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5 razones para conocer Chorlaví

5 razones para conocer Chorlaví

El estilo tiene influencia española por la utilización de adobe, pisos de piedra, ladrillo, columnas de madera. En los exteriores, hay jardines y árboles centenarios como el cholan, el cedro y los nogales.

Tunas y Cabras: viajar con conciencia en la pandemia es un antídoto a la depresión

Según datos de la ONU la depresión afecta a 264 millones de personas en todo el mundo. Los datos a nivel mundial parecerían confirmar esta mayor vulnerabilidad mental, citando encuestas que muestran un aumento del sentimiento de angustia despúes de la pandemia en el 35% de la población encuestada en China, el 60% en el Irán y el 45% en los Estados Unidos.

“El simple hecho de pasear puede reducir el riesgo de problemas mentales como la depresión”. El aire fresco hace que una persona se sienta mejor, sin agobios, sin presiones. Esta comprobado que la naturaleza es uno de los mayores antidepresivos que existe.

La antigua vía, aún empedrada, que conecta a Imbaura con Tulcán conduce hasta las más de 7 000 hectáreas desérticas que rodean el Tunas y Cabras, en medio de flores de chaguarqueros,  sábila, aloe vera e imponentes paisajes del desierto. Un hotel que adaptándose a la realidad, construye nuevos espacios al aire libre, donde los viajeros pueden conectarse directamente con todos los elementos. La palabra AMOR al filo de la montaña, hecha con acero metálico, es un homenaje al motor que mueve al mundo.

El pasto verde y recién cortado atrae a los pájaros y golondrinas, que en  búsqueda de comida llegan hasta el lugar aprovechando de las fuentes de agua de un gran jardín con hermosos y grandes árboles con flores de colores. Los pavos reales duermen en las copas y es muy fácil dejarse hipnotizar por el azul que genera la piscina. El lugar cuenta con un club hípico en el que se puede aprender sobre la crianza del caballo e interactuar con ellos.

El paisaje desde las mesas del restaurante, es infinito. Enormes ventanales permiten el ingreso de luz y de aire. Los horarios extendidos y las medidas extras de seguridad, permiten que no existan tantos viajeros dentro del mismo espacio y que haya una rotación constante. Entre las medidas de seguridad que ha implementado el hotel están: la implementación de bandejas de desinfección para los automóviles al ingreso. Un lavabo móvil ubicado en el exterior de la recepción. El control de temperatura y síntomas de los viajeros. Y el uso de mascarillas en las áreas compartidas.


RECOMENDACIONES IMPORTANTES SI DECIDE VIAJAR:

Viajes en auto

Las paradas en el camino para cargar gasolina, comer o ir al baño pueden causar que usted y las personas con las que viaja tengan contacto cercano con otras personas y con superficies que se tocan con frecuencia. Tenga el suficiente alcohol para todo el trayecto. 

En público:

  • Use mascarilla en entornos públicos.
  • Permanezca al menos a dos metros de distancia (aproximadamente la longitud de 2 brazos) de las personas que no viven en su casa.

Baños y sectores de descanso:

  • Lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos luego de ir al baño y después de haber estado en un lugar público.
  • Si no dispone de agua y jabón, use algún desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. Cubra todas las superficies de las manos y frótelas hasta que sienta que se secaron.

Al cargar combustible:

  • Use toallas desinfectantes. Luego de cargar combustible, use un desinfectante de manos con al menos un 60 % de alcohol. Al llegar a destino, lávese las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos.

Paradas para comer:

  • La opción más segura es llevar su propia comida.

Prevea sus necesidades de viaje

  • Lleve consigo una mascarilla para usar en lugares públicos.
  • Empaque desinfectante de manos. Manténgalo a mano.
  • Lleve suficientes medicamentos para que le duren todo el viaje.
  • Lleve alimentos y agua en caso de que las tiendas y los restaurantes estén cerrados, o no dispongan de atención desde el auto, retiro de comida por el lugar y mesas al aire libre.

Hacienda Pinsaquí con más de 300 años y adaptada al 2020

Cayó la noche, y luego de cenar una sopa caliente frente a un enorme mueble tallado traído en barco posiblemente de Asia, me permití saludar al Imbabura. La noche estaba despejada y a lo lejos se podía ver el perfil de la enorme y milenaria montaña alumbrada con la luz de la luna. Doblé mis piernas para pegarme a la tierra y me arrodillé. Agradecí y pedí por salud. La cámara, programada en larga obturación imprimió sobre el sensor la enorme e imponente montaña.

Estaba en la Hacienda Pinsquí, en una gran planicie que antecede al portón de ingreso de la casa construida desde 1772. Un gran patio de enormes eucaliptos dan sombra y a su vez son parte de la magia y la historia del ingreso. Una pileta circular es la encargada de generar el armónico sonido del caer del agua sobre el agua.

La arquitectura de la hacienda de estilo colonial se mezcla con hermosos detalles de estilo republicano como las líneas rectas y decorados de yeso, ventanales de gran altura. Los detalles hablan de la historia del espacio. En contraste a la arquitectura republicana, un enorme tejado soportado por grandes paredes de tierra guardan la historia de El Obraje establecido como uno de los más grandes de la zona, dedicado a producir tejidos de oveja y que llegó a tener más de mil trabajadores. Actualmente las grandes chimeneas y ventanales del lugar calientan los desayunos y las lecturas de la tarde en los salones dispuestos para los huéspedes.

Su interior guarda tesoros. El sitio tiene dos galerías decoradas con muebles franceses de madera tallada. Lámparas de Murano, esculturas de bronce y fotos que relatan la vida política de sus propietarios. Todas las habitaciones cuentan con baño privado y detalles que te envuelven en el lujo de la época como los grandes baños con tinas y lavabos de mármol.

El arte que decora el lugar son regalos traídos por la familia en barco en sus viajes por el mundo. Un cuadro de estilo japonés con incrustaciones de nácar es parte de la colección. Al atardecer, el sol se pone en el jardín posterior de la casa.

El graderío de piedra conduce a las grandes magnolias y araucarias testigos de importantes encuentros, históricos y libertarios, como el plan de Simón Bolívar para gestar la Batalla de Ibarra. Las 17 hectáreas que aun son parte de la hacienda guardan celosas una hermosa y olvidada glorieta en medio del bosque con estilo arabesco que posiblemente era usada para mirar los atardeceres de los campos de la hacienda. Los viejos y aun cargados naranjos que adornan la terraza posterior, son también el ingreso a la antigua bodega de equitación y el actual bar, donde se puede disfrutar de un canelazo con música local.

Viajar en tiempos de pandemia

Estos últimos meses nos han demostrado que a pesar de la letalidad del virus, el mundo no puede detenerse. Hoteles como Pinsaquí se están adaptado continuamente para reactivar el turismo en particular el turismo local. Con el 30% del aforo y la mitad de sus empleados, el hotel ha tenido que adaptarse a nuevas medidas que permiten a los visitantes desconectarse por un momento de la cuarentena y  olvidarse por un rato, en los espacios abiertos, de uso de las mascarillas.

Entre las medidas que se han tomado son: una ficha de registro por cada visitante donde se indica la procedencia, el estado de salud, los síntomas y un análisis al ingreso de temperatura y desinfección. Al llegar a la puerta de las habitaciones, carteles pegados en las puertas indican la desinfección total de las habitaciones. El uso de la mascarilla en los lugares compartidos como los corredores, restaurantes y el bar son obligatorios. En la cocina, los cubiertos, platos e implementos se lavan con agua en altas temperaturas. Los almuerzos son servidos al aire libre y bajo los eucaliptos para respetar la distancia. Varios lugares de desinfección con alcohol y bandejas para los pies se encuentran en las áreas de alto tránsito.

*Es importante aclarar que a pesar de las medidas que toman estos establecimientos es nuestra responsabilidad cuidarnos y cuidar de los otros. Aun cuando entendemos la importancia de activar el turismo, no recomendamos viajar, peor  aún si existe un estado de vulnerabilidad. En caso de decidirse por viajar, se recomienda prestar mucha atención en los detalles, llevar un kit de limpieza personal, cubiertos de madera desechables y alcohol.

ESPACIO PUEBLO, creando en el no tiempo

ESPACIO PUEBLO, creando en el no tiempo

ESPACIO PUEBLO es un rezo a la naturaleza, que con su propia materialidad hace parte del contenedor y de su contenido. Sus paredes son lienzos vivos donde las plantas crecen. Caminar por su espacios es revivir la intención con la que fue creada. El Pumamaqui, el Wantuk, el San Pedro. Varios árboles y plantas nativas que crecen en los jardines son regalos de amigos y chamanes. El tapial y el bahareque son testigos de la arquitectura rural de una ciudad que nunca paró de crecer. Pero en el campo el no-tiempo se siente y el sonido del fluir del río jamás se detiene.

A la artista Veronica ‘Patin’ Falconí le tomo 1 año y 6 meses diseñar y construir su casa. Cuando la terminó, hace 22 años, nació su hija Mile Broche. Recuerda haber llegado de dar a luz con Mile y su placenta que está enterrada en el jardín. Patin logró construir éste lugar gracias a la visión su abuelo Gonzalo Pérez que era dueño de una antigua fábrica textil y que también construyó una casa estilo Art Deco en la tierra del no morir: Amaguaña. Patin tiene las mejores experiencias de su niñez y la vida del campo. Recuerda que la casa de su abuelo tenía un altillo con un tren a vapor donde jugaban junto a sus 18 primos. Recuerda también las expediciones al campo cuando los primos más grandes les subían en los hombros a los más pequeños para ayudarles a cruzar el correntoso San Pedro hasta llegar a la cascada del bautizo donde se ponían sobrenombres para todo el año. También se acuerda del sabor del chocolate con panela y el pan que comían en el bosque nativo junto a su hermano.

La artista tiene grabada la construcción de su casa en super high 8. Su hermano fue uno de los principales actores que le motivaron para la construcción de su casa en la hondonada que da hacia el río en la propiedad del abuelo. Todos los materiales de construcción fueron sacados del mismo bosque y modelados por la artista. El barro, la paja y la madera son elementos que se encuentran a la vista y que están rellenos de materiales reciclados como botellas plásticas. Las protecciones de hierro forjado también fueron pintados por Patín. Para hacer los cimientos y construir la casa la artista contó con la ayuda de Broche, el papá de Mile y dos familias que llegaron desde Chimborazo. Patin recuerda con cariño la cocina comunal que se armaban en los días de trabajo mientras poco a poco se cocinaba su sueño.

Vivir en su interior es sentirse contenido. En el lugar se siente que vivió una mujer poderosa. La trayectoria de Patín le permitió acercarse al mundo de la expresión con la pintura, la fotografía, la creación con cerámica y la sanción con la plantas. Es terapeuta holística, trabaja con las técnicas del reiki, rakiram, aromaterapia y coherencia energética. Su casa es la expresión de su vida y sus necesidades. Cuenta con un taller de cerámica en el subsuelo antes protegido con las puertas de las caballerizas, y un cuarto obscuro para revelar fotografía análoga. En el jardín aun crecen sus aromáticas, enseñanza de doña Ximena Méndez, la Trushky como le dice de cariño. Su mamita negra que le enseñó a conocer y a danzar con las plantas para poder disponer de ellas.


Un patio de piedra es la gran  antesala donde se sostienen las enormes columnas de madera que fueron sacadas del antiguo ordeño que soportan la casa y los balcones del segundo piso. Un enrome cactus de San Pedro que sobre pasa el primer piso cuida la cocina por donde entran los rayos del sol desde primeras horas de la mañana.  En el patio posterior que da hacia el río, protegidos con la sombra del Pumamaqui, crecen los tomates de árbol. La casa viva es un equilibrio entre la creación y la medicina. Cada lugar guarda la energía de quien lo habitó.


Escuchando el llamado de la naturaleza y con el fin de sacar raíces en ella. En junio de 2020, Juliana V. y EDS. habitan la casa viva: Espacio Pueblo, creando un proyecto para compartir en comunidad. Éste lugar esta destinado a que sus visitantes exploren su creatividad y su medicina.

JULIANA

Acompañante en procesos evolutivos, artista, yoguini, equilibrista y amante de la naturaleza. Desde niña estuvo conectada con la medicina de las plantas y actualmente trabaja con ellas para sanar el cuerpo físico y elevar el cuerpo espiritual. Practica highline, escalada y montañismo con el fin de conectar con la naturaleza e ir más allá de sus miedos. Tomó la decisión de mudarse a la casa para abrir los espacios de sanación y creación en la naturaleza.

EDS

Coleccionista y fotógrafo. En continua exploración con la naturaleza, la geometría sagrada de las formas, la repetición y los patrones. Se especializa en fotografía de arquitectura. Retrata talleres de artistas y escribe crónicas de su trabajo. Viaja en continua exploración de la luz como símbolo de la creación. Retrata montajes de arte con el fin de expandir la comunicación y su consumo.

Juntos abren las puertas de Espacio Pueblo haciendo un llamado a las almas creativas a conectar con la naturaleza y manifestar su arte.

Servicios:

– Yoga.

– Acompañamiento de procesos evolutivos.

– Masajes y terapias holísticas.

– Caminatas de empoderamiento en la montaña.

– Cerámica ritual.

– Musicoterapia.

– Nutrición y vegetarianismo.

– Escalada, highline, montañismo.

– Tienda holística cultural.

– Taller de composición y color.

– Taller fotografía análoga.

– Conversaciones de arte.

– Visitas a la colección.

– Residencias de arte.

– Tienda de arte local.

¿Cuánto nos falta para volver a pintar las calles?
La ciudad es un lienzo que se pinta con aerosol. Como serpientes que cambian de piel, las ciudades son testigos de cómo paulatinamente sus superficies se llenan de arte urbano, hasta el punto de brillar y reflejar amplias gamas de colores que se multiplican crónicamente. Estos colores poco a poco conquistan diversas zonas y rincones del cuerpo de la ciudad. Hasta que cada cierto tiempo, la ciudad decide reinventarse, cambiar de escamas y con la ayuda el municipio blanquear nuevamente las paredes de sus terrenos. –  Martín López Cevallos

 

No hay mejor plan que salir a la calle a rayar las paredes. A dejar huella. A crear momentos para resguardarlos en el cerebro y en los muros que pueden tener más gracia. A sentir el sol disfrutando siempre de sitios nuevos y desconocidos. Al aire libre.

No todos los días se tiene el honor de salir a pintar con una crew como ALM.  Era junio de 2019 y en pleno verano nos reunimos en  la calle para hacer un registro fotográfico.


 

ALM CREW

 

 

Ramo

El hip hop, la cultura musical y el grafitti fueron las puertas que Ramo tomó para conocer la calle. Ya son 10 años que ha recorrido la ciudad motivado, más que por el propio arte, por generar una auto disciplina.  Se integró al equipo para armar 2punto5d y en la actualidad produce la segunda edición de la revista Ultra Vandal. 

Para el artista reafirmar su existencia es también poder seguir marcando la calle con tags, asegura que las firmas son la esencia más pura del grafitti. Dejar su huella sobre las paredes es para él apoderarse del espacio. Percibiendo el espacio público sin distinción de estratos. Para Ramo el grafitti es manifestarse desde uno y observar la reacción que causa en los demás.

Paint

Es creador de personajes y seres provenientes del imaginario colectivo. Lleva pintando en la calle alrededor de 1o años. Su última muestra llamada ILETRADXS  es una juego de palabras para valorizar la labor de los personajes que pintan las calles  y dejan su huella. Entre los diferentes lenguajes artísticos, crea y disfruta del trabajo en áreas como editorial, infantil, juvenil y urbano a más de venir desarrollado un  importante trabajo pictórico dentro de su estudio. 

Para el artista, el grafitti es un fenómeno transgresor en donde las personas que están detrás de esas huellas se arriesgan, se la juegan por el gusto de hacerlo y por declarar presencia y existencia en el medio.

Para Paint, la calle es un espacio de pugna de poderes, es privada a veces y pública otras menos. La calle no es predecible y es justamente eso lo que alimenta su trabajo.

“Podré preparar un boceto para un muro el día anterior, pero al final es la calle y el spot quienes deciden”- dice.

“Pintar en la calle me ha hecho lo que soy hoy en día. Lo más bonito que me ha brindado es entender mi ciudad o mi país desde otra perspectiva no solo desde mi burbuja” – Paint

Joins Back

Para el artista Joins la calle tiene una gran influencia. Principalmente por las cosas que pasan en ella. Su inspiración está en el día a día, en sus formas de mutar. En sus olores.  Cree que el graffiti no tiene sentido si no esta en la calle. Por esa razón, más que arte, cree que el graffiti es una forma de expresar sus sentimientos. Pinta desde hace 12 años y junto a su crew ALM  lleva 9 años. Sus letras están influenciadas en gran parte por el graffiti clásico con adaptaciones latinas.

Joins recuerda el tiempo que vivió en el barrio de La Mariscal. El acercarse a la calle le permitió conocer a la gente que comúnmente era ignorada como: adictos, indigentes, dealers y ladrones. Conocerlos le daba la seguridad de poderlos saludar a cualquier hora y sentirse seguro.

Las políticas urbanas no son compatibles con las prácticas de sus comunidades. El graffiti, desde que en la década de los ochenta se tomó las estaciones de ferrocarriles y los vagones de tren de grandes ciudades, como muestras de protesta social, ha sido perseguido o atrapado por las autoridades. Sin su cualidad de irreverencia, sin su lugar al margen de la legalidad, el graffiti solo demuestra el triunfo del poder oficial.

Las letras representan identidad, estilo, y poseen un lenguaje propio. Existen códigos que son utilizados por la mayoría de grafiterxs, que expresan ideas concretas, apoyo o rechazo. De: El lenguaje de las paredes

Concdecaro

Su caligrafía poco a poco va conquistando la ciudad. Su gusto por intervenir todo tipo de objetos ha hecho de la calle hermosos lienzos donde los trazos de las letras son sus protagonistas. Ahora las alcantarillas podrían ser parte de una colección de la ciudad. Los colores de sus letras desempolvan las olvidadas, grises y aburridas tapas metálicas que sin ser pintadas pasan desapercibidas. Sus herramientas como brochas y marcadores de punta plana le han permitdo colaborar y sumar hermosas texturas caligráficas a muros de otros artistas.  Fue invitada por el equipo de ALM para ser tallerista del curso DEL PAPEL AL MURO.


Carolina Iturralde estudió diseño de joyas y le iba bastante bien, pero llegó un momento en el que no se sentía satisfecha. Entonces encontró su verdadera pasión en el arte, la pintura y la literatura. Dejó atrás el negocio de las joyas y empezó a pintar objetos y muebles viejos para darles nueva vida: la alegría que eso le produjo cambió su forma de pensar. Tiempo después juntó la pintura, el grafiti y la caligrafía para crear su propio estilo De: Primicias 

El grafiti es una manifestación efímera ya que puede desaparecer al poco tiempo de ser creado, lucha contra el olvido, busca ser reconocido en la sociedad integrándose en la cotidianidad del paisaje urbano. Por encontrarse a la intemperie, están expuestos a un sin número de cambios ambientales, polución, manipulación, etc. Lo que hace que se deterioren y periódicamente, pierdan sus colores, sus formas y los acabados que un día tuvieron. Al mismo tiempo es una marca que intenta dejar una huella para siempre.

Taki183, Julio 204, CornBread hace 50 años en Nueva York

La ciudad es un organismo que se va transformando por quienes la intervienen. En tiempos de pandemia las calles han sido protagonistas de la soledad y el olvido. Del miedo. Sin embargo, las calles nunca cerraron, están ahí, enmoheciéndose, esperando una mano de color para que todo vuelva a tener sentido.

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Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos

Mausoleo para segundos pisos
Por: Manuela Ribadeneira
2014
Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto.

Es momento de concretar nuestras aspiraciones. No podemos dejar que la inestabilidad del tiempo corroa nuestras varillas. Es momento de accionar. Mirarnos hacia adentro y continuar construyendo las columnas que han quedado olvidadas. El cielo no tiene dueño, el cielo es nuestro.

Esta obra es parte de una serie donde Ribadeneira emplea como leitmotiv las llamadas “varillas de la esperanza”, aquellos hierros vistos que surgen de los techos de las casas o construcciones proyectando su empleo en futuras ampliaciones. Aquel espacio vertical por conquistar queda apenas anunciado, la mayoría de veces llegando a transcurrir años o décadas sin que se concreten las aspiraciones. El primer desarrollo que hizo la artista alrededor de esta idea fueron las varillas que instaló en el 2008, en tamaño real, en una casa frente al centro cultural TEOR/éTica en Costa Rica. Ribadeneira las emplea como una declaración de propiedad territorial, cuyo propósito suele quedar trunco. Al pensar en el estado de abandono y corrosión en que casi siempre se encuentran estos esqueletos de columnas —una característica de la “arquitectura Impresión 3D en resina plástica Base: 90 x 90 x 19 cm; varillas: 20 cm de alto 2014 Mausoleo para segundos pisos Sala 01 Hago mío este territorio P.45 09 de la necesidad”, parte integral del paisaje urbano en Latinoamérica— parece proponer su condición de ruina como un memorial; una imagen poética sobre la derrota de los anhelos: “Comencé a trabajar esta idea como parte de mis investigaciones sobre apropiaciones de espacios. Pues dejar las varillas plantadas para el segundo piso es un aviso de que ese espacio de cielo tiene dueño. Ahora las estoy pensando como ruinas. Viven como toda ruina en ese extraño intermedio entre pasado y futuro (no hay concepto de ruina sin una noción de futuro), pero tienen poco presente”

Por: Rodolfo Kronfle Chambers (curador)

OBJETOS DE DUDA Y DE CERTEZA (2000-2019)
Centro de Arte Contemporáneo, Montevideo y Luis Dávila, Montevideo, Quito, Ecuador (14 de diciembre de 2019 al 19 de abril de 2020)
Fotografías: Archivos del CAC

Sala 1. Objetos de Duda y de Certeza
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Grabador Fantasma

Grabador Fantasma

GRABADOR FANTASMA
2018
Instalación · Película S 16mm
9´25´ loop
Proyecto comisionado

En “Grabador Fantasma”, Adrián Balseca presenta un gramófono sobre una canoa que viaja a través de la selva impulsado por energía solar, captando sonidos humanos y no humanos del bosque.

La investigación en que se basa la muestra es de Adrián Balseca, empezó a trabajar en 2016 sobre la explotación del caucho. Balseca se considera un coleccionista empírico de material, lo que le ha proporcionado una capacidad innata para crear nuevos discursos visuales.

Una conversación entre Rodolfo Kronfle y Adrián Balseca (Obtenido de paralaje.xyz)

Rodolfo Kronfle: Me parece interesante la manera como concentras el contenido de tus videos en un objeto protagónico que constituye el elemento medular de sus puestas en escena: una cabeza de madera gigante, un caduceo monumental de hierro fundido, un automóvil, una canoa tallada de un árbol, etc. En el desarrollo de tus filmes estos objetos adquieren una densidad simbólica inmensa al surgir de –e interactuar con– el elenco de actantes (Bruno Latour dixit) que se van interrelacionando: no solo los humanos y sus actividades, sino también el paisaje mismo y las actividades que se desarrollan en este.

Estos objetos están además inmersos en una red de creación/destrucción que de diversas maneras matiza los enunciados del progreso e interrogan hitos de nuestra historia económica. Es ahí donde parece que la obra escarba en una serie de relaciones de producción que son de gran calado en el tiempo, siendo una forma muy efectiva de sondear, sin didactismos, las capas de historia con que se configura el relato del estado-nación y sus descalces con el territorio y el individuo que lo habita. Te debe tomar tiempo perfilar el guión de cada obra. ¿Te sorprenden a veces los resultados e implicaciones inesperadas que surgen en su realización? Al conocer tu sentido del humor puedo intuir además una sutil ironía en varias piezas pero subsumida bajo una mirada contemplativa que prima. ¿Es algo que controlas o que surge inevitablemente?

Adrian Balseca: Cada proyecto merece un cuidado y dedicación especiales en la la selección de lugares a trabajar. No me gusta llamarlos “locaciones”, ni a su búsqueda como simples scoutings. Me siento más cómodo con la idea de que estos recorridos iniciales en búsqueda de sitios son aproximaciones a historias locales determinadas; y es que cada territorio o paisaje tiene mucho que contar. No trabajo con guiones, en el sentido rigorista del guión cinematográfico. Lo que sí busco es incorporar tratamientos audiovisuales que, acompañados con los “ensayos visuales” que hablábamos al inicio, funcionan como guías al momento de filmar, por ejemplo. Ahora llevo un cuaderno de anotaciones visuales que se va engrosando poco a poco antes de cada filmación.

Me interesa alimentar mis proyectos con ciertas figuras retóricas o atributos visuales que puedan detonar espacios para el humor. Como un ejercicio consciente, encuentro que el humor es muy difícil de alcanzar.

En el proyecto de Balseca colaboraron miembros de Kara Solar, una organización que se ha concentrado en nueve comunidades achuar (situadas a lo largo de 67 kilómetros cerca de los ríos Pastaza y Capahuari).

Su obra es una práctica donde las fronteras entre lo utilitario, lo utópico y lo poético son cada vez más borrosas.

La idea partió gracias a la Fundación Kara Solar, que fue la encargada de desarrollar una serie de canoas que se movilizan a través de energía solar. Un proyecto de movilidad fluvial creado en 2012 por un grupo de ingenieros y líderes comunitarios, en cooperación con la Nacionalidad Achuar del Ecuador.

Su obra está inspirada en la película Firtzcarraldo. La odisea de Brian Sweeney Fitzgerald, a finales del siglo XX. La historia se desarrolla alrededor del gusto del empresario por la música que aspira hacer una fortuna con el caucho y sueña con construir una edificación para la ópera en la selva amazónica. Balseca construye un gramófono sobre un barco que viaja sobre el Río Bobonanza en medio de la selva donde capta el sonido ambiente del entorno.

Proyecto comisionado para la 14a. Bienal de Cuenca: Estructuras vivientes. El arte como experiencia plural, 2019.

Fotografías: Archivo Centro de Arte Contemporáneo
Fuentes:
http://adrianbalseca.net/es/trabajo/49-horamen-7.html
http://www.paralaje.xyz/grabador-fantasma-una-conversacion-entre-rodolfo-kronfle-y-adrian-balseca/
eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/adrian-balseca-recorre-la-selva-con-sonidos
http://www.pichinchauniversal.com.ec/grabador-fantasma-escuche-los-sonidos-de-la-selva-en-el-cac/

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La nube, un espacio para estudiar el tiempo

La nube, un espacio para estudiar el tiempo

Para todo juego existen reglas. En La Nube Casa Cultural se respeta la libertad. Es un espacio donde se gesta bajo normas conscientes de convivencia. Ubicado al tope de un edificio, ocupando los dos últimos pisos, La Nube crece con miras a convertirse en un centro de producción y difusión del arte contemporáneo.

A partir de septiembre de 2019, La Nube espacio cultural abrió sus puertas al centro norte de la ciudad. El objetivo del lugar es difundir y dar cabida a varias ramas del arte en todos sus géneros. Para Guillermo Segovia uno de los creadores del espacio es una experiencia importante poder gestar varios encuentros a través del juego, junto con el respeto de normas de convivencia social que hacen que la energía de La Nube se mantenga en constante movimiento. El lugar dividido en dos plantas: la primera planta; completamente abierta, muta para convertirse en un drag show, en una galería de arte, en un sala de danza, capoeira o en un espacio de meditación. La segunda planta, tiene una acogedora sala con un ventanal enorme hacia la ciudad y hacia uno de los pocos y grandes árboles que sobreviven en el barrio. También cuenta con dos dormitorios actualmente en alquiler.

El lugar está conformado por un equipo de artistas dirigidos por Juan Fernando León y Guillermo. La comunicación digital y la producción audiovisual la maneja Alejandra Ávalos. Los talleres que actualmente se dictan en La Nube están dirigidos por: Cristina Baquerizo en danza contemporánea. Larry a cargo de la casa drag House of the Soul. Sara Acosta en danza. Daniel Quelal y Ana Orellana en swing. Flor Gómez dicta las clases de yoga. Rafa Soto en teatro. Santiago Paute en capoeira y Mati Palacios se encarga del club de vogue los días domingos. El club del collage tiene sus encuentros los miércoles por la tarde.

Dentro de las nubes la energía no deja de fluir. De la misma forma en el espacio cultural: las cosas, las personas y sus estados cambian todo el tiempo.

¿Cómo organizan su agenda cultural?

Pensamos en un período semestral. Armamos una línea de eventos y clases permanentes y talleres itinerantes a través de una convocatoria. Queremos que todos se sientan libres de proponer. Recibimos la información y vemos que tan factible es hacerlo. Si es posible lo agendamos.

¿Cómo hacen para financiarse?

Principalmente el alquiler del espacio. La venta de entradas y arte en ferias.

¿Por qué eligieron el lugar?

Se nos presentó la oportunidad de crear el lugar. Nos pareció que el sitio era idóneo para generar un lugar como el que teníamos pensado. Decidimos que sería un buen lugar porque no existe una sobre demanda de casas culturales como en otras zonas de la ciudad. La cercanía a la Plataforma Gubernamental y el rápido crecimiento de la ciudad hicieron que nos inspiráramos en crear un lugar sitio solo para estar, para estudiar el tiempo.

¿Qué es estudiar el tiempo?

La contemplación, estudiar la respiración, estar consciente de enfocarte en el presente.

¿Se pueden crear espacios extraordinarios?

Sí, con la observación. A veces hay elementos en los lugares que te interpelan y te responden a lo que está pasando.

¿Por qué La Nube?

Se llama La Nube por la vista, siempre puedes ver las nubes, un paisaje súper lindo. Es fresco, es directo, es corto.

Juan Fernando León pinta desde los 13 años. Su temática son los monstruos. Su juego es permitirse indagar sobre los colores, las líneas y la ilusión óptica. Trabaja con esmalte de uñas y varios de sus cuadros están colgados y a la venta en el centro cultural.

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Los trazos del ruido por Faibol

Los trazos del ruido por Faibol

Nunca antes me había preguntado cómo se veía el sonido. Fue hasta la mañana del 12 de junio que descubrí los trazos, texturas sobre texturas, de la colección que Pedro Álvarez Estrella,Faibol, presenta en galería +Arte. Sus sonidos me transportaban a las grandes y congestionadas metrópolis. ‘Paisaje Ruidista’ es la forma en que el artista invita a experimentar la conexión de los sentidos: lo visual y lo sonoro.

Frente a la ventana de la galería, el artista cuencano instaló una mesa desde donde se desprendían sonidos a través de micrófonos de contacto que amplifican las vibraciones. El looper le permitía a Fai repetir reiteradas veces las vibraciones que producía con el rozar las baquetas. Por minutos, el espacio se llenó de ruido. A través de la ventana, el tránsito de la ciudad parecía combinar con lo colores y el ruido del artista. Con el cabello suelto, relajado, Faibol me invitaba a mirar su serie.

La sobre-estimulación
Según el artista, la serie -que estará hasta el 21 de junio- es una recopilación del trabajo que ha venido haciendo hace dos años o más. A su obra se la puede ver como capas sobre capas de sonido que van generando la relación de textura, forma y color. Desde que estuvo en la residencia del No Lugar, recolectó audios con su grabadora, esto le permitió experimentar mezclando y representando con la pintura.
“Las grandes ciudades parecen enormes manicomios en donde todos se mueven para cambiar de lugar pero no van, en el fondo, a ningún sitio”.
La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

*Serie coronadepatas
La muestra, parte de su tesis, está basada en ‘La sociedad del Cansancio’, un ensayo del filósofo Byung-Chul Han. En una sala donde se repetían varios loops de video, Faibol me hablaba sobre los futuristas y la ‘música concreta’, una investigación de los sonidos generada en 1920 por el francés Pierre Schaeffer. La música concreta le sirivió a Faibol para crear. Descontextualizaba el sonido a través del uso de nuevas tecnologías para la época. Las máquinas con cintas eras los nuevos aparatos que permitían su creación.

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Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Me llamo Río (@rioparkk) y soy de Cuenca- me dijo. Su trabajo esta conectado entre el performance, muralismo y ambientación de espacios. Sus mensajes sobre identidad y sexualidad están ubicados en lugares claves de la ciudad. Este viaje lo hicimos junto a KIKI (link)


Recuerdo haberme topado con la palabra Cuenca varias veces mientras organizaba mi viaje hacia España. Cuenca de España: es una ciudad en el centro-este del país ibérico protegido por una fortaleza medieval. Esta ubicado al tope de una gran roca, en la serranía, rodeada por los ríos Júcar y Huécar. Su característica principal son sus ‘casas colgadas’ estructuras ubicadas al borde de una pendiente.
¿No les suena familiar?


Fotografía obtenida en línea*
Estaba en Cuenca, Ecuador. Eran sus fiestas y Río estaba sentado bajo el mural que había hecho para el hotel Selina. Las líneas que se había dibujado en la cara acentuaban sus facciones. Su hablar se alejaba del acento local. Había vuelto de un largo viaje y su trabajo performance tocaba temas de identidad y sexualidad. Río fue el indicado para llevarnos a un recorrido por varios lugares del hotel.

Re crear

Cerca de una cava se encontraba el taller desde donde se recicló y re creó el hotel. El artista había sido parte del proceso. Junto a unos tableros que habían sido intervenidos, Río se hacía parte del lugar. Sus formas se encontraban en las habitaciones del hotel y se conectaban con algunos muros que había pintado por la ciudad.

Para acercarnos a su trabajo había que caminar.

Ese día Río era nuestro guía. Bordeamos las casas que gracias a la pendiente parecerían estar colgadas, abrazándose unas de otras al filo del río. El centro de la ciudad, aún habitado, es el lienzo perfecto para cargarlo de mensajes. El primer muro que me indicó Río era una colaboración con varios artistas y estaba lleno de formas que conectaban con las líneas que había visto antes.

Esa mañana llovía en la ciudad. El tiempo nos obligaba a detenernos bajo algún balcón, cerca de la entrada de algún negocio, para admirar los detalles de una ciudad que sigue conservando sus líneas y su ideología. A pesar del tiempo en el que va girando el mundo .

Bajo un portal, apenas a una cuadra del Parque Calderon un acordeonista había elegido el mural de Río para ubicarse y distraer a la gente que pasaba escuchando su música y leyendo los mensajes que el artista había dejado plasmado entre infinitas líneas de colores. Ellos se aman / Elles son novies. Un mural de Stefano Espinoza (@stephano_eg) complementaba el mensaje del artista. Mientras nos acercábamos a la zona más céntrica de la ciudad. El Parque Calderon, más marcas de Río. Una serie de stickers con temática queer decoraba una pared cerca de la gran puerta de la Catedral principal.

Cuenca de Ecuador: es una ciudad ubicada en el centro-sur del país sin la protección de ninguna fortaleza. Asentada entre montañas sagradas y cruzada por cuatro ríos con casas al borde de una pendiente. Con mensajes de libertad en sus paredes. La esquina donde es libre amar.

detalle de Río sobre la puerta de una casa Art Decó*

 

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Colaboración para pintar las cicatrices

Colaboración para pintar las cicatrices

Era la madrugada. Antes de que las almas despierten y llenen las calles fui hasta donde @concdecaro para preparar el material. Habíamos elegido el muro del ‘sucédeme’ para pintar de color las cicatrices. La palmera era mi reloj. El cielo me daba referencia de la hora, mientras Caro se divertía pintando sus letras sobre la foto.

El papel impreso era una espiral con la rosa náutica, las escaleras de servicio de la Villa Vizcaya de a poco contrastaba con las sombras de los primeros rayos de la mañana: el blanco sobre el blanco, el color de su paleta y la caligrafía. Extendían el soporte fotográfico hasta el infinito.

 

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La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

El Museo del Oro de Bogotá, con cómodos accesos, amplios pasillos y hermosas salas, es uno de los más visitados de Colombia, recibe alrededor de 1.600 asistentes diarios. El edificio, diseñado por la firma de arquitectos Esguerra, Sáenz, Suárez, Samper y ganador del primer premio en la VI Bienal Colombiana de Arquitectura de Colombia en 1970, guarda más de 30.000 piezas de oro y 20.000 piezas de cerámica de la época precolombina.

El edificio ubicado en una esquina del Parque Santander en el centro de Bogotá, con sus enormes paredes de mármol blanco de cara a la ciudad, luce sobrio. Por dentro, resguarda hermosas piezas elaboradas, tanto en oro como en tumbaga, aleación oro y cobre, de la colección de orfebrería precolombina más grande del mundo; así como también importantes piezas de cerámica, concha, hueso y madera.
El recorrido despierta los sentidos. El Poporo Quimbaya, adquirido en 1939 por el Banco de la República y con el cual se dio inicio a la preservación de este legado en Colombia, luce imponente en su urna de cristal. La pieza de uso ceremonial, elaborada cerca del año 200 aC, servía para almacenar la cal utilizada en la masticación ritual de hojas de coca en las ceremonias de los Quimbaya. El Poporo es una pieza que causa admiración por estructura, sus armónicas proporciones y su fantástica manera de elaboración.
“Su técnica, la fundición a la cera perdida con núcleo, “una tecnología especial que se utilizó para realizar piezas complejas que requirieran un manejo especial del color, hacer recipientes con interiores vacíos y para crear impresiones decorativas”
La cosmovisión de los pueblos aborígenes está plasmada en cada pieza, en cada forma, en cada calado o repujado. Jaguares, caracoles de mar y serpientes elaborados en pectorales, collares y máscaras para la otra vida son símbolos, que en su conjunto, son un lenguaje completo. Mensajes de otros tiempos que entran a nuestro consciente, o subconsciente, a través de la vista.
“El Museo del Oro es sui géneris. No se originó como gabinete de curiosidades legado por un coleccionista filántropo, ni se desarrolló después como museo arqueológico, ni como museo de historia natural, como casi todos los de su género en el mundo. Reconstruir su historia es reconstruir la historia de un gran descubrimiento. Colombia no había sido objetivo de grandes expediciones científicas internacionales como las que se organizaron a Grecia, Italia, Egipto, Asia Menor, México o Perú durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pues en ese país suramericano no había grandes pirámides, ni construcciones ciclópeas, ni los templos fabulosos del mundo antiguo. Había oro labrado, pero el labrado no interesaba. Lo que importaba era su peso y su pureza, para ponerlos en el mercado convertidos en lingotes. Un día se puso en el mercado, no un lingote sino un jarrón de época precolombina, y se notó que era “de muy perfecta factura”. Se percibió oficialmente que muchos otros objetos precolombinos también eran de muy perfecto estado, y se decidió que trataran de comprarse para preservarlos. En efecto se les empezó a comprar, y pronto hubo una colección que se colocó en escaparates. Fue entonces cuando se produjo el gran descubrimiento. Se reveló algo que hasta entonces sólo habían advertido algunos visionarios nacionales… Se descubrió que eran cosas bellas, asombrosas e intrigantes, cosas que demostraban que la monumentalidad no es cuestión de dimensiones sino de proporciones. Se descubrió que eran grandes obras maestras en miniatura.”
Más datos sobre el museo de oro (click aquí)

 

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Introducción al grabado

Introducción al grabado

Martina Samaniego fue la primera persona a la que entrevisté en su espacio cuando empece con el proyecto de documentar talleres de artistas. Ubicado en las faldas del Ilaló. La gran ventana de su sitio permitía tener una conexión directa con el exterior. Desde el exterior se apreciaba lo hermoso de su taller. Su prensa, la luz y las plantas. La artista comparte sus conocimientos e inspira.

Era la última clase de grabado, el día de entregas. Martina me recibió junto a sus alumnos de la Universidad Católica. En un ambiente distendido. Sin mucha presentación me integré al grupo e intenté pasar desapercibido. Un rápido recorrido dentro del lugar sirvió para entender más sobre la técnica. Las diferencias. Los elementos que se usan en su proceso y los químicos para corroer las placas.

El taller forma parte de la carrera de artes y es una introducción a la técnica. Mientras esperábamos que se complete el grupo. Martina guiaba a los que aun estaban dando los últimos detalles. La prensa hecha en San Bartolo es una de las mejores, según la artista. Permite crear grabados de gran formato.

Los archivadores, elementos que se destacan en el lugar, guardaban trabajos de ésta y otras épocas.
Transmitir conocimientos posiblemente sea la mejor manera de enamorar. Enseñar es una llamado. Martina cerraba el ciclo conversando, uno a uno, hablaban sobre su experiencia. Los trabajos estaban sobre la mesa. El conocimiento aplicado. Para aprender es necesario un lugar sin jerarquías, donde se pueda responder a una pregunta con una sonrisa.

 

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Estefania Cardona, el espacio creado con amor

Estefania Cardona, el espacio creado con amor

Graduada de Comunicación Corporativa, con una maestría en Marketing de Moda cursada en Barcelona, Estefanía Cardona o More, como la llaman sus amigos, se ha ido construyendo a lo largo de su trayectoria, de sus viajes, de su experiencia laboral. Amante de los cuadernos y las libretas es posiblemente la persona más cercana, con la letra más pequeña y ordenada, que conozco. En su casa han crecido las plantas, todo ha reverdecido. Luego de cuatro años compartiendo su amistad volví a retratar su espacio, a inmortalizar su tiempo.

Desde que inicié la documentación de talleres de artistas estuve en la búsqueda de espacios particulares que nos cuenten las dinámicas de la convivencia de las personas más allá del arte. Sigo abierto a conocer talleres de productores, bailarines, artistas performáticos, diseñadores. Lugares donde no necesariamente se encuentran “el óleo regado sobre las paletas y los lienzos sobre los caballetes”. Gracias a este proyecto he podido conocer más sobre el valor que las personas le ponen al habitar sus espacios. Por este y muchos otros motivos volví a la casa de Estefanía Cardona, creadora de Lifestylekiki, plataforma digital donde se gestan proyectos enfocados a la moda, el arte y la cultura.
A More, como le conocen sus amigos, le gusta resguardar las cosas hechas con valor y con tiempo. Reconoce tener una debilidad por los objetos que contienen una historia tras su creación. Su departamento ocupa la planta entera de un edificio, tiene entrada de luz, desde el amanecer, por el oriente, por el occidente un hermoso atardecer ilumina el área social y su dormitorio. En junio de 2016 fue la primera vez que llegué hasta su casa. Sentada desde la esquina del sillón miraba al sol caer tras el Pichincha. Desde ese entonces hasta ahora todo ha cambiado.
Las plantas han llegado a acompañar su camino. La hermosa Millonaria de hojas grandes que habita su cuarto es, según More, su primera compañía al despertar.
En su mesita de noche: amuletos y aceites hacen parte de su búsqueda espiritual. Para More uno de los valores primordiales cuando tiene visita en casa es la comodidad, entonces en la mesa de centro una vela encendida y un helado con galletas acompañaban la calurosa tarde.
Admiro su sensibilidad para escoger cada detalle. La sala del comedor y la cama fueron hechos por Pedro Calle. Las macetas de Isadora Soroche.Cojines de la India. Muebles de sus abuelos, heredados de la familia o encargados por amigos cercanos. La sala, el espejo, el puf verde y la lámpara fueron diseñados por @InsideDesign
SMLXL
Los demás objetos que le acompañan a diario son regalos especiales de amigos cercanos y recuerdos traídos de su último viaje por Asia, España y Chile.
More disfruta tener invitados en casa. El amor por su espacio, la potencia de su trabajo y sobre todo la idea constante de soñar nos han juntado en éste camino. Franca, creativa, sincera, a través del tiempo he podido conocerla. Las largas conversaciones nos han permitido tejer una hermosa red.
Sobre el escritorio, sus libretas. Plannings de proyectos como las “Noches de cine y moda” o las estrategias digitales para sus clientes son parte de la nueva More, al igual que los bocetos para intervenir revistas de moda.
El sol terminaba de ocultarse tras la montaña, las luces de la ciudad se encendían y la nueva More continúaba mirando el atardecer estándose: un verbo que ella ha adaptado para vivir sintiendo su respirar y con mira a sus objetivos.

 

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Yo sólo se tejer

Yo sólo se tejer

La columna vertebral de una mujer estaba partida en dos. Crecía junto a las plantas y le resaltaba el rojo. Pamela Suasti aprendió a tejer a los 15 años junto a su madre y ese día tenía a su ‘Alma’ en el hombro. Un traje hecho de hilo en crochet que le cubría completamente el cuerpo y le tomó un año hacerlo. Luego de experimentar la pintura, el arte instalación y otras técnicas, descubrió en el tejido su camino para comunicar. Una continua e intensa producción ha desencadenado en Pamela una tendinitis en su brazo derecho y una distonia del escribano en su otra mano. Es un temblor en la mano cuando escribes’ –me decía.

En su dormitorio que usa para crear, cuelgan las lanas de fibras naturales. Hilo de chillo que proviene de una planta que según Pamela le otorga el nombre al Valle de los Chillos. Lanas de colores a las que Pamela diferencia con solo verlas. Se las siente entre el algodón y el acrílico. Entre oveja o alpaca. La hilada a mano o la que es teñida artesanalmente. Se debe sentir de cerca eso de girar en espiral el material para entender como los nudos se entrecruzan unos con otros. Suasti aprendió a hilar, torcelar, teñir y otros procesos en Perú. ‘Voy coleccionando las lanas solo por su color o características’- decía.

Desde 2015 en adelante Pamela ha sido llamada por el hilo rojo. Su ilustración se complementa con el bordado. Una serie de doce piezas de auto retratos en los que Pamela trabaja solamente con el hilo rojo. Sus ilustraciones brillan con los nudos sobre el papel del intenso rojo. Auto retratos de la artista y sus pasatiempos que le sirvieron de terapia, están atravesados con los nudos, al igual que las serie: ¿Qué habré hecho yo?. Siete cartas de amor inspiradas en un dolor emocional que le causó una relación pasada. Mensajes de texto que ahora están cubiertos o tachados. Palabras de dolor que Pamela debió haber leído una y mil veces mientras con paciencia las bordaba. Es como tratar de anular todas esas palabras. ‘Transcribir lo que el man me decía, si fue un poco denso’.Para la artista el rojo comunica de una mejor manera: la intimidad y la tristeza. Existen leyendas del hilo rojo que nos dicen que estamos conectados como una red gigante. ‘La vida tiene la forma de un tejido gigante, posiblemente’- me decía. De su armario sacaba con cuidado la ‘Carta de amor’. Una instalación que había tejido sus hilos a un corazón hecho de tela, que lo había puesto en el piso y había tensado los hilos con alfileres al corazón. La carta repetía la frase: ya no quiero sentir este hueco en el pecho que me desgarra el alma. Según Suasti el dolor le ha permitido conectarse con más personas que se identifican con sus procesos.

Una señora que no sabía leer ni escribir le había dicho a Pamela: ‘yo no se hacer nada, solo sé tejer’. Eso le inspiró para nunca más dejar de tejer y para llevar tatuado una madeja en la piel.

 

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Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

Atmósferas utópicas de Sergio Calderón

El trabajo de Sergio se relaciona estrechamente entre la realidad y la ficción. Sus renders tienen la particularidad de estar cargado de detalles que le sirven para describir la atmósfera. Experimenta con las líneas de la arquitectura y las formas orgánicas de sus personajes.

Sergio Calderon me recibió en su espacio. Un departamento ubicado atrás de una casona familiar: ‘ésta casa construyó el tío de mi mamá. La historia contaba que mi mamá pisaba los bloques con los que fueron construidas las paredes’. – me decía Sergio.
El arquitecto me recibía en el espacio que había restaurando y adaptado, con sus propias manos, para trabajar y vivir. Su intervención en la materialidad me deleitaba con la pureza de los elementos que hacían particular al sitio. Sergio vive en el lugar desde Octubre 2018. Me contaba que la primera noche que durmió en el sitio, sus vecinos hicieron una fiesta de Halloween. Por eso recuerda el mes. Dice que hasta ahora mantiene una relación ‘prueba y error’ con el espacio donde habita. En el sitio no existe una cocina, ni un comedor. Los dos ambientes están conectados con la altura del techo. Su habitación se comunica con el baño por una pequeña pequeña ventana, separada por plantas dispuestas por el arquitecto. Algunas plantas se encontraban dentro de la pared y otras colgantes. Plantas que gustan de sombra y humedad. – según Calderon.

Me gusta que las plantas me permiten sentir el tiempo. No es inmediato. Cuando riegas el agua recién después de dos semanas empiezas a cachar qué esta pasando

– decía.

Sergio está desarrollando una serie de ilustraciones compuesta por varias imágenes. Una vista de 360 grados, genera una continuidad infinita y un juego secuencial a partir de las horas, la luz y el recorrido del sol. Representa a un prólogo, tres capítulos y un epílogo.

Para trabajar, el artista tomó fotos a varias modelos con las que obtuvo las texturas de los pliegues y las sombras de su indumentaria.
El prólogo de la serie está ambientado en Zaruma y el Puyo.
‘Zaruma, equivale a lo macho. Y el Puyo, la selva, es hembra’ – decía Sergio.
Trata sobre las ciudades como si fuesen organismos. Hipotéticamente, en el futuro donde las ciudades ya tienen conciencia. Una conciencia entendida como inteligencia artificial. Calderon representaba la inteligencia artificial con una gran flor hecha de estructuras de antenas.

De fondo sonaban las canciones de Guardarraya. Sergio se acercó hasta un baúl al pie de su cama, movió un busto que tenía sobre el mismo y abrió un viejo candado. Su tesoro: un papel tapiz celeste corroído por el tiempo y la humedad que cubrían la madera del baúl. Cientos de libretas y carpetas donde estaban guardados sus dibujos, trabajos e investigaciones. Sergio proviene de una familia de artistas. Tanto sus padres como su hermano pintan. A diferencia de su familia que ha desarrollado su cercanía con las líneas orgánicas, Sergio se siente más cómodo con la geometría y con el desarrollo de estructuras. Entre sus dibujos que me mostró un mapa hecho con rapidografo, lucía su destreza con el blanco y negro y los minuciosos detalles. Me comentaba que desde pequeño le gustó dibujar pero recuerda que nunca se sintió cómodo con el color. Diseñó siempre en blanco y negro hasta que descubrió el Photoshop y su extenso mundo de posibilidades.

¿Crees que la arquitectura tiene que ver con la ciencia ficción?
No se si tenga que ver, pero es facilito que sean afines. Te das cuenta en el cine, en un montón de cosas donde la ciencia ficción apunta a la arquitectura. La gente acepta y es una carrera linda en el sentido que te abre un montón de campos: imagen, gestión, historia. Cuando egresé recién me di cuenta del potencial que tiene la arquitectura. Hace que te cuestiones muchas cosas.

La carpeta donde tenía guardados sus dibujos era una acuarela que había hecho su padre. Una representación de El Ejido. Sergio fue sacando una a una las libretas de diferentes tamaños. La primera la compró en 2012 y desde ahí decidió que todas fueran rojas. Luego de mostrarme sus anotaciones pude entender lo consecuente con su espacio.

El armario que pertenecía a su abuelo lucía su madera maciza y brillante. Concordamos con Calderon la cantidad de cosas útiles que las personas desechan.

En la pared de su estudio tenía varios renders impresos de sus proyectos. Algunos en ejecución, otros ya entregados. Me hablaba sobre uno de ellos. La intervención del Bicentenario. En el lugar habían impreso uno de sus renders en una gran gigantografía. Sergio la veía cuando sacaba a pasear a su perro.
‘Siempre he vivido frente del Pichincha, pero siempre me han gustado los barrios de la ladera del Pichincha: La Florida, Las Casas. Influye mucho que estés viviendo sobre la ladera. Lo que me gusta del lado este es que le ves siempre al Pichincha de frente’.

Una escalera permitía subir a un medio piso que Sergio usaba como mueble para sus libros y películas. Hablamos de Escher y lo increíble de su arte, la infinidad de las taselaciones y la infinidad de su obra.

 

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El Útero, gestando cultura entre muros históricos

El Útero, gestando cultura entre muros históricos

En una ciudad en donde los espacios públicos son pocos y peligrosos, los lugares en donde se comparte alrededor del arte y la cultura tienden a volverse sitios seguros. Es el caso de El Útero, una casona que ha sido remodelada para convertirse en un referente importante de la ciudad. Después de dos años de gestión este lugar resguarda, acoge y activa, entre sus muros, un importante compendio de ideas y sinergias. La casona, arquitectura de los años 50: arcos de medio punto, perfilería de madera, hierro forjado, columnas y graderíos de madera, chimeneas talladas en piedra, techo de teja y una gran zona verde que la rodea.

 

 

Luz es antropóloga y bailarina. Pierre es escultor. Ellos, amigos y socios, estaban en búsqueda de un espacio para trabajar. Incluso sin un proyecto armado ni una idea definida emprendieron su búsqueda. Una mañana mientras Pierre paseaba a su perro se encontró con esta casona, la cual estaba abandonada. Las dimensiones del espacio y el potencial del lugar los llevaron a emprender este proyecto. “Un espacio socio-cultural que nace para albergar, unir y fortalecer una gran variedad de disciplinas culturales que se integran con el fin de crear sinergias entre artistas…”.
He visitado el lugar para escuchar conciertos, ver películas, presenciar talleres. De a poco el espacio cultural se ha posicionado como un nuevo venue de la ciudad. La recuperación de la casa les tomó varios meses. Fue un proceso en convenio con los dueños y en el cual se involucraron dos socios más. Mediante mingas y trabajo propio fueron recuperando paulatinamente la casona. En ese proceso conocieron a varias personas con las cuales han gestado proyectos que han ido moldeando la personalidad de El Útero. Para Luz es importante intervenir en espacios patrimoniales abandonados, ella cree que las personas se sienten cómodas consumiendo contemporaneidad en un espacio histórico.

 

 

 

 

Escaleras de madera dan la bienvenida al lugar. La altura del techo, la forma de las puertas, el yeso que rodea las lámparas colgantes y otros elementos me transportan al Quito de los años 50. Al costado, en uno de los dormitorios, Luz dispuso su oficina. Su sensibilidad de antropóloga, más que la experticia de gestora, le ha servido para mantener activo el lugar. “Sigo aprendiendo todo el tiempo”. Esteban Albán es el encargado de la parta administrativa y financiera. También lleva la organización y producción de los eventos del sitio. Aunque a nivel económico el proyecto sigue siendo un reto, se mantiene vivo mediante la potencia creadora de colectivos artísticos, músicos y activistas. El Útero quiere orientar su dinámica a niveles barriales y sociales, por ejemplo queremos implementar, a mediano plazo, actividades en horarios de la mañana, dirigidas a niños y a personas mayores. Es un reto potenciar actividades culturales que vayan más allá de la oferta específica del lugar, de la zona o de las actividades asociadas a la noche.
El espacio está abierto a nuevas propuestas que genere momentos de confluencia, seguros y confortables. “La idea es generar puestas que involucren escenógrafos, bailarines, músicos y otras ramas, para a través del recorrido habitar la casa. Como los fue el Psycholab y Liam, dos proyectos multidiscipilinarios que se desarrollaron en el lugar.

 

 

 

Pierre o Pepe, como le llaman sus amigos, es el encargado de la infraestructura del espacio.Sus esculturas creadas con reciclaje se han adaptado para ser parte de la ambientación de la casa. Comparte su taller con cinco personas más. Juntos crean para el lugar y potencian una dinámica de camaradería en donde comparten herramientas para desarrollar sus trabajos personales. Aunque el taller ocupa parte del patio, en pocos meses crecerá para albergar un nuevo espacio de cerámica y una readaptación de la carpintería, además abrirá sus puertas a personas que quieran aprender a construir esculturas con metal reciclado.

“Queremos crecer full más”- me decía Luz, mientras conversábamos sentados en el jardín. La casona rodeada de amplias jardineras permite que las plantas crezcan grandes y a su alrededor y creen sombra. A corto plazo, dentro de los planes del espacio cultural está abrir un restaurante vegetariano a cargo de Giovanna, otra socia del proyecto donde se podrá comer a la sombra de los árboles y bajo una pérgola.

El Útero se encuentra recibiendo propuestas continuamente.
¡Pilas!
Edición:
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De rocíos y flores

De rocíos y flores

Rocío Palacios se convirtió en cientos de estrellas en un accidente mientras cosechaba flores. El artista Juan José Ruiz nos relata la relación con su madre y, a través de su espacio, nos enseña su esencia y su alma.

*lámpara hecha por Rocío Palacios. Foto donada por Juan José Ruiz

Recuerdo haber estado levantando las flores del cartucho entre mis manos mientras Li Saumet, la cantante colombiana de la banda Bomba Estéreo coreaba con toda la energía la canción ‘Pure Love’. Ese momento Juan José Ruiz, conocido también por los amigos como el Chino Ruiz, repartía las flores con las que había decorado el lugar para la cantante. Ya casi era el final de la noche, y las flores blancas se elevaban al filo del escenario, la noche del 28 de abril del 2018 le cantábamos al amor y también a Rocío, madre del Chino, que hace poco había dejado esta tierra para explotar en miles de estrellas del universo.
Al Chino le conocí en el Z Gallery, en Cumbayá. En ese lugar, se gestaban conciertos, muestras y lanzamientos de nuevos emprendimientos. Varias fueron las temporadas que el sitio se volvió el punto de encuentro de artistas y amigos. Un referente del diseño. Siempre con mucho arte fue quien empujó para que hiciera mi primera muestra: Choque de Mundos.

Una mañana soleada llegué hasta su casa. Nos sentamos en su sala y conversamos. Era hermoso el verde que contrastaba con la madera. Y cómo las plantas cómodamente se trepan por las paredes y el techo.

El ajedrez junto a la ventana tenía una luz especial. Las flores de las paredes y el silencio del espacio se hacían sentir. También era hermoso saber que Juan José me había extendido esta invitación para conocer a su madre. Sin necesariamente estar presente físicamente.

Cada espacio había sido tocado, puesto, decorado por Rocío. Se sentía que había un gusto por volver a su lugar en un sitio lleno de luz.

Las ventanas dejaban entrar a las plantas. Varios cuadros y vitrales pintados por ella le dan color al sitio. En su dormitorio, hermosas flores de colores permanecerán para siempre sin marchitarse. Un solarium da muestra de su gusto por el descanso y la importancia del sol.

Más allá una pequeña sala conectaba con el garaje. El sitio era el taller de Rocío. En el lugar estaban todas las estructuras y soportes que utilizaba para crear sus diseños florales. Una hermosa planta recibía la luz del sol que entraba por la claraboya del taller.

Todos los hilos se tejieron mientras, sentados sobre un cubrecama de crochet, supe que Rocío se fue de esta Tierra mientras cultivaba la Flor del Chaguarquero, también conocida como la flor de la penca negra, una planta que crece en las laderas de las montañas y que Rocío usaba para crear sus lámparas.

La partida de un amor es inexplicable y nos cala en lo profundo. Mientras paseaba solo por el jardín entendí muchas cosas. Veía al Chino a través de mi lente mientras fumaba acompañado de hermosos seres de luz en un pequeño patio en el porche de su casa y entendí. Rocío, todo está bien.

 

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La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

Las formas abstractas del artista ecuatoriano Roberto Rivadeneira se mostraron en su ‘soloshow’ llamado Transiciones. La galería A7MA expuso el 16 de marzo la muestra compuesta por 12 piezas con técnicas que incluyó: acrílico, escultura y serigrafía.

Una tarde recibí la llamada de Urku. El artista planeaba un viaje a Brasil y necesitaba registrar su obra. Cuadramos un día y fui hasta su casa. Era en las afueras de la ciudad donde los árboles crecen cubriendo las fachadas de las casas y los jardines adornan las estructuras. El sol explotaba y Roberto Rivadeneira, también conocido como Urku me esperaba junto a la puerta de la casa. Relajado. Me invitó a pasar al espacio donde había adecuado esos días para pintar. El lugar junto a la piscina emanaba una particular humedad. La luz atravesaba la claraboya del techo y llegaba a uno de los lienzos del artista. El espacio temporal creado por Urku tenía todo lo necesario para producir.

Algunos bocetos estaban pegados en la pared. Las formas abstractas sobrepuestas tenían un paleta con el que el artista venía trabajando de hace poco. Luego de explorar por meses con tonos violetas, plantas y un arte más figurativo. Decidió evolucionar luego de dos años tras un viaje a Atenas.

Con detenimiento despegaba del lienzo una cinta de papel que mostraba su línea prolija. ‘También me dedico a hacer aplicaciones. Pronto viajaré a Mexico a visitar un cliente’. me decía, mientras retocaba ciertas partes de la obra. Éste año su nueva serie llegó a Sao Paulo por un amigo que conoció en Berlín donde tenía su estudio. El 16 de marzo en la galería @a7magaleria de Sao Paulo se presentó su muestra: Transiciones.

Su arte se acopla a los entornos.
‘Trabaja con las formas y el color creando espacios planos en formas que se interponen unas con otras’- Gaby Moyano.

*foto registro del artista

En su trayectoria ha trabajado con muralismo. ‘Hago full trabajo digital previo y les termino a veces en digital’- decía. Sus pinturas por todo el mundo transforman los lugares. Cada vez que viaja se propone pintar en la ciudad por donde pasa. Actualmente ha probado soportes de madera logrando esculturas con sus formas y colores.

Sus boceteros mostraban sus procesos y de donde provenían algunas de sus formas.

Urku vive en Berlín y estos días estaba visitando Ecuador para saltarse el invierno de Europa. Esa mañana negociamos un precio para registrar su obra. Me comentó de lo importante para él de documentar su obra y crear su portafolio. ‘Al final es lo que me queda, una buena comunicación que muestre lo que estoy camellando. Es mucha la diferencia de tener buenas fotos. La verdad que la veo como una inversión’- decía.

Para crear un filtro en la claraboya se subió a una silla. Urku se fijaba en los detalles para que las fotos quedaran bien. Antes de irme le hice un retrato. Hablamos de Araceli Gilbert y sus líneas. Del arte, nuestra generación y la nueva percepción de la vida, y del tiempo. ‘Esta comprobado que estar full time trabajando no es lo más productivo, estar cuarenta horas sentado en una oficina no tiene sentido. La salida más fácil ahora es tener un trabajo’- decía.

 

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La mirada espejada de un universo verde

La mirada espejada de un universo verde

Por: Caro I.
Fractales no se puede explicar por medio de las teorías clásicas, fenómenos naturales, interpretados desde una visión arquitectónica, incluso matemática. Este orden, espejado, de la naturaleza, con su inmensa belleza, se deja capturar por el lente con precisión y sensibilidad. El trabajo artístico se plasma en formatos nuevos: ideas concebidas a partir de la exploración del mundo desde un lugar muy personal: viajes y vivencias que se cuentan, se entretejen y se reflejan entre ellas.

 

 

 

 

 

El valor infinito de traer hasta aquí la paz que habita en los lugares que no han sido tocados por el caos de la ciudad, con pulcritud y armonía, haciéndonos sentir que habitamos, por un momento, esos lugares, y de conmovernos con la idea de que lejos de nuestra realidad habitan miles de pequeñas cosas, que vistas de nuevos ángulos nos muestra lo que en realidad son: muy grandes. Es volver a la emoción y salir por un momento del concreto de nuestros días.
El color, la idea de que podemos sumergirnos en estas imágenes como en esas de los libros de ilusiones ópticas me recuerda a mi niñez. Asombrarse una vez más con el poder de la naturaleza: toda su magia esta ahí, en la piel de una hoja infinitamente multiplicada. De pronto ya no es sólo el reflejo infinito de todas estas imágenes, sino perderse en sus centros sutilmente absorbentes, y verse reflejado uno mismo, la propia piel infinitamente multiplicada.

 

 

 

 

 

Por: Estefania C – Lifestyle KIKI
La naturaleza estuvo aquí mucho antes que nosotros. Su sabiduría es de innumerables vidas, y su conocimiento es tan amplío como la cercanía que podríamos tener a ella si nos brindamos la posibilidad de de acercarnos. En silencio, con calma y explorar aquello que damos por sentado para darnos maneras de dialogar con ellas. Fractales es una conversación íntima que invita a sensibilizar sobre aquello que normalmente no observamos; para llevarla a espacios ilimitados. Como un recordatorio de lo que nos rodea, lo que damos por sentado… y brindarnos la oportunidad de explorar, aunque sea por instante, la belleza de sus infinitos tejidos.

 

 

 

 

 

Por: Peter Ronquillo – El Nodo Gye
Edgar crea con Factales otra dimensión, una puerta que nos permite conectarnos con la tierra y la naturaleza. Puede ser el momento más importante de nuestra existencia, para darnos cuenta de lo alejados que estamos de la naturaleza, así como saber que tenemos la oportunidad de traspasar por un nuevo portal y convertirnos en la voz de la madre tierra. El ritmo, la sensibilidad y la fragilidad son expuestos de manera muy acertada y sencilla, donde su estética arquitectónica y su propia historia se ve reflejadas en cada detalle.

 

 

 

Por: Camila M.
Una mirada desde la perfección de lo geométrico y lo sagrado.
La fragmentación y composición de cada una de las imágenes no solo invita a la contemplación sino a la indagación personal que nos permite como espectadores re interpretar el sentido de la naturaleza a través de la mirada del artista. Estas imágenes de hojas transformadas sugieren un sinfín de posibilidades a través de texturas y colores. Evocando sensaciones por medio de imágenes casi psicodélicas que demuestran lo perfecto y lo esencial de la naturaleza.