ella y producidos por un tejedor que tiene más de 80 años y vive en Imbabura. Los motivos por los que la vida te cruza con hermosas mujeres creadoras es para seguir creando. Con Paula se me ocurren muchas y grandes cosas. Una instalación móvil con telas, por ejemplo.

 

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3 razones para ir a Cádiz

3 razones para ir a Cádiz

 

1

Es uno de los puertos más antiguos de Europa. En Cádiz se puede caminar por el barrio El Pópulo lugar donde han vivido fenicios, romanos y árabes. También se puede visitar la Torre Tavira, con 45 metros sobre el nivel del mar es el edificio mirador con una de las mejores vistas a la ciudad, fue considerado el edificio más alto del puerto y, a su vez, en su interior es posible recorrer una cámara obscura que funciona como cámara estenopéica y permite ver lo que sucede afuera en una pantalla blanca y convexa.

2

Tiene una continua oferta cultural todo el año. Es conocido por su famosos carnaval. Los festivales de danza y música tienen una importante carga de programación durante todo el año. Su oferta gastronómica atrae a turistas de todo el mundo. Junto a grandes plazas y veredas y en la planta baja de los edificios se ubican los restaurantes, tiendas y cafeterías que hacen de la ciudad puerto un sitio amable para los transeúntes. El buen clima durante todo el año, el flamenco, los atardeceres sobre el mar y el vino de Jerez hacen de Cadiz la ciudad perfecta para disfrutar.

3

Las fachadas recubiertas de cal para repeler el calor han hecho de estas ciudades mágicas lugares para caminarlos y retratarlos. Son 19 pueblos blancos que pertenecen a la ruta turística de Andalucía y del cual destacan que ninguno se parece a otro.